jueves, 5 de abril de 2012

Capítulo 51.

~~Narrador: Cathy~~

- ¿Crees que ya se habrán ido? - pregunté, impaciente por poder subir con él.
- Pues no lo sé, pero podemos echar un vistazo. Yo ya he terminado, ¡estoy llenísimo!
- ¿Tú, lleno? ¡Hahaha! Qué gracioso, Horan.
- No - echó una gran carcajada - Que es en serio.
- Tendré que creerte, entonces. ¿Subimos?
- Sí.
Se levantó y fue a pagar mientras yo volvía a colocarme mi fina chaqueta.
Volvió a mi lado y cogió mi mano, dándome un beso en la frente. Eso me hizo sonreír. Echaba tanto de menos estos momentos con él a solas. Subimos sigilosos las escaleras y yo me encargué de comprobar que las chicas ya no estaban.
- Vía libre - dije riendo ligeramente.
Me acerqué a él y agarré su camiseta a la altura del pecho, para asegurarme de que no se escapaba.
- Al fin podemos estar solos - dijo él alzando una ceja.
- Ya lo estaba deseando - sonreí y le di un pequeño beso.
Ese pequeño beso se convirtió en uno más largo, y otro, y terminó  con uno mucho más intenso que el primero; infinitamente más. No podía permitirme perderlo, no podía volver a derramar lágrimas por él. Ya sólo tenía que sonreír y disfrutar de lo que la vida me había regalado; un precioso chico, alguien con quien compartir mi vida. Ese hombre al que tanto admiraba y amaba, y que antes ni siquiera sabía que existía, ahora estaba entre mis brazos; y él también me quería a mí. Íbamos a ser felices, de eso no había ninguna duda.
Metió sus manos por dentro de mi camiseta. Me estremecí un poco, ya que tenía las manos un poco frías a pesar del caluroso día. Eso me hizo retroceder unos milímetros, y luego reí sin razón aparente.
- ¿Qué pasa? - dijo con una ligera sonrisa.
- Me ha dado un escalofrío... - volvía reírme.- Puedes reírte de mí si quieres, sé que lo estás deseando.
- No seas tonta - su sonrisa me tenía totalmente hipnotizada.- Pero... sí que es un poco raro.
Sonreí y le volví a besar. No quería perder más tiempo hablando de mis bobadas.
Finalmente sus manos subieron más y más hasta quitar mi camiseta por completo, y yo hice lo mismo con la suya. Por alguna razón me sentía rara. ¡Pero ya había hecho esto antes! ¿Por qué ahora parecía como si fuera la primera vez? Quizás haber estado enfadados influía un poquito... Pero bueno, intentaría disfrutar como aquel primer día.
Pronto estuvimos en ropa interior, tumbados en una de las camas. Yo estaba encima y podía notar cómo acariciaba mi cintura. En cuanto noté que bajaba un poco, le paré, acordándome de la última vez.
- Espera, ¿te has acordado?
- Sí, tranquila - sonrió y me dio un pequeño beso.- No volverá a pasar, confía en mí. Tú relájate, ya me ocupo yo.

~~Narrador: Niall~~

Había dejado el pantalón a un lado. Estiré el brazo y saqué el preservativo del bolsillo delantero. Esa vez iba preparado, no quería volver a hacerle daño.
Mientras seguía con el largo y profundo beso, me quité la ropa interior y lo coloqué. Había sido más rápido de lo que creía que podía ser. La verdad, tampoco tengo mucha práctica en esto. Antes de Cathy habían sido... ¿cuántas, tres veces? Tampoco era para tanto. El gran experto en condones era el jodido Harry, que gastaba una caja entera cada semana.  Y sin exagerar.
Subí de nuevo mis manos hasta su sujetador y me deshice de él. Giré mi cuerpo, para tenerla a ella debajo. Besé su cuello, y seguí bajando, su estómago, y todavía más.
- Amor... - dijo con la respiración algo agitada.
- Dime - levanté la cabeza.
- Ven aquí.
Subí de nuevo, me acercó a ella y me besó.
- No te vayas.
- No me iba - dije algo confuso, con una media sonrisa.
- Es que quiero verte en todo momento. Necesito poder besarte yo a ti y saber que estás conmigo.
La noté un poco nerviosa. Le había afectado eso del enfado. Yo ya no me iría nunca más, pero si quería tenerme así, así me tendría. Así que sonreí para darle confianza, y besé su mentón.
- Tranquila, estoy aquí y no me voy a ir. Nunca.
- ¿Nunca?
- Jamás. Te lo prometo.
Los siguientes minutos fueron totalmente maravillosos. No podía imaginarme con una chica que no fuese ella. No, simplemente no podía. Era extraño. Nunca me había pasado algo así, pero... definitivamente, estaba enamorado. Perdidamente enamorado de ella.
Cuando terminamos, ambos estábamos tumbados, mirando al techo. Ella tenía su cabeza sobre mi pecho, y yo acariciaba su pelo.
- Sólo hay una cosa que cambiaría de ti - dije con una pequeña risa al final.
- ¿El qué?
- Tu apellido.
Ella rió. Tan adorable como siempre.
- Me parece bien, yo también me lo cambiaría.
Después de ese momento bromeando, me puse serio. Quería aclarar de verdad una cosa, sólo una, pero me llevaría su tiempo.
- ¿De verdad lo harías?
- Sí, sin ninguna duda.
- Te lo digo en serio.
Levantó la mirada y frunció el ceño.
- Yo también.
- ¿Pero de verdad... en serio? Es que... me he puesto a pensar y... quiero tenerte conmigo para siempre. Algún día quiero... bueno, esto va a sonar un poco raro.
- Dilo. Por favor. - sonrió durante unas décimas de segundo.
- Pues... que quiero casarme contigo, algún día. Tarde o temprano, me da igual. Y... vivir contigo, tener nuestra propia casa, y dos pequeñas versiones de nosotros correteando por ella.
Su sonrisa se hacía cada vez más amplia, y yo notaba cómo la sangre subía a mis mejillas.
- Niall, eso ha sido...
- Cursi, raro, aterrorizante... lo sé.
- No tonto - me dio un pequeño golpe en el pecho -... bonito.
- ¿No piensas que se me ha ido un poco la pinza? - reí, y ella conmigo.
- Quizás sólo un poquito, pero aún así es la cosa más tierna del mundo.
Subió un poco su cabeza y besó mi mejilla, la cual aún debía seguir demasiado roja.
- Te amo. Y quiero que seas la próxima Catherine Horan, ¿vale?
- Acepto, Nialler. Sean cuales sean las condiciones.
- La única condición es que seas feliz a mi lado.
- Contigo no puede ser de otra manera.