sábado, 31 de diciembre de 2011

Capítulo 29.

~~Narrador: Harry~~

Cuando volvimos al hotel, subimos hasta nuestras habitaciones. Allí, Liam abrió la puerta y vimos que Niall ya no estaba.
- Tíos, que Niall no está. - nos dijo.
- ¿Cómo que no está? - respondí alterado.
- Que no, ¿acaso tú lo ves?
- Esperad. Voy a llamarlo.
Cogí mi teléfono e intenté llamarlo. Nada. Probé de nuevo. Nada.
- ¡No me coge, joder! Lo tiene apagado.
- Prueba otra vez - dijo Audrey.
Acepté y probé de nuevo. Nada, apagado.
- Joder... me estoy imaginando lo peor. ¿No habéis visto lo mal que estaba?
- ¡Vamos a buscarlo! - dijo Chloe.
- ¿Y por dónde lo buscamos? - se quejó Louis.
- Pues no sé, pero algo habrá que hacer.
- Eso es cierto...
- Pues venga, vamos a buscarlo. A saber qué está haciendo. - Zayn se apresuró a salir.
Todos íbamos a bajar a la calle para buscarlo por todos los rincones de Londres, pero en el último momento, Zayn se giró hacia mí.
- Eh, Harry. Taylor y tú quedáos aquí por su vuelve.
- Pero...
- ¡Que os quedéis! Imagínate que vuelve...
- Bueno, vale. Pues nos quedamos.
- Venga. A ver si lo encontramos y que no haya hecho ninguna locura, por dios...
Zayn se llevó una mano a la cabeza. Audrey intentó tranquilizarle dándole un beso en la mejilla y él sonrió, cogiéndole de la mano.
Todos bajaron rápido mientras Taylor y yo íbamos a la habitación. Nos sentamos en silencio, mirando al suelo.
- Harry... espero que Niall esté bien.
- Sabiendo cómo es, sería capaz de todo... por eso quería ir a por él... dios mío, qué tonto es.
- ¿Crees que lo habrá hecho por Cathy?
- Seguro.
- A lo mejor se ha ido a por ella.
- ¿Tú crees? Hombre, pues eso no sería tan malo... El problema es que no sé de donde sacaría un medio de transporte...
- No te preocupes, seguro que está bien.
- Él lo haría todo por la chica de la que está enamorado... Todo. Cualquier cosa.
- ¿Y tú, Harry?
- ¿Yo qué?
- Tú... ¿harías eso por la chica de la que estuvieras enamorado?
No pude evitar que se me escapase una sonrisa. La miré a los ojos y le cogí la mano. Era preciosa tal y como era, no tenía nada que cambiar.
- Por ti, iría hasta el fin del mundo, haría todo lo que estuviera en mis manos para ser feliz contigo y que tú también lo fueras.

~~Narrador: Taylor~~

Se me escapó una risilla nerviosa y miré al suelo, pero él rápidamente alzó mi mirada cogiéndome por el mentón y posó sus labios en los míos. Esa bonita sensación de nuevo, que tanto había echado de menos desde aquella parada en el ascensor. Nuestros labios se movían acompasadamente, nuestras lenguas se enredaban y sus manos acariciaban mi cintura. Llevé mis manos hasta sus rizos y él terminó por tumbarnos a ambos en el sofá. Intentó deshacerse de mi camiseta, pero le paré.
- Espera, no te precipites - dije riendo.
Él sólo rió y se humedeció los labios.
- Mejor vamos al cuarto, ¿no? Más comodidad - me encogí de hombros y sonreí con picardía.
Yo no solía ser así, pero Harry me hacía sacar un lado un poco más... bueno, me entendéis. No sé cómo explicarme. Con él todo era mejor.
Me cogió en brazos, con una de mis piernas a cada lado de su cuerpo, y me seguía besando mientras avanzaba hacia la cama. La puerta ya estaba entreabierta, así que no hubo problemas ni incomodidades ridículas. Una vez allí, ya sí poco a poco se deshizo de mi camiseta. Yo, con mucho cuidado, casi excesivo, desabroché los botones de camisa. Estaba nerviosa. Muy nerviosa. Quizás esta fuera mi primera vez, pero yo no tenía preservativos. Aún así, esperé el momento oportuno para decírselo. Me tumbó en la cama con delicadeza y desabrochó mi pantalón, como hice yo con el suyo. Siempre con cuidado y delicadeza.
En un momento, se apartó para mirarme.
- Te quiero - me susurró.
- Y yo a ti.
- Quiero que hoy sea especial. No quiero perderte.
- No vas a hacerlo.
Bajé sus boxers y ésta vez yo comencé a besarle, enredando nuestras lenguas. Él desabrochó mi sujetador con cuidado y besó mi cuello mientras lo quitaba, descendiendo hasta mi estómago. Después de unos segundos, bajó el resto de mi ropa interior y pude notar sus labios allí, su labios suaves y húmedos. Cuando volvió a subir hasta mi cuello, se dio la vuelta para dejarme a mí encima.
- Harry... - susurré.
- Sí, sí. Me acuerdo.
Estiró su brazo hasta uno de los cajones al lado de las literas y sacó un preservativo. Mientras yo me mantenía sobre mis manos y rodillas, él se lo puso despacio, sin prisa.
- Ya no hay peligro - dijo riendo.
Me volvió a besar, poniendo sus manos en mi cuello, acercándome a él. Se dio la vuelta de nuevo, dejándome debajo, y entonces ocurrió; la de veces que me lo había imaginado, la de veces que lo había soñado... Y por fin ocurría.

~~Narrador: Harry~~

La había hecho mía. Nadie me la iba a poder quitar jamás. Había soñado muchas veces que tenía a mi lado a la chica perfecta. Guapa, inteligente, saludable, buena con los demás... Y ya no había falta soñar, porque la tenía a ella. Me había equivocado tantas veces... Por ejemplo, había estado intentando acostarme con Cathy... Eso había sido lo peor que había hecho en toda mi vida. Aquella vez le hice mucho daño a Niall, y era mi amigo. Me había comportado como un auténtico capullo. Pero había cambiado. Ahora solo necesitaba una persona en mi vida: Taylor. Se acabara ir por ahí buscando una chica cada noche, porque la chica de mi vida al fin había llegado. No quería perderla por nada del mundo. Cierto era que yo me dejaba llevar mucho por los impulsos, pero con ella me controlaría, sería diferente. Lo tenía claro. No la dejaría marcharse.
En ese momento, me acordé de Niall. El pobre debía estar destrozado.  Pero yo ya no podía hacer nada. Además, con sus besos, pronto volví a la realidad y me olvidé de todo lo demás.


lunes, 26 de diciembre de 2011

Capítulo 28.

Estaba completamente destrozado. No pude evitar llorar escuchando aquella música y pensando en ella. En ese momento, paró la música y sonó mi tono de llamada. ¡Era ella!
Lo cogí sin dudar un sólo segundo y sólo pude gritar.
- ¡Cathy! - sonreí como un completo idiota.
- ¡Hola, mi amor! Ya he llegado.
- ¿Has llegado bien?
- Sí. Ahora me llevará mi madre al hospital...
- Espero que todo salga bien.
- Lo mismo te digo.
- No sabes cuánto desearía estar ahora contigo... 
- Te echo mucho de menos.
- Yo también, princesa. Quiero abrazarte, no tienes ni idea de cómo me siento.
- Niall, te prometo que pronto estaremos juntos.
- Ojalá. 
Su voz sonaba quebrada, no estaba bien.
- Ya verás como sí.
Por un momento, una locura pasó por mi cabeza. Era algo impensable, pero quizás podría hacerse realidad.
- Cath... y si... ¿fuese a por ti?
- ¿Qué? - una pequeña risa salió de su boca. Me hacía tan feliz escuchar ese sonido...
- Sí. Puedo ir a buscarte.
- ¿Pero y mis padres?
- No importan. Ven conmigo. Por favor...
- Niall, sabes que quiero ir, pero no puedo.
- Pues pienso ir a por ti. Puedo pedirle a Simon que me consiga un billete de avión para dentro de una hora.
El tío Simon, como nosotros le llamábamos, (Simon Cowell) siempre estaba dispuesto a ayudarnos a todo y tenía mucha influencia. No sería un problema si le llamaba y se lo pedía.
- ¿A Simon Cowell? ¿Al tío Simon? ¿De verdad puede hacer eso?
- ¡Claro que puede! Y más si se lo pido yo.
Ella rió durante unos segundos. Era un sonido angelical.
- Pero... no, Niall, no puedo irme así como así.
- Iré a por ti. Espérame.
- ¡Pero Niall!
Le colgué y busqué rápidamente en teléfono de Simon. Tardó unos cuantos tonos en cogerme, pero finalmente le oí.
- ¡Hey, Niall! ¿Qué pasa?
- ¡Hola, Simon! Necesito que me hagas un favor.
- Dime.
- ¿Podrías conseguirme un billete de avión para hoy?
- ¿Para hoy? Bueno... supongo que sí.
- Pero si puede ser, para dentro de una hora o menos.
- ¿Sigues en Londres?
- Claro.
- Ve al aeropuerto y reúnete conmigo en la puerta de entrada. Algo podré hacer.
- ¡Gracias, Simon!
- No me las tienes que dar. En quince minutos.
- Hasta luego.
- Adiós.

Bajé de la litera con rapidez y cogí dinero, mi móvil, la llave de la habitación y una chaqueta. Bajé las escaleras torpemente y, una vez fuera del edificio, pedí un taxi por teléfono. En cinco minutos, estuvo allí. Me monté y no tardamos más de diez minutos en llegar. Le pagué la pequeña cantidad de dinero que suponía aquello para mí y, en cuanto salí, vi allí a Simon.
- ¡Simon!
Le estreché la mano como solíamos hacerlo y me revolvió un poco el pelo. Era una costumbre.
- ¡Qué pasa, campeón! Oye, antes de nada, una preguntita: ¿para qué necesitas un billete de avión?
- Una chica...
- Oh, entiendo, no me expliques más. ¿A dónde tiene que ser?
- Manchester.
- Veré lo que puedo hacer. Tú quédate aquí.
- Muchas gracias, Simon. De verdad.
- Ahora nos vemos.
Llevaba sus elegantes gafas de sol, las cuales guardó en un bolsillo de su camisa. Estaba impaciente por saber el resultado de todo aquello. Llevó aproximadamente media hora. Ya no podía esperar más, necesitaba saber si Simon había podido armarlo todo para ir a buscar a Cathy. Cuando salió, me dio el billete.
- Nialler, vete a por ella.
- ¡Dios mío, Simon, gracias!
- ¡Corre! ¡Sale en cinco minutos!
No podía perder más tiempo. Corrí todo lo que pude hasta la terminal y llegué para el embarque. Todo el mundo sabía quién era y me dejaban pasar sin rechistar.
Una vez dentro del avión, tuve unos problemillas con un grupito de fans, pero nada que no se solucionara con un par de autógrafos y fotos. Las adoraba.
El viaje duró una hora escasa. Intenté relajarme mirando a través de la ventana las blancas nubes, que formaban formas extrañas e indescriptibles en el cielo.
El aterrizaje fue lento y suave. Estaba deseando salir de allí, pero no abrían las puertas. No podía esperar más para salir a Manchester y buscar a mi princesa.
Entonces, encendí el móvil y lo vi: 3 llamadas perdidas de Harry. No le iba a llamar. ¿Y si me llamaba Cathy? Que esperara. No le haría mal.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Capítulo 27.

Las cinco horas que quedaban de felicidad decidimos ir a la cafetería para pasar un buen rato. Servían unos batidos parecidos a los del Starbucks, y estaban deliciosos. Cathy y yo pedimos uno para compartir con dos pajitas, de vainilla, que era su favorito.
- ¿Cuándo llega tu madre, Cath? - le preguntó Harry.
- Pues... - miró reloj de pulsera, con la otra mano sujetando la pajita.- dentro de una hora, si estaba en lo cierto.
- No quería saberlo aún - dije yo apenado. Aún no me podía creer que se fuera a ir.
- Yo si me preguntan respondo, mi amor. - me dijo con un tono sarcástico.
- Ts, eres demasiado educada.- bromeó Audrey.
Todos rieron y siguieron a lo suyo.
- Cath...
- ¿Sí, amor?
- Te quiero.
Ella sonrió y me dio un pequeño beso.
- Pronto nos volveremos a ver. - dijo mirándome a los ojos.
- ¿Y si no es así?
- Lo será.
- No puedes saberlo...
- Mi madre no es tan mala.
- No lo digo por tu madre. Teníamos todo el verano por delante, podían pasar muchas cosas; pero yo tengo giras que hacer, conciertos que dar... Y me iré lejos. No quiero perderte, Cathy.
- Nialler James Horan - me cogió la mandíbula, manteniendo mis ojos mirándola a ella.- No vas a perderme. Ni yo a ti. Porque si no nos volviéramos a ver... te juro que me moriría por dentro.
- Es que no me puedo creer que te vayas a ir... Aún no me cabe en la cabeza... ¡OH, CATHY! ¿Te has dado cuenta de que no me has dado tu teléfono ni yo el mío?
- ¡Es cierto! Toma - me dio su móvil, un bonito Android blanco y plateado.- Escríbelo y yo te lo escribo en el tuyo.
Lo cogí y le di mi iPhone. Se lo escribí con rapidez, poniendo simplemente "Niall" en el nombre de contacto. Se lo devolví y ella hizo lo mismo con el mío. En la pantalla, vi como cambiaba el nombre por un "Niall<3". Era tan mona... Acabamos el batido y fuimos a la recepción a esperar el momento.
- Ya no debería de tardar mucho más - dijo Cath mirando su reloj.
Entonces, una mujer apareció por la puerta. Tenía aspecto de estar un poco perdida y de ser bastante inocente.
- ¡Cathy! - gritó viniendo hacia nosotros.
Oh, sí, genial. Había llegado su madre.
- Hola, mamá - dijo ella mirando al suelo.
- Niall, ¿verdad? - dijo mirándome con rencor.
- Sí.
- Siento lo que os voy a hacer, pero Cathy, tienes que venir.
- Tengo las maletas en la habitación, ahora las cojo - respondió ella.
- ¡No, espera! - gritó Harry.- Eh... Cath, ¿cómo se llama tu madre?
- Isabella.
- Isabella, Harry Styles. Mire, me he echo muy amigo de su hija, le he cogido mucho cariño. No puede llevársela por culpa del apampado éste - dijo señalándome. Yo simplemente me reí.
- Harry, lo siento, pero si la dejo aquí, ¿quién me garantiza que no pasará lo mismo otra vez?
Cathy estaba yendo hacia las escaleras y yo la miraba, sin intentar detenerla. Total, no lograría nada.
- ¡Yo se lo garantizo!
- Hahaha, lo siento Harry, pero eso no me vale - al menos, tenía sentido del humor.
- Niall, eres idiota.
- Gracias, hombre.- le respondí rodando los ojos, irónico.
- No, tampoco le digas eso.- dijo Isabella.- Odio hacer ésto, de verdad. Porque, por la voz de Cathy, noté que te quiere mucho y le duele irse, pero es mi obligación llevármela.
- Lo entiendo - me apresuré a decir antes de que Harry interviniera otra vez.
- Me alegro, Niall.
- Yo la quiero, pero no puedo retenerla en contra de la voluntad de su madre.
- Eres un buen chico.
- Gracias .- se me escapó una pequeña sonrisa y miré al suelo, aún sentado en el sillón de la recepción.
Cathy ya había desaparecido en las escaleras. Pero antes de que se fuera, tenía que hacer algo.
- Isabella, ¿me deja que vaya a despedirme de Cathy arriba?
- ¡Por supuesto, Niall! Aún encima que me la voy a llevar... Ahora me siento mal.
- ¡Pues no se la lleve! - gritó Harry el bocazas.
- ¡Cállate, tío! - le reprimí.
Me levanté y, cuando ya estaba subiendo el primer escalón, la vi bajar. Le cogí la mano y le di un beso en la frente. Volvimos al lado de su madre y de los demás, que nos miraban sin apartar la vista un sólo instante.
- Oh, vamos, podéis despediros como dios manda.
Había que reconocer que Isabella era una madre de lo más comprensiva y considerada. Pena que la mía no fuese así.
Sonreí y me giré hacia Cath. La abracé con todas mis fuerzas. Me hubiera gustado parar el tiempo en ese mismo instante.
- Te amo - le susurré.
- Yo a ti más - me respondió al oído.
Cuando nos separamos, le besé intentando controlarme, pero me resultaba muy difícil. Mis lágrimas ya caían como dos ríos por mis mejillas.
- Adiós, Niall.- me dijo ella.
- No digas adiós. Es un hasta pronto - bromee.
Ella agachó la cabeza y sonrió. Se despidió de todos con un abrazo, y todos le dirigieron algunas palabras. Se volvió hacia mí y puso una cara de estar sufriendo de verdad. Y esa fue la última expresión en su cara que vi antes de que saliera por la puerta.

~~Narrador: Cathy~~

- Mamá...
- Dime - me respondió con un tono seco que no me gustaba nada.
- ¿Me dejarás volver a verle?
- Claro que sí.
Me abrazó durante unos segundos y me dio un beso en la mejilla.
- Es un buen chico, y te lo mereces. Pero entiende que... me resultaría difícil dejarte aquí con lo que ha pasado.
- Lo sé. ¿Y papá no sabe nada?
- No. Me ha llamado diciéndome que le habían avisado del trabajo, que tendría que ir hasta hoy por la noche. Nos da tiempo a llegar.
- ¿Te has inventado algo? - no pude evitar reírme.
- Sí - dijo ella también riendo.- Le he dicho que te habías puesto enferma. Así que hazte la malita.
- Lo haré, mamá.
Caminamos hasta el coche, que estaba en la acera de en frente, donde puse las maletas. Me senté en el asiento del copiloto y mi madre encendió el coche.
- Primero nos vamos a casa, y allí te llevo al hospital; he cambiado de idea.
- Vale, mamá.
El coche arrancó y me relajé echándome más hacia atrás. Entonces, sonó el móvil. Era un mensaje de Niall.
"Princesa, nunca te olvides de que te quiero, te adoro, te amo, y mucho más. Llámame siempre que quieras, estaré ahí para ti. Espero que estés bien el Manchester y que alguna vez pueda volver a sentir tus besos. Niall.xx"
Era imposible no amarle. Comencé a llorar en silencio mientras lo leí una y otra vez.
Decidí responderle, pero no tuve fuerzas para que fuera demasiado largo:
"Te amo. Lo eres absolutamente todo. Y te necesito conmigo. Te prometo que volveremos a tener una noche como aquella, igual de inolvidable. Cath.<3"
Acababa de montarme en el coche de camino a casa y ya lo echaba de menos. Y pensar en el tiempo que estaría sin él era peor todavía. Intenté dormir de camino a casa, y así lo hice, durante cinco largas horas.

~~Narrador: Niall~~

Se había ido. ¿Y ahora qué?
Recibí su sms y consiguió quitarme una sonrisa, pero por apenas un par de segundos. Todos se acercaron a mí, y Harry fue el primero en hablar.
- Eh, ¿estás bien?
- No, Hazza, no lo estoy.
- Venga, anímate. La vas a volver a ver, ya verás.
- Ya puedo rezar para ello.
- Va, abrazo de grupo.
Se puso de pie y los chicos abrieron los brazos. Me levanté con una sonrisa y me dirigí hacia ellos. Era reconfortante tener unos amigos como aquellos. ¿Y qué haría yo ahora sin ella? La realidad era que ya se había ido. Ya estaba, no había vuelta atrás.
- Vamos a intentar pasárnoslo bien, eh - me dijo Liam con una sonrisa.
- Lo intentaré.
- ¡Ese es nuestro Niall! - Louis me revolvió el pelo y me abrazó.
- Pero, hoy necesito estar solo. Me voy a la habitación.
- Está bien, estaremos por fuera dando una vuelta con las chicas. Si cambias de idea, llámanos al móvil.
- Lo haré.
Subí rápidamente las escaleras y entré a nuestra habitación. Estaba muy desordenada, pero no le di importancia y me subí a una de las literas. Allí, en mi teléfono, puse "One Thing" como música de fondo (puede sonar egocéntrico, pero me encanta esa canción). Era una canción que me recordaba a ella, pero no me ponía triste. Al contrario, me animaba debido al ritmo rápido que tenía. Eso me vendría bien. Lo puse en "repetir" para que no dejara de sonar mientras pensaba en mis cosas. Había sucedido todo demasiado rápido. Hacerla mía, cometer un error y que se fuera. Y ahora no me quedaba nada. Absolutamente nada.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Capítulo 26.

A la mañana siguiente, me desperté con el sonido de mi móvil. Debían ser aproximadamente las once de la mañana. Niall seguía dormido a mi lado. Pero en cuanto vi quién era, le desperté.
- ¡Niall! ¡Niall, despierta! - le zarandee el hombro y abrió los ojos despacio.
- ¿Qué, qué pasa? - dijo refregándose los ojos.
- ¡Es mi madre!
- ¿Qué? - se sentó rápidamente y me abrazó cuando yo ya tenía el móvil en la mano.
Me armé de valor y al fin respondí.

- ¿Diga? - dije con la voz entrecortada.
- ¡Cathy! Hola mi amor.
- Hola, mamá. Pensé que llamarías más tarde. ¿Cómo estáis?
- Nosotros perfectamente cielo. Tu padre ha salido, pero quería hablar contigo yo sola. - una pequeña risita se oyó a través del teléfono.- ¿Y tú qué tal?
- Bueno, tengo algo muy importante que contarte.
- ¿Ah, sí? ¡Oh, pues cuéntame, cariño!
Niall me abrazó fuertemente y me besó la parte alta de la cabeza.
- Pues... verás. ¿Te acuerdas de One Direction, el grupo que me gustaba?
- ¡Sí! Claro que me acuerdo. Eran esos cinco chicos tan guapos, ¿no?
- Sí - se me escapó una pequeña risa.- Pues, los hemos conocido.
- ¡Anda! ¡Qué bien!
- Sí. Resulta que estaban en el mismo hotel que nosotras, hasta en el mismo piso.
- ¡Qué suerte! ¿Y cómo ha sido?
- Nos los encontramos en la piscina. Bueno, ya te lo contaré. El caso, es que nos hicimos amigos todos, y...
- ¿Y...? - su voz sonaba emocionada. A ella también le gustaba mucho escucharles.
- Y... nos encariñamos mucho y, bueno... estoy... saliendo con uno de ellos.
En ese momento, Niall sonrió y me acarició el brazo para tranquilizarme.
- ¡Ay, mi amor! ¿Qué dices? ¿En serio? Estas cosas se me cuentan antes. ¿Y con cuál de ellos? Es curiosidad de madre, ya sabes.
Mi madre era muy impulsiva, dulce e inocente.
- Con Niall. Niall Horan.
- ¡Ahhh! El rubito. El que te gustaba. ¿Es ese?
- Sí, mamá - dije con un tono de cansancio.
- Oy, con lo mono que era. Hacéis buena pareja.
- Gracias, mami. Pero aún no te he contado lo más importante.
- Oh, ¿cómo que no? ¿Qué has hecho, Catherine? - oh, oh. Mi madre me había llamado por mi nombre completo. Empezaba  complicarse.
- Supongo que ya te lo imaginas...
- No no, nada de imaginar. Quiero oírlo de tu boca.
- Vale. Lo suelto de un tirón. Me he acostado con él.
Me arrepentía de haberlo dicho así y no a lo "he mantenido relaciones sexuales". Esa era una expresión que mi madre usaba mucho que intentar explicarme "cosas de la adolescencia", según ella.
- Ay, Cath... Ya sabes que antes de hacer eso tienes que consultarme.
- Sí, sí, lo sé. Pero es que aún hay más.
- ¡¿Aún más?! Catherine, ¿quieres que me de un ataque? ¿Qué puede ser más que eso? ... ¡AY DIOS MÍO!
- ¿Qué? - me quedé confusa por unos instantes.
- ¡¡¿Estás embarazada?!! ¡¡Dime que no, Cathy, por dios!!
- Puuuueees...
- Ay, por favor... A tu madre le va a dar un soponcio.
Mi madre era muy rara a veces. Hasta me daba miedo. Pero no miedo como las películas de terror, no. Un miedo patético.
- ¡Lo siento, mamá, de verdad!
- Pero mi amor, ¿no tomasteis precauciones? Si ha sido un accidente, te juro que no me enfado.
- Se nos... olvidó... - Niall se acercó aún más a mí, si era posible. Le miré, y su cara tenía una expresión entre pánico y pena.
- ¡¡¿Cómo que se os olvidó?!! ¿Te crees que eso es un juego, Catherine?
- ¡No, mamá! ¡De verdad que no! ¡Lo siento mucho!
- Vas a tener que volver a Manchester.
- ¡Pero mamá, espera!
- ¿Qué? - dijo con tono seco y frío.
- Yo quiero abortar.
- ¡Oh, claro que vas a abortar! ¡Y hoy mismo!
- Pero necesito permiso paterno...
- ¡Y lo vas a tener! En cinco horas me tienes allí.
- ¡MAMÁ!
- Ni mamá ni nada, ¿vale? ¡¡Es muy grave!! Despídete de tu noviecito y de ver a tus amigas en mucho tiempo.
- ¡Mamá, por favor! ¡Escúchame! - comencé a llorar. No pude evitarlo.
- ¡Ya he oído bastante, Cath! Me voy para allá. Y da gracias de que no le voy a decir nada a tu padre de momento!
- Pero mamá, no quiero volver a Manchester. ¡Quiero quedarme aquí!
- Yo también quería muchas cosas en mi vida, y mira. Me ha salido una hija como tú, mala suerte.
Se había pasado. Abrí la boca mientras las lágrimas seguían resbalando por mis mejillas. Niall me las secó con un beso y me abrazó más fuerte. Él también lloraba.
- Mamá... por favor. Deja que me quede. Ven y me das permiso para abortar. Te juro que estoy muy arrepentida. Por favor... Por favor, mamá...
- No, Cath. No puedo. Tienes que volver a Manchester.
- No... no... ¡¡No puedo irme de aquí!!
- Cathy, mira. Lo siento, sé que me he pasado con lo que te he dicho antes, me he dado cuenta nada más decirlo. Pero tienes que venir. No puedo fiarme de que no te vuelva a pasar lo mismo.
- ¡¿Me vas a alejar de Niall?! No puedes mamá, ¡no puedes!
- ¡¡Sí que puedo!! Al menos por un tiempo.
- Mamá, no me hagas esto...
- ¡No me lo hagas tú a mí! Cathy, en cinco horas estoy allí, y no hay más que hablar.
Suspiré y me resigné. No había más que decir.
- Está bien...
- Adiós, Cathy.
- Adiós.

En cuanto colgué, tuve que llorar. Tuve que estallar, no podía reprimirme más. Me dejé caer en los brazos de Niall. Él también lloraba y sollozaba, acariciando mi espalda con su abrazo.

~~Narrador: Niall~~

- No me puedo creer que haya pasado ésto... - dije mirando al techo.- Y es todo culpa mía.
- No, mi amor. - me secó las lágrimas con sus finos dedos y me sonrió.- No ha sido tu culpa. No digas eso.
- Es la verdad, Cath. De no ser por mí, seguirías con tus amigas, feliz pasando unas vacaciones normales en Londres. Pero tuviste que toparte conmigo, y por eso te pasó ésto.
- Escúchame, Nialler - me miró seria a los ojos.- Eres lo mejor que me ha pasado en toda mi vida. No podría desear tener a alguien mejor que tú.
- Eso no es cierto.
- ¡Sí lo es! Te amo, Niall. Te amo, y nunca dejaré de hacerlo, por muy lejos que esté de ti.
- Siempre podrás encontrar alguien mejor que yo.
- Nunca. Jamás. Si te pierdo no sé qué voy a hacer...
Me acerqué a ella y la besé con ternura, creía que sería una de las últimas veces.
- ¿Ahora ya crees que deberíamos aprovechar el tiempo? - me preguntó.
- Sí. Pero no como tú piensas, Cath. Nos quedan ya menos de cinco horas para estar juntos, eso es cierto, pero precisamente por eso deberíamos aprovecharlas para otras cosas.
- ¿Como por ejemplo?
- Por ejemplo, yo quiero poder verte, a ti, a tu sonrisa, tus ojos... Todo, antes de que te vayas.
Ella sonrió y me besó la mejilla. ¿Cómo no iba a estar así? Quería derramar lágrimas, pero también mantenerme fuerte delante de ella. Pero era demasiado difícil. Pensar que en pocas horas la perdería por mucho tiempo era duro. Muy duro. Sin que ella se lo esperara, le giré la cara y me quedé mirando a sus ojos durante unos segundos. Sonreímos a la vez y la besé de nuevo, pasando mi mano por su costado hasta llegar a su cintura. Noté su mano en mi espalda, y eso me hizo estremecerme. Iba a echar eso demasiado de menos.
- Te quiero. - le dije.
-  Y yo a ti.
Después de esto, Cathy se levantó y me tendió una mano.
- Tenemos que decírselo a los demás.
- Está bien.
Le cogí de la mano y me levanté de allí. Nos vestimos rápidamente y salimos, habiendo dejado la otra ropa en la habitación. Ya la recogería yo después.
Llegamos a las habitaciones y los reunimos a todos en una.
- Chicos, ya he hablado con mi madre - anunció ella.
- ¿Y? ¿Te quedas? - dijo Audrey esperanzada.
- No. Me obliga a irme a Manchester otra vez.
- ¡No! ¡No puedes irte! - exclamó Taylor con una expresión triste.
- Eso mismo le dije yo... Pero en pocas horas estará aquí para llevarme a Manchester.
- Joder, Cath. No no no, este verano iba a ser para nosotras... - Audrey estaba verdaderamente decepcionada. Pero no tanto como yo.
- Y tú Niall... ¿qué opinas de todo esto? - me preguntó Harry.
- ¿Que qué opino? Hm... - solté una risilla irónica.- Opino que a partir de ahora ya no seré el mismo Niall de siempre... No puedo estar sin ella.
Harry se levantó decidido de su sitio y vino a darme un abrazo.
- Tío, quiero que estés bien. ¡Eh! ¿Y si entre todos ayudamos a que Cathy se quede cuando vengan a por ella? - sugirió Harry girándose hacia los demás.
- Harry...
- Sht. No digas nada, esto es cosa nuestra. Cathy de aquí no se va. Es mi hermanita pequeña.
Cathy le sonrió y Harry revolvió su pelo con cariño.
Cuando quería, Styles era un tipo genial. En realidad, siempre lo era, pero unas veces más que otras. Ojalá diera resultado, porque necesitaba a mi princesa conmigo.

Capítulo 25.

A la noche, insistí en que Cathy durmiera conmigo en la habitación donde habíamos dormido la anterior noche. Sólo tenía que volver a pagar por una noche más. Para cenar, simplemente pedimos una ligera comida al servicio de habitaciones y lo dejamos en la mesa del salón.
- Niall, estoy nerviosa.
- Lo sé, pero no te preocupes. Todo va a salir bien.
- Cada vez que me dicen eso, es porque no va a salir bien.
- No seas tonta. - reí ligeramente y le besé la frente.
Se cambió delante de mi, poniéndose un pijama corto que había cogido de su anterior habitación. Era preciosa. Ya no le daba vergüenza. Yo también me cambié delante de ella, dándole la espalda. Simplemente me cambié los boxers, ya que era como dormía normalmente. Me acosté a su lado y la besé con dulzura. Quise tocar su estómago, sus caderas, sus piernas... Pero tenía miedo. Ya no la veía de la misma manera. La veía demasiado frágil. Y ella lo notó.
- Te pasa algo, ¿verdad?
- Es que... Cathy, no puedo verte igual que antes. Te quiero igual, te deseo igual, pero para mí eres demasiado frágil.
- No seas tonto - puso sus manos en mi nuca y me arrimó a ella para que la volviera a besar.
¿Por qué me hacía eso? Sabía que era difícil resistirme, lo estaba haciendo a propósito. Empecé a subir mis manos por dentro de su camiseta, pero pronto me reprimí y las volví a bajar. Me acosté mirando hacia arriba, cogiéndole una mano.
- No me hagas esto.
- ¿El qué? ¿Qué he hecho? - me preguntó riendo, posando sus labios en mi mejilla.
- Ser tan irresistible. No quiero hacer nada contigo, simplemente estar a tu lado.
- No te estoy obligando, pero compréndeme, amor. Mañana, cuando llamen mis padres, quizás me...
- No lo digas. No quiero ni pensarlo - dije negando con los ojos cerrados.
- Quizás me vaya.
- ¡¡Te he dicho que no lo digas!! ¡¡No puedo perderte, Cathy!! - cogí su cara entre mis manos y la besé con fuerza. Temía no tenerla al día siguiente conmigo.
- Yo tampoco quiero irme.
Comenzó a llorar, sin dejar de besarme. Podía notar las lágrimas en las comisuras de sus labios. Me estaba muriendo por dentro.
- Eh, mi amor, ya basta. Ya has llorado bastante por hoy. Vamos a dormir.
- No quiero dormir, Niall. ¡No quiero dormir!

~~Narrador: Cathy~~

Acerqué mis labios a los suyos y comencé a besarlo apasionadamente, con más intensidad que otras veces. Me puse encima de él y bajé hasta su cuello, y después hasta su pecho y sus abdominales. Se le escapó algún pequeño gemido, con sus manos en mi pelo.
- Amor... - susurró. Pero no le escuché y seguí descendiendo.- Cathy, para.
Me negué rotundamente.
- No. Quiero disfrutar de los momentos que me quedan contigo - dije levantando la cabeza, pero sin subir todavía.
- Cielo, no. - se incorporó y se sentó en la cama, dejándome sentada a sus pies.
Me acerqué a él "a gatas", para darle un pequeño beso.
- ¿Por qué no?
- Pues porque me sentiría mal.
- Boh... - me senté de espaldas a él, apoyándome en su pecho.
- No, "boh" no. Te he dicho que hoy no iba a hacer nada contigo. Sólo quiero estar a tu lado. Nada más.
- Admite que te gustaría.
- Lo admito. Pero también me sentiría fatal después.
Resoplé, apartando un mechón de mi cara. Me abrazó y se tumbó poco a poco, cubriendo nuestros cuerpos con las sábanas.
- Debes entenderme, mi amor. Estás embarazada.
- Lo sé, lo sé. No me lo recuerdes.
- Lo siento. Bueno, ahora duerme bien. Y mañana ya será otro día.
- Vale.
Noté sus labios en mi cuello y me acurruqué contra la almohada.
La mañana siguiente sería difícil hablar con mi madre de ésto. No sabía cómo iba a reaccionar. En fin, apechugaría con lo que viniera, y si tuviera que alejarme de Niall... No sabía lo que iba hacer.

Capítulo 24.

- Mi amor, necesito que me contestes, por dios - le dije angustiado.
- Compruébalo tú mismo.
Me acercó el test y yo no dudé en cogerlo y mirarlo en seguida. Mis ojos se abrieron como platos y dejé caer aquel aparato. No podía creer lo que veían mis ojos. Cathy me miraba incrédula, muy seria, y con un par de lágrimas a cada lado de su cara. Su preciosa cara. La abracé contra mi pecho, amortiguando sus lágrimas. El resto nos miraban intrigados, también tenían ganas de saber si había un pequeño más en el grupo.
Audrey fue la primera en adelantarse recoger el test del suelo. Lo miró y se llevó una mano a la boca, abriendo mucho los ojos.
- ¡Dios mío! - exclamó.
Cathy soltó un pequeño sollozo y se acurrucó contra mí.
- Bueno, Cath, no te preocupes. Quizás aún no han hecho efecto las píldoras...
- ¿Tú crees? - le preguntó ella con expresión triste. Ahora mismo, se aferraría a cualquier hilo de esperanza.
- Es posible. Aunque en la farmacia nos hayan dicho dos horas, a veces varía según la persona, o su estado de ánimo.
Cathy respiró un poco más tranquila, pero aún no me soltaba. A veces me agarraba tan fuerte que me hacía daño.
- Aún así - continuó Audrey, y suspiró- es raro que haya margen de error.
Cogió a Cath de una mano y la arrimó a ella para abrazarla. Así que, mi Cathy tenía un pequeño en su interior... Pero no, no podía tenerlo. Tenía que abortar.
- Cath... - la llamé. Se giró y vino a mi lado, dándome un beso corto.- Mi amor, sabes lo que tienes que hacer, ¿no?
- Sí, pero... tengo que decírselo a mis padres. Sino no voy a poder hacerlo.
- Lo sé. Y no será fácil.
- Me apartarán de ti.
Volvió a echarse a llorar, y por encima de su hombro vi cómo Audrey también dejaba resbalar una lágrima por su mejilla derecha. Y todas las chicas igual, unas más que otras. Mientras, los chicos las abrazaban para tranquilizarlas.
- No. - dije de repente.
- ¿Qué?
- Pues que no te van a apartar de mí.
- Pero tú no vas a poder a hacer nada.
- ¿Eso es lo que tú crees? Por ti sería capaz de todo.
- Aún así - se le escapó una pequeña sonrisa.- no podrías ir contra mis padres. Ellos están sobre mí, me mandan.
- Pero no me mandan a mí.
Conseguí sacarle una pequeña risa. Eso me hacía el chico más feliz del mundo.
- Pero Niall...
- Dime, princesa.
- No puedo llamarlos así como así para decirles: "Oye, mamá, papá, estoy embarazada y necesito vuestro permiso para abortar". - lo dijo con un tono irónico, lo cual me hizo soltar una pequeña carcajada.
- Sí, sería un poco raro.
- ¿Un poco? - intervino Kelly.- La verdad, creo que si se lo dijeras así no te creerían.
- ¿Entonces qué hacemos? - le pregunté.
- Pues no tengo ni idea...
En ese instante, sonó un móvil. Era el de Audrey.
- ¿Sí? ... ¡Ah, hola mamá! ... Nos lo estamos pasando genial. ¿Sabes qué? ¡Nos encontramos a...
- ¡Shhh! - exclamó Cath.
- A... a una amiga. ... Sí, se había ido del colegio hace unos años ... Vale. ... Okey, ya te llamaré ... Adiós. - colgó el teléfono y se dirigió a Cathy.- Que tu madre te llamará mañana por la mañana.
- ¡Ay, dios mío! ¿Y qué hago? ¿Se lo digo ya? ¿O todavía no?
- Yo creo que deberías decírselo con mucha calma - opinó Chloe.
- Sí, sería lo mejor.- Taylor estuvo de acuerdo.
- Cuando más te demores, peor será - dijo Harry.
- Si, puede que tengáis razón. Pues se lo diré.
- Esa es mi chica - revolví su pelo y la abracé con fuerza por el costado.- Yo estaré a tu lado en ese momento, no te preocupes. Tú cuéntaselo despacio. Seguro que te entiende.
- Sí, podría entender que tuviera relaciones sexuales con mi novio si se lo explico, pero no que me haya quedado embarazada y necesite que viaje hasta aquí para darme un permiso de aborto.
- Bueno, visto así... - me llevé una mano a la nuca.
- Así y de cualquier manera, me costará mucho. Nunca volverán a confiar en mí. Y lo peor, será cuando se entere mi padre. Hasta piensa que soy pequeña para tener novio... Es idiota.
- No digas eso de tu padre. Simplemente quiere protegerte... Yo le entiendo.
- ¿Perdona? ¿Que entiendes a mi padre? Sí, eso lo dices ahora. No dirás lo mismo cuando te quiera partirte la cara por haberte acostado con su niña.
Todos estallaron en carcajadas. Era difícil aguantar la risa, a decir verdad.
- Puede que tengas razón - yo también reí ligeramente.
Cathy estaba llevándolo bastante bien después de los primeros instantes de angustia.
- Eh, ahora que me doy cuenta, hoy no hemos comido, y son las cuatro de la tarde... - dijo Louis.
- Anda, pues es verdad - dijo Liam mirando su reloj de muñeca.
- Ha sido por culpa de todo este revuelo. Siempre podemos comer algún tentempié a media tarde. - sugirió Audrey.
El día pasó rápido. Yo no me pude separar de Cathy un sólo momento. Tenía un hijo mío con ella, no era capaz de alejarme. Era como un imán.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Capítulo 23.

~~Narrador: Cathy~~

Me quedé allí, en el regazo de Niall, con las lágrimas resbalando por mis mejillas. Sólo tenía 16 años, no podría hacerme cargo de un pequeño. Y... ¿qué haría siendo así? Siendo menor de edad, necesitaba el permiso de mis padres para abortar, y no podía contarles nada. Era mi fin. Mientras pensaba todo esto, lloraba más y más, y un pequeño ruido salió de mi garganta.
- Eh eh - Niall me abrazó más fuerte y besó mi mejilla, secando algunas lágrimas.- No llores más, mi amor.
- Es que no puedo evitarlo... ¿Y si de verdad estoy embarazada?
- No te preocupes, cielo - dijo Kelly, cogida de la mano de Liam.- Ya verás como sólo es un susto.
- Eso espero. Aunque la idea de un pequeño Horan me haga ilusión, soy muy joven todavía. ¡No puedo hacerme cargo de él! Y si quisiera abortar, tendría que hablarle de todo esto a mis padres. ¡No puedo! - estallé en un llanto fuerte, y vi que a Niall también le brotaba alguna que otra lágrima.
- Amor, te prometo que todo va a salir bien. No puedo verte así, por favor. Deja de llorar, me estás matando. - acaricio mi pelo y me besó la frente.
Liam y Louis miraban serios al suelo, y Kelly y Chloe nos miraban apenadas, casi se echan a llorar ellas también.
- Me resulta difícil, Niall. Estoy muy preocupada.
- En nada llegarán Audrey y Taylor con las cosas y...
Entonces, llamaron a la puerta. Louis se levantó a abrir y yo me levanté de repente, justo antes de que Niall lo hiciera también, sin dejar de abrazarme.
- Aquí tienes, cariño - me dijo Audrey, dándome las píldoras y el test.- Tómate las píldoras primero, y después de dos horas hazte el test de embarazo. Es lo que nos dijeron en la farmarcia.
- Está bien.
Me dirigí al baño con Niall. Parecía no querer dejarme sola.
- Niall, voy a estar bien - le dije sin ánimo.
- Lo sé, pero no quiero separarme de ti. Estamos juntos en esto. Además, me siento culpable - una lágrima volvió a resbalar por su mejilla.
- Cielo, no es tu culpa. No es culpa de nadie, simplemente nos olvidamos. - le acaricié las mejillas y le besé la nariz. Dejé esbozar una pequeña sonrisa y cogí una de las píldoras. La posé en mi lengua y cogí agua entre mis manos del grifo, y luego me la bebí para dejar pasar la píldora por mi garganta.
- Bueno, pues ya está - dije mirándome al espejo.- Ahora hay que esperar.
Me quedé unos segundos mirando el reflejo de mi estómago, y se me escapó una sonrisa.
- ¿Cath? - Niall intentó "despertarme" de mi sueño.
- Es que, estaba pensando en cómo estaría mi barriga después. Y que quizás sería un pequeño Niall.
Él también dejó salir una ligera sonrisa y acarició mi estómago.
- Sigues siendo demasiado jóven, y sigues siendo una menor de edad en manos de un chico de 18 años como yo. Me siento una basura.
- ¡Eh! ¡Jamás digas eso! ¡No te lo permito, Horan! - reí ligeramente y le abracé con fuerza. Era tan tierno y tan bueno... Lo amaba con todo mi corazón, no dejaría que dijera eso de si mismo.
- No tengo por qué hacerte caso, princesa - rió.
- Claro, es porque soy pequeña, ¿verdad? ¿VERDAD?
- Anda, calla y dame un beso.
Sus labios se pegaron a los míos con tal fuerza que hizo que me flojearan las rodillas y que todos mis músculos se volvieran débiles. Sus manos acariciaban mi espalda de arriba a abajo con suavidad. ¿Se podía ser más perfecto?
- Volvamos con los demás. - me dijo dándome una palmada en el trasero.
- Eh, tampoco te aproveches.
Soltó una carcajada y fue hasta fuera detrás de mí.
- ¿Tanto tardaste en tomarte una pastilla? - dijo Audrey de brazos cruzados y con una ceja alzada.
- Mm... puede.
Todos rieron, incluídos Niall y yo. Ya estaba más relajada. Pero seguía pensando en el problema que se me venía encima.
- Chicos, sé que igual no es buen momento, pero hay que pensar en el concierto. Es dentro de sólo dos días.- dijo Zayn.
- Pues yo no pienso dejar a Cathy para dar un concierto.- respondió Niall.
- Amor, no seas tonto. Tus directioners te admiran por darlo todo por ellas. Yo estaré rodeada de mis amigas y estaré bien - dije mirándolas a las cuatro con una gran sonrisa.
- ¡Por supuesto! ¡Puedes contar con nosotras! - dijo Taylor alzando el pulgar.
- ¿Seguro? - preguntó mirándome a mí.
- Seguro. Eres demasiado protector, Nialler.
- Me importas demasiado, sólo eso.
- Awwwww - exclamaron las cuatro chicas a la vez.
Las miré, fruncí el ceño y solté una carcajada.
- Qué monos sois, jo - dijo Chloe.
Niall se sentó en el mismo sillón de antes y yo me coloqué en sus piernas, con sus manos sobre mis piernas.

~~Narrador: Niall~~

Cathy parecía estar más tranquila, lo cual hacía que yo me sientiera mucho más aliviado. Cuando sonreía era preciosa, no podía evitar mirarla.
Estuvimos hablando todos durante esas dos horas que Cath debía esperar para hacerse el test. Ella no paraba de mirar el reloj comprobando que no se le pasaba la hora. Cuando ya pudo, se levantó rápidamente sin decir nada y yo la seguí.
- Niall, esta vez déjame sóla.
- Bueno, pero te espero en la puerta.
- Vale.
Antes de entrar, me dio un pequeño beso.
Durante diez minutos estuve esperando de pie, impaciente. No podía más. Se me hizo eterno, no paraba de mirar las agujas de aquel reloj de pared. Por fin, Cathy salió de allí, pálida, y mirándome con expresión asustada.
- Cathy, ¿qué ocurre? ¿Qué ha dado? ¿Positivo, negativo? ¿Qué?
No me respondió. Simplemente bajó la mirada para mirar aquel estúpido aparato. Me estaba muriendo, tenía que saberlo.  ¡Era necesario! ¡No podía más!

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Capítulo 22.

Me senté en el sillón y encendí aquella gigantesca televisión. No sabía ni cómo nuestros padres habían podido pagar un hotel así. Niall tardó unos minutos en vestirse y vino a sentarse conmigo.
- ¿Así mejor? Di que no. - dijo Niall entre risas.
- Sí. Mejor. - le dije bromeando.
- Mentira.
- Verdad.
- Sabes que lo preferías de la otra manera.
- Niall, no seas plasta.
- No soy plasta, digo la verdad. - dijo guiñándome un ojo.
- No estás en mi mente para saberlo.
- Eso tú nunca lo sabrás - me miró con los ojos muy abiertos haciéndose el misterioso, y no pude evitar echarme a reír.- ¿Qué? - dijo él entre carcajadas.
- ¡No te has visto la cara! - no paraba de reír fuerte, no podía. Me había matado.
- Eso me ofende, preciosa... - dijo sonriendo.
- Ay, no seas tonto - suspiré y le revolví el pelo más de lo que ya lo tenía.- Es que fue muy gracioso.
- Ya, mi cara es un chiste. Eso no es nada nuevo - dijo entre risas.
- Boh - le di un pequeño golpecito en el pecho antes de acurrucar allí mi cabeza.- Idiota. Tu cara es adorable.
Me acerqué a él y le di un pequeño beso en la nariz.
- Tú si que eres adorable, pequeña.

~~Narrador: Niall~~

Ante mi comentario, ella agachó la cabeza y sonrió sonrojada. Era tan perfecta... tan jodidamente perfecta. La quería más que a nada en el mundo, y aquella noche había sido muy muy especial. Nunca la olvidaría. Aunque no era su primera vez, ni tampoco la mía... Oh, oh.
- ¡Mierda! - dije levantándome de repente, obligándole a ella a ponerse recta.
- ¿Qué pasa? - preguntó desconcertada.
- ¡Mierda, mierda! Cathy... ¡que no hemos usado condón!
Ella se llevó una mano a la cabeza. Ni me había acordado del preservativo. ¡Si es que era gilipollas! ¿Y ahora qué?
- ¡Dios, Niall! ¡Mierda, joder! - una lágrima resbaló por su mejilla y comenzó sollozar.
- No, mi amor, no. No llores - me volví a sentar a su lado, angustiado.- Todo saldrá bien.
- Pero... ¿cómo se me pudo pasar eso? ¡Soy imbécil! - lloró aún con más fuerza, acurrucándose contra mí.
- ¡No digas eso! El imbécil soy yo, yo soy el que se lo pone, ¿no? - sonreí con dificultad para intentar que parara de llorar, y sí, amortiguó un poco sus lágrimas, pero no del todo.
- ¿Qué voy a hacer ahora? - me miraba angustiada, con mucho miedo.
- No te preocupes. Iremos al médico y... nos ayudarán. Ya lo verás.
- Está bien... - respiró más tranquila, lo cual hizo que yo me sintiera mejor.
- Pero antes vamos a avisar a los demás.
- ¡¡NO!! - gritó ella.
- ¿Qué? ¿Cómo que no?
- Es que...
- No me digas que te da vergüenza.
- S-sí...
Lo que yo os diga. Adorable.
- Vamos, son todos tus amigos. Y también los míos. Ven aquí.
Le cogí de la mano y la abracé contra mí. Si es que era un capullo, siempre pensando en mí mismo... ¿Y ahora qué cojones iba a hacer? ¿Y si estaba embarazada? Que tenía sólo 16 años, hostia.
Salí con ella de aquella habitación y fuimos a buscar a los demás a las habitaciones, pero no estaban.
- Espera, voy a llamar a Harry.
Saqué mi teléfono y marqué el número con rapidez.

---CONVERSACIÓN TELEFÓNICA---

-¿Sí?
- Harry, ¿dónde estáis?
- Hemos salido a dar un paseo mañanero con las chicas.
- Volved al hotel, ¡ahora!
- ¿Pero qué pasa?
- No te lo puedo decir ahora, pero es urgente. En serio.
- ¿De verdad? ¿Tan urgente?
- ¡Styles, mueve tu culo de vago hasta aquí ahora, cabrón!
- ¡Vale hombre! No te sulfures... Ya vamos.
- Más te vale.

---FIN DE LA LLAMADA---

- Ahora vienen, mientras vamos a la recepción y ya les esperamos allí.
En la gran planta baja había varios sofás, y nos sentamos en el más pequeño y el único vacío que había en realidad. La abracé con todas mis fuerzas y le besé la parte alta de la cabeza unas cuantas veces. Harry y los demás no llegaron hasta media hora después.
- Hola, tortolitos - dijo Harry al vernos abrazados.
- No estamos para bromas, Hazza. ¡Y ya era hora! Vamos arriba y os lo explico todo - dije cogiéndole la mano a Cathy para levantarme del sofá con ella.
Subimos las escaleras, ya que el ascensor aún no estaba en estado de usarse por el tonto de Styles y su querida Taylor.
Una vez arriba, entramos a nuestra habitación, la de los chicos, y les dije a todos que se sentaran.
- Es algo delicado, por eso quería que vinierais lo antes posible.
- ¿Es grave? - preguntó Audrey preocupada.
Me quedé pensando unos segundos mirando al suelo. Luego asentí.
- Sí, lo es.
- ¿Pero qué ha pasado? - dijo Taylor asustada mientras Harry le pasaba un brazo por el hombro.
- Bueno, ya sabéis que hemos pasado la noche juntos...
Harry y el resto de los chicos echaron una risita. Ni puta gracia.
- No, no. No es gracioso... Porque puede haber el riesgo de que... Cathy esté... embarazada - dije esta última palabra tan rápido como pude.
- ¿Qué? ¡¿Cómo dices?! ¡¿Embarazada?! - gritó Kelly.
Asentí arrepentido, con un brazo sobre el hombro de Cathy, la cual ya había empezado a llorar.
- Pero... no, ¡no puede ser! ¿No habéis... tomado precauciones? - dijo Zayn.
- Se nos... pasó de largo. - respondí.
- Tío, ¿cómo os pudisteis olvidar de eso?
- Harry, tú calla la boca. Que te conozco y puedo contar cosas... - le amenacé.
- Vale, me callo.
- ¿Y qué vais a hacer? - preguntó Chloe.
- Tenía pensado ir con ella al hospital más cercano... tendrán que ayudarnos.
- Yo os aconsejaría comprar primero las píldoras y un test de embarazo. - intervino Audrey.- Y en caso de que dé positivo, id al médico.
- Es un buen consejo - dijo Liam.
- Entonces... Taylor, ¿me haces el enormísimo favor de ir a comprar las píldoras? - le pidió Cath.- Y tú, Audrey, ¿puedes ir a por el test?
Ambas asintieron y se levantaron de su sitio, acompañadas con Harry y Zayn, y salieron de la habitación.
- ¿Nosotros podemos hacer algo? - preguntó Louis.
- De momento, hacernos compañía - dije yo.
Cathy no paraba de llorar en silencio. Me destrozaba el alma.
- No te puedo ver así, Cath - dijo Chloe.
- Sí, tía, ¿abrazo de grupo? - sugirió Kelly.
Y las tres chicas, sonriendo, se abrazaron en medio de la habitación. Liam, Louis y yo sonreímos como idiotas al verlas así de unidas. Eran estupendas, todas ellas.
Justo después, yo me senté en uno de los sillones individuales, y Cathy se sentó en mi regazo, esperando ser achuchada. No tenía ni que decirlo, ya lo hacía yo sin pensarlo.
La quería tanto, tantísimo... No os lo podéis imaginar. Aquellas veces que había soñado con mi chica perfecta, habían sido muy diferentes a la realidad. La realidad era mucho mejor.




martes, 20 de diciembre de 2011

Capítulo 21.

Aquel momento fue mágico. Estaba siendo la mejor noche de toda mi vida; nuestras pieles tocándose, sin contacto alguno de ropa. Pero aún no había llegado el momento cumbre, el que yo tanto esperaba. Pero entonces, sonó el móvil.
- Déjalo - me dijo Niall, entre respiraciones rápidas y agitadas.
- Pero puede ser importante - le respondí en voz baja.
Al final se resignó y se hizo a un lado para que yo pudiera extender mi mano hasta el pequeño bolso y cogerlo.

---CONVERSACIÓN TELEFÓNICA---
- ¿Sí?
- ¡Cathy! ¿Dónde estás?
- Ehm... pues... e-estoy con Niall.
- ¿Pero dónde? ¡Estábamos preocupadas!
- En el hotel. Tranquila que no hemos salido.
- Bueno, está bien. Os dejo tranquilos.
- Más te vale.
- Hahaha, que sí mujer. Venga, adiós.
- Hasta luego.
---FIN DE LA LLAMADA---

- ¿Quién era? - me preguntó con cara seria.
- Era Chloe.- le respondí incorporándome, sentada en la cama tal y como él estaba, tapada con las sábanas.
- ¿Y qué quería? - ni siquiera me estaba mirando.
- Saber si estaba bien, no le había avisado ni nada, es normal...
- ¿Y por eso me tenías que dejar así?
- ¿Dejar cómo? ¡No seas tonto! - reí y le di un beso en la mejilla.- Podía ser urgente.
- ¡Pero no lo era! - gritó apartándose unos centímetros.
- ¡Pero yo no lo podía saber! No soy adivina. - mi cara se volvió preocupada, porque aún no me miraba a los ojos.
- Aún así, te pareció más importante responder al móvil que yo...- por fin giró la cabeza y me miró. Reconocí en sus ojos que estaba bromeando. ¡Qué sustos me daba ese chico!
- Que no - le di un beso corto de imprevisto.
Él me miró y no pudo evitar sonreír. Qué tonto... De verdad yo me lo había creído, era imbécil.
Niall cogió mi cara entre sus suaves manos y volvió a comenzar a besarme, esta vez aún con más intensidad. A los pocos segundos, estábamos bajo las blancas sábanas y entonces, aquella perfecta fracción de su cuerpo entró en mí. No sabría describir muy bien aquella sensación. Era... ¿cómo decirlo? Quizás la palabra perfecta fuera paraíso. Sí, podía ser. Lo amaba a él y a nadie más, y ahora ya podía afirmar que era mío y lo sería para siempre. Notaba sus movimientos hacia arriba y hacia abajo, todo a mi alrededor daba vueltas, pero era genial. Quizás podría ser aún mejor, pero no sabía cómo. Sus besos en mi cuello, su lengua enredada con la mía, ambos formando una sola persona.
La noche fue perfecta, no la habría cambiado por nada del mundo.
Al día siguiente, me desperté con Niall abrazándome desde atrás, envueltos en sábanas blancas mal colocadas. La luz de la mañana entraba por la ventana y no quería moverme de donde estaba.
- Buenos días, princesa - escuché desde atrás en un susurro.
Me giré con delicadeza y revolví su pelo.
- Buenos días.
Sonreí y se acercó a mi para un pequeño beso.
- Ha sido espectacular - me dijo sonriendo pícaramente.
- Lo mismo te digo - respondí alzando una ceja.
- No estaría mal repetir pronto, eh.
- Puede...
Ambos reímos y nos miramos a los ojos.
- Te quiero - me dijo.
- Y yo a ti.
Nos quedamos abrazados otra hora, aproximadamente, y yo casi me volví a quedar dormida. En un estado entre el sueño y la realidad, noté cómo Niall se levantaba de la cama y se ponía algo por encima. Mis ojos se cerraron unos instantes, los cuales parecieron ser menos de lo que realmente fueron; ya que cuando abrí los ojos, Niall estaba entrando por la puerta con el desayuno en una bandeja.
De pronto reaccioné y me senté tapándome bien con la sábana.
- Aw, Niall, ¿y ésto?
- Bah, no tiene mucho mérito. Lo he pedido al servicio de habitaciones.
- Aún así es muy atento de tu parte.
Sonreí y Niall puso la bandeja en mi regazo. Había zumo de manzana y de naranja, bollos con chocolate y leche caliente.
- Por cierto, qué desayuno tan... completo. Y poco sano... - recalqué esto último mirándole seria.
- No te preocupes - respondió robando un trozo de bollo - Por una vez...
Reí ligeramente y me serví un vaso de zumo de manzana mezclado con el de naranja.
- ¿Te vas a beber ESO? - preguntó Niall.
- Mira quién lo fue a decir... - le respondí irónicamente.
- Déjame probar a mí primero.
Le di el vaso y le dio un trago. Al principio no tenía muy buena cara, pero después lo saboreó mejor y ya le tenía buena pinta.
- Oye, no está nada mal este experimento culinario.
- Para ti ninguna comida está mal, Nialler - le dije quitándole el vaso.
Él rió e hizo la misma mezcla en el otro vaso vacío de la bandeja. Se lo bebió poco a poco, ya que entre sorbo y sorbo comía algo de bollo con chocolate, igual que yo.
Al final, también bebimos un poco de la leche, que casi se había enfriado del todo, y Niall fue a dejar la bandeja en la mesita del salón.
- ¡Niall! - grité desde dentro.
- ¿Sí, amor? - dijo asomando su cabeza por la puerta.
- ¿Podrías quedarte ahí hasta que me vista de nuevo?
- ¿De verdad tengo que hacerlo? ¡Pero si ya te he visto!
- ¡Niall! - dije tirándole un cojín a la puerta.
- ¡Vale, vale! ¡Ya salgo!
Cerró la puerta y esperé unos segundos, por si esperaba cogerme por sorpresa. Pero no, no entró. Así que me levanté y comencé a vestirme con prisa. Cuando terminé, abrí la puerta.
- Ya puedes pasar.
- ¡Por fin! No sé por qué te daba tanto corte, yo me "vestí" - dijo señalando las comillas con sus dedos - delante de ti sin ningún problema.
- Pero yo estaba medio dormida.
- Tenías los ojos abiertos - me miró escéptico alzando las cejas.
- Pero no estaba completamente despierta, era como... un estado entre el sueño y el... no sueño?
- Anda tonta, ven aquí.
Me cogió por la cintura y me acercó a su cuerpo, el cual aún se cubría por tan solo unos boxers. Me besó la frente y me revolvió el pelo.
- ¿Vamos a volver con ellos? - le pregunté.
- ¿Para qué? No creo que nos echen de menos.
- Perdona - dije riendo - Pero mis amigas sí me echarán de menos, no sé qué clase de amigos tienes tú.
- Unos muy raros.
Nos reímos durante unos segundos y fuimos al salón.
- Niall, ¿no crees que deberías ponerte algo más encima...? - dije mirándole de arriba a abajo.
- No me digas que no te gustan las vistas - dijo guiñándome un ojo, bromeando.
- Anda, ve a vestirte ya - le señalé la puerta y bajé la vista, riendo.
- Está bien, está bien... pero te arrepentirás.
Se dirigió la habitación mientras yo me quedaba allí, soltando alguna que otra carcajada como una idiota.
Con él era completamente feliz.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Capítulo 20.

~~Narrador: Niall~~

La idea que se me había ocurrido era una de las mejores de toda mi vida. Bajé rápidamente y hablé con la recepcionista para conseguir una habitación de última hora. Pedí una con una cama doble, y aceptó a cambio de un dinero extra. Por supuesto, yo pagaría lo que hiciera falta para pasar aquella noche con Cathy. Me dio las llaves del cuarto nuevo y subí para decírselo.
- Cathy, tenemos que subir otro piso.
- ¿Eh? ¿Y eso?
- Es una sorpresa, ¿vienes o no? - dije con una sonrisa pícara.
- Bueno, me has convencido.
Cogí su mano y subí con ella. Al llegar a la puerta, cogí la llave de mi bolsillo trasero y me dispuse a abrir la puerta.
- ¿Tienes llave de esta puerta? - me preguntó sorprendida.
- La acabo de ir a pedir, ¿por qué crees que fui abajo? - dije riendo.
Ella rió también. Era perfecta, la quería y jamás la dejaría marchar.
Cuando entramos, me encontré con algo mejor de lo que me esperaba. Era un salón amplio con una puerta al fondo, la que supuse sería el cuarto con la habitación.
- Wow... - exclamó ella.- ¿Y todo esto?
- Vamos a pasar la noche juntos.
Volví a guardar las llaves en el  bolsillo y me quedé mirándola. Parecía un poco insegura, así que intenté tranquilizarla con un abrazo.

~~Narrador: Cathy~~

Los brazos de Niall me resultaron reconfortantes. Iba a pasar mi primera noche con él, y no sabía si íbamos a dormir. Suponía que esos no eran los planes de Niall.
- Pero sólo si tú quieres - me susurró.
- Sí, claro que quiero pasar la noche contigo. Lo llevo esperando... diría que meses - no pude evitar reírme ligeramente.
- Entonces ven.
Me tomó de la mano y me hizo cruzar con él la puerta del fondo. Detrás de ella, se escondía una bonita cama, de sábanas blancas y azules. Las paredes eran de un blanco sucio y los muebles de madera de pino. Un pequeño frescor entró por la ventana aún abierta, la cual Niall se apresuró en cerrar. Después, me cogió de la cintura y me arrimó a él.
- ¿Estás segura? - me miró con ojos preocupados. Me protegía demasiado.
- Sí - suspiré - Completamente segura.
Me sonrió y entonces todo empezó.
Sus labios colisionaron con los míos en una gran explosión. No había sido como las otras veces, había sido aún mejor. Quizás porque sabía lo que vendría después.
Sus manos acariciaban mi espalda con suavidad y yo hacía lo mismo con su cabello rubio y tan perfecto. En pocos segundos, me tiró con suavidad en la cama, yendo él detrás, y ambos nos vimos allí tumbados, sin despegar nuestros labios un sólo milímetro.
En parte quería que llegara aquel momento, pero otra parte de mí no se sentía preparada. Hacía apenas... ¿cuánto? ¿Dos meses? Sí, dos meses, era mi ídolo, imposible de alcanzar. Y ahora estaba allí, justo delante de él, a punto de hacer algo con lo que había soñado muchas veces.
Sin pensarlo demasiado, automáticamente bajé mis manos hasta su cintura para subir su camiseta, la cual finalmente quedó tirada en el suelo. Él se giró, dejándome a mí arriba, e hizo lo mismo.
En unos minutos, estábamos en ropa interior. Su piel sobre la mía. Todo perfecto.
- Espera un segundo - me dijo.- En nada estoy aquí.
Salió por la puerta y esperé unos escasos segundos. Entonces, apareció con una cajita de bombones y una sonrisa.
- ¿De dónde has sacado eso? - pregunté asombrada, incorporándome en la cama.
- En esta habitación siempre hay una caja de regalo para las parejas que se quedan a dormir. Me acordé, y quería ir a por ella.
Se acercó, y antes de que se sentara a mi lado, pude admirar su cuerpo entero como se merecía. Era precioso, hermoso. Nunca había visto algo igual.
Cogió un bombón de la caja que tenía muy buena pinta y me miró alzando una ceja. Sabía lo que quería hacer, así que abrí la boca de un modo que me pareció totalmente absurdo, y poco a poco me lo acercó. Pero aún no me lo daba, por lo que cerré la boca.
- Niall, ¿te das cuenta de que parecía idiota con la boca abierta? - protesté entre risas.
- Oh, ¡pero si estabas muy mona! Venga, ahora sí que te lo doy, abre la boca.
No me fiaba demasiado, pero aún así le hice caso y esta vez sí lo posó en mi lengua y pude saborearlo.
- Mm... no está mal. - dije sonriendo.- ¿Tú no quieres?
- Si tú me lo das... - dijo pícaro.
- Vale - reí y cogí uno de chocolate blanco. - Abre la boca... - me mordí el labio y se lo acerqué.
- Ah ah... así no me vale.
- ¿Cómo que no? ¿Y entonces qué?
Señaló mis labios y sonrió después. Le miré alzando las cejas, como diciendo "no puedes ir en serio". Pero finalmente, lo mordí por un lado y se lo acerqué. Él también acortó las distancias y lo mordió por el otro lado. Pero en lugar de partirlo a la mitad, el chocolate se fundió en nuestras bocas mientras otro beso tenía lugar aquella perfecta noche.
Sus manos volvieron a mi espalda, esta vez hasta la altura de mi sujetador, y después de unos segundos de tensión, se desabrochó, sin mucho esfuerzo.

Capítulo 19.

- ¡Chicos! - gritó Cathy. Parecía asustada.- ¿Qué ha pasado? - le agarraba la mano a Niall con tal fuerza que el pobre parecía ir a explotar.
- No sé, se ha parado de repente... - respondió Harry antes de dejarme hablar.
- S-Sí... y no sabíamos qué hacer, ¡yo me asusté muchísimo! - aún estaba enganchada a Harry. La verdad, sí que me había asustado, no era ninguna mentirijilla de las mías.
- Pobrecita - Cathy se acercó a mí y me dio un pequeño abrazo.
- ¡Casi me da un patatús! ¡Pensé que os iba a pasar algo! - gritó Audrey desde atrás.
Los chicos también estaban preocupados, pero Louis no estaba allí... ¿Qué le pasaría?
Pero entonces, oímos unos pasos corriendo y alguien gritando.
- ¡Harry! ¡Haaaaaaarry! - sí, era Louis. Se acercó a él a toda velocidad y tuve que apartarme para que no chocara conmigo, pues le dio un gran abrazo. Por algo eran conocidos como Larry Stylinson.
- ¡Eh, Louis! Que ya está hombre, estoy bien - dijo Harry riéndose.
- ¡Pero me has dado un susto de muerte! - respondió sacudiéndole los hombros.
- Para ya, ya estoy bien - Harry le revolvió el pelo y le dedicó una de esas sonrisas suyas que dejan muerto a cualquiera, ya sea chico o chica. No importaba el sexo.
Louis se tranquilizó y se apartó unos pasos.
- Será mejor que vayamos arriba a tranquilizarnos - propuso Liam.
Nos pusimos en marcha sin decir ni una palabra. O al menos, eso intenté hacer yo; pero, mientras los demás avanzaban, Harry me agarró la mano y me paró.
- Eh, quieta ahí - me sonrió y alzó una ceja - Aún no me has respondido...
- ¿Acaso no tienes ya clara mi respuesta? - le miré fijamente a los ojos y no pude evitar sonreír.
- No no, preciosa, no te vas a escaquear. Quiero oírlo - bromeando, acercó un oído a mi boca.
Suspiré y reí. Era un plasta... Pero un plasta muy mono.
- Harry Styles... - esperé unos segundos, y luego pude continuar.- Sí, me encantaría salir contigo.
Esbozó una gran sonrisa y me cogió de la mano de nuevo, comenzando a caminar. Me arrimó más a él y me besó en la parte alta de la cabeza.
- Así me gusta. - dijo de repente.
Se me escapó una carcajada. Justo después, vimos a los chicos subiendo por las escaleras, ya muy adelantados. Parecía que no habían advertido nuestra ausencia. Mejor, así las chicas no me ametrallarían a preguntas. "¿Qué pasó?" "¿Os besásteis?" "Oh, qué bonito". No, por favor, no. Sería horrible.
Ellos ya habían llegado arriba, y les oí desde las escaleras:
- Eh, ¿y Harry y Taylor? - preguntó Chloe.
- Pues... - Kelly miró hacia las escaleras - Oh, mira, ahí vienen. ¡Qué lentos sois, chicos! - dijo refiriéndose a nosotros entre risas.
Nosotros también reímos, y en cuanto llegamos arriba, tuvimos que despedirnos, ya que se había hecho tarde.
Harry se me acercó, y antes de darme cuenta, ya estaba posando sus labios sobre los míos. Con suavidad y dulzura. ¡Genial, ahora las chicas no me dejarían en paz! Oí unas risillas por atrás mientras aún seguida sumergida en aquel perfecto beso con Harry.

~~Narrador: Cathy~~

¡Qué monos eran! Sabía que terminarían juntos... Debió de pasar algo especial en el ascensor. Yo no le haría preguntas ni la agobiaría, ya que sabía lo que se sentía.
Mientras miraba a los tortolitos, Niall me giró hacia él.
- ¿No te vas a despedir? - dijo con cara de corderito.
Yo sonreí y me acerqué a él. Ya habían sido muchos besos, pero ninguno era como el anterior, y cada nuevo contacto me hacía sentir chispas en el estómago. Aún era difícil de creer que estuviera saliendo con Niall Horan. Oí cómo todos entraban en las habitaciones y nos dejaban solos, por lo que me aparté de Niall y grité en la puerta de las chicas:
- ¡Eh! ¡Que no tengo llave!
- Ven aquí - Niall me cogió por la cintura y volvió a acercarme a él, esta vez con más ansia, más fuerza, pero se sentía la dulzura con que lo hacía. - Tengo una idea. Espérame aquí ahora mismo vuelvo.
Me dio un beso en la frente y bajó rápidamente las escaleras. Yo, como buena chica, me quedé allí, esperándole. ¿Qué se le habría pasado por la cabeza a aquel alocado chico esa vez?

viernes, 16 de diciembre de 2011

Capítulo 18.

Mientras los labios de Hollie parecían pelear con los míos, yo seguía pensando en si éso era lo mejor para mí. He de admitir que yo no era exactamente el más políticamente correcto, pero hacía un tiempo que sentía algo especial hacia Taylor. Quizás una pequeña chispa había saltado de mi corazón hacia aquella chica, y ahora estaba besando a una de las guitarristas que nos acompañaban. ¿Qué estaba haciendo? Era cierto que Hollie me atraía mucho físicamente, pero no sentía amor hacia ella. La quería como amiga, y ahora la tenía allí, en los baños de un hotel, con ella queriéndome saltar al cuello en cualquier instante. No era una sensación digna de admirar.
Entonces, en un segundo de lucidez, aparté a Hollie de mí.
- ¿Qué ocurre? - me preguntó jadeante.
- Hollie, lo siento; pero no puedo seguir con ésto. Déjame pasar. - dije apartándola hacia un lado.
- ¿Pero por qué? ¿Por qué tan repentinamente? Lo estábamos pasando muy bien... - se acercó a mí, puso una mano en mi pecho e intentó besarme de nuevo. Pero la frené sin pensarlo dos veces.
- Porque sí. Lo he pensado mejor y...
- ¡Oh, vamos! Eres el chico con menos cabeza centrada que conozco, ¿y ahora dices esto?
- Hollie, tengo mi cabeza muy centrada en estos momentos, y he de ir a hablar con una persona. Ahora si me disculpas... - intenté colarme entre ella y la pared para caminar hacia la puerta, pero me impidió el paso de nuevo.
- Harry Styles - me miró seria, muy seria. Casi daba miedo - Como no te quedes aquí...
- ¿Me vas a hacer algo a caso? - esta vez, la aparté con más brusquedad y conseguí salir de aquella pequeña jaula que había construído aquella monstruíta sin corazón.

~~Narrador: Taylor~~

A los pocos minutos de que Harry se hubiera ido con Hollie, Audrey y Zayn aparecieron de nuevo. Esto era muy extraño. ¿Adónde se habían ido Audrey y Zayn? Y lo más importante... ¿qué estarían haciendo Hollie y Harry en esos momentos? No quería ni pensarlo, porque sería demasiado horripilante que aquella imagen de esa imbécil y MI Harry pasara ni siquiera un segundo por mi mente.
- Perdonad el haber tardado, chicos - se disculpó Zayn mientras se sentaba en su silla.
- A saber qué has estado haciendo, tigre - dijo Niall bromeando.
Los dos rieron, y entonces lo entendí. Había sido estúpida para no darme cuenta antes. Estaba claro que Audrey y Zayn acabarían tan acaramelados como Cathy y Niall. O peor.
En unos largos minutos sin hablar con nadie, Harry pasó detrás de mí me golpeó el hombro con suavidad.
- Tengo que hablar contigo.
Hollie tenía cara de no estar para nada contenta. Me levanté de mi sitio y seguí a Harry hasta fuera del restaurante.
Subimos al ascensor, y en medio del trayecto, Harry lo paró.
- ¡Harry! ¡¿Qué has hecho?!
- Aquí no nos molestará nadie.
- ¡Pero has parado el ascensor! ¿Cómo vamos a salir de aquí?
- Pronto vendrán, ¿no oyes la alarma? Por eso debo de darme prisa en hablar contigo.
Respiré hondo e intenté calmarme, aunque era bastante difícil estando encerrada en un ascensor de medio metro cuadrado con el excelentísimo señor Styles.
- Te escucho.
- Bien. Lo diré de un tirón... - cogió aire, y comenzó - Cuando me he ido con Hollie, hemos ido al baño. La besé, y ella quiso llegar a más. Yo al principio también quería, pero luego la frené, porque recordé que ya hace un tiempo siento algo por ti. Ahora puedes pegarme o abrazarme, lo dejo a tu elección.
Me quedé boquiabierta por lo rapidísimo que había hablado y por lo que sus palabras contenían. ¡No me lo podía creer!
- Entre las opciones no estaba quedarse callada, Taylor. ¡Dime algo, por dios! Mueve algún músculo, al menos.
Lo primero que se me ocurrió, fue empujarle; y así lo hice, pero intentando no hacerle daño.
- ¿Con Hollie? ¡¿En serio?! ¡Pero si es una...! ... - decidí quedarme callada, no quería hablar más de la cuenta.
- Sí, sí, lo sé. Entiendo que estés enfadada.
Era cierto, estaba enfadada. Pero sus profundos ojos verdes me hicieron recapacitar. Él no era un mal chico, simplemente se dejaba llevar demasiado fácil por las chicas.
- Sí, lo estoy - le respondí friamente.
- Pero he recapacitado, Taylor. A quien quiero a mi lado es a ti, creeme.
- Pues no lo parece...
Harry resopló, como si dijera "qué paciencia hay que tener contigo". Era como si le leyera la mente.
- ¡Pero lo es! Quiero tenerte a ti a mi lado, no a Hollie. Quiero pasar mis días contigo, no con ella. Quiero que seas tú la señora Styles, y no ella.
Por un momento, me quedé sin palabras. ¿Yo la señora Styles? Lo veía un poco lejano. Necesité echarme a reír ligeramente, y se lo contagié.
- ¿Qué pasa? - dijo entre risas.
- ¿Señora Styles? Aún queda mucho para eso, tengo 15 años, Harry.
- Sí, ya lo sé, pero bueno... es que... ¡no sabía qué decir!
Parecía nervioso. El pobre estaba temblando como si estuviera en medio del polo norte. Pero no de frío precisamente. Me reí y acaricié sus rizos.
- ¿Eso es un sí? - preguntó.
- ¿Un sí a qué? - dije divetida.
- A... salir conmigo. Supongo...
- ¿Supones? No vas por buen camino, Haz...
- Pues... Taylor, te pido formalmente que seas mi novia - se puso de rodillas, tal cual me estuviera pidiendo matrimonio o algo parecido, y cogió mi mano derecha.
Se me escapó una lágrima y no pude gesticular a penas con la cara. Estaba demasiado emocionada.
- ¿Qué ocurre? - Harry se levantó de repente y me secó las mejillas.
- Es que... ¡jo, te ha salido muy bonito, Styles! - reí y miré hacia abajo.
Él sonrió también y me levantó la cabeza con su mano en mi barbilla. Me miró fijamente a los ojos, y me besó la frente.
- ¿Entonces qué me dices?
En ese momento, oímos voces fuera. Ya habían venido a sacarnos de allí. El ascensor comenzó a temblar y me abracé fuertemente a Harry. Estaba asustada. Las luces parpadeaban y, en un brusco movimiento, el ascensor se deslizó hacia abajo, hasta alcanzar la planta baja. No sabía cómo había pasado, pero la puerta se abrió y al fin pudimos salir.
Entre todo el barullo de gente que se había reunido alrededor del ascensor estaban todos ellos: Kelly, Audrey, Cathy, Chloe y el resto de los chicos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Capítulo 17

~~Narrador: Cathy~~

Había estado observando a Caroline y Hollie. A las dos parecía encantarles Harry. Y, a ver, no las culpaba. Harry era muy atractivo y por una vez yo había estado a punto de caer en sus redes. Pero se dio cuenta de lo que me había hecho y recapacitó. Ahora era como un hermano para mí. Además, Taylor y yo éramos amigas, y ella se merecía a Harry.
- Oye, tú eres Cathy, ¿verdad? - me preguntó Caroline.
- Sí. - le respondí.
- Harry me ha hablado bien de ti. Pareces una buena chica... o demasiado buena.
- ¿Demasiado buena? - no sabía a dónde quería llegar.
- Sí... ya sabes... algo cortita - hizo un gesto con la mano señalando poca cantidad, y una mueca irónica recorrió su cara un instante.
- ¿Qué has dicho? - gritó Niall, con rabia.
- Estoy hablando con ella - me señaló, y su cara parecía señalar superioridad.
- Yo me meto en la conversación si quiero. Y cuidadito con lo que dices.
- ¿Por qué? ¿Porque me lo digas tú?
- Eh, Caroline - Harry puso una mano en su hombro para tranquilizarla.- Que es mi amigo, tampoco te pases. Se suponía que eras amiga del grupo, no solo mi amiga...
- Lo siento Harry - dijo fingiendo arrepentimiento.- Pero sólo intento defenderme.
- ¡¿Insultandola?! - gritó Niall levantándose bruscamente de la mesa.
- Niall, cielo, tranquilízate. Vuelve a sentarte - dije agarrando uno de sus brazos.
- ¡Pero es que te ha insultado! - se agachó un poco y mantuvo su cara a escasos centímetros de la mía - Y nadie hace eso mientras esté yo delante.
- Caroline, eso es cierto, te has pasado. - le replicó Harry.
- Pero...
- No. No hay peros... Es como mi hermana y te has metido con ella.
- No lo hacía con mala intención. A ver... todo lo que he dicho era cierto...
- ¡Caroline!
- ¡Es la verdad!
- Se acabó... lo siento, pero tienes que irte.
Harry se levantó de la silla y miró muy serio a Caroline. Hacía un momento estaban tan tranquilos y ahora, por defenderme a mí, la estaba echando de allí. A Taylor se le dibujó una gran sonrisa en la cara al oír aquello, pero la intentó disimular. Caroline se levantó despacio sin dejar de mirar a Harry con rencor. Ella no lo quería, simplemente trataba de usarlo para ganar más fama, y con ello más dinero. Era lo único que quería.
- Está bien, ya me voy.
- Eso es lo que quiero... ¡Venga!
Caroline, resignada, salió del restaurante sin mirar atrás. Pero aún quedaba un obstáculo: Hollie. Esa chica no se iría nunca, porque si no camelaba a Harry, podía intentarlo con otro. Eso sí, a Niall no se podía acercar. Y si se le pasaba por la cabeza, se las vería conmigo.
- Harry, no tenías que echar a Caroline - dije, haciendo como que me importaba.
- No, Cathy, era necesario. Te había insultado, y eso no se lo consiento a nadie.
Sonreí y me acurruqué de nuevo en el hombro de Niall.

~~Narrador: Harry~~

Hollie me parecía una chica muy simpática. Aunque daba la impresión de que no había caído bien entre las chicas. No acababa de entender el por qué. Seguí charlando con ella un rato y pronto me di cuenta de que también era muy atractiva. Guapa, buen cuerpo... además tenía un gran sentido del humor. Era casi la chica perfecta. Quizás podría ser... no. No, ya la había fastidiado una vez con Cathy y no quería hacer lo mismo con Hollie. Pero... no podía resistirme.
- Hollie, ¿me acompañas un segundo?
- ¿Adónde? - me preguntó confusa.
- Tú ven.
- Bueno, tú mandas - sonrió, se levantó y vino detrás de mí.
Bien, la había convencido. Fui rápidamente hacia el baño de chicos y me metí dentro esperando a que Hollie me siguiera. Y efectivamente lo hizo. Pero algo me sorprendió. Dos personas conocidas estaban allí, en el baño, y no precisamente charlando.
- ¡Zayn!
Paró y me miró sobresaltado. No supimos que decir durante un minuto entero. Zayn y Audrey. Hollie y yo. Qué embarazoso.
- ¿Y tú qué haces con ella aquí? - Zayn intentó desviarse.
- Pues... yo no diré nada si tú tampoco lo haces.
Se lo pensó durante un rato y finalmente aceptó.
- Está bien. Entonces... ya nos vamos.
Zayn cogió la mano de Audrey y salió de allí como un cohete.
- ¿Para eso querías venir? - dijo Hollie. Pero seguía sonriendo, la idea no le había disgustado.
- Bueno... ¿a ti te parece bien?
Me acerqué a ella y posé mis manos sobre su cintura. Era delgada, y preciosa para el tacto.
- A mí me parece estupendo - sonrió y sus manos se colocaron en los bolsillos de mi pantalón. No había sido mala idea llevarla hasta allí.
Me fui acercando gradualmente hacia ella, siempre sonriendo, hasta que por fin noté sus perfectos labios posados en los míos. Era una sensación estupenda. No estaba enamorado ni muchísimo menos, pero sí me atraía muchísimo aquel cuerpo. Y en ese momento de rechazar el enamoramiento, Taylor pasó por mi cabeza. ¿El por qué? Quizás porque me había enamorado. Pero... no, rechacé completamente esa idea.
Debía concentrarme en Hollie. ¡Y menuda rapidez! En ese momento pretendía desabrocharme la elegante camisa que me había puesto para la cena.
- Eh - la paré y la aparté unos centímetros-. No vayas tan rápido, fiera. - le guiñé un ojo y seguimos a lo nuestro.
La verdad, no estaba nada mal.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Capítulo 16.

Una vez abajo, vimos a los chicos ya en la mesa correspondiente, así que nos acercamos a ellos y nos acomodamos.
- ¿Qué pasó ahí arriba? - me preguntó Audrey en bajo, sonriente.
- Nada. - sabía perfectamente a lo que se refería.
- Ya... "nada"... - rió y puso cara de no creerse una sola palabra.
- ¿Quieres que te cuente lo que pasó? - ella asintió con entusiasmo.- Pues, después de que os fuerais, entró en el baño...
- Conque no pasó nada... ¡No te creo!
- ¿Me vas a dejar contártelo? - se calló y siguió escuchando - Una vez dentro, me dijo que me ayudaría a secarme el pelo, así que me quitó el secador y gracias a él terminé más rápido. Luego salió para que me vistiera con intimidad, y cuando terminé vinimos directamente para aquí.
- ¿Seguro que sólo fue eso? - aún no parecía convencida del todo.
- ¡Ay, que sí!
- Entonces tienes mucha suerte, muchos chicos se habrían aprovechado.
- Lo sé, es justo lo que pensé cuando salió después de haberme ayudado.
- Tienes un novio muy mono - me guiñó un ojo y sonrió.
Se hicieron grupitos en la mesa, en los cuales se hablaba de diferentes cosas. Yo, por ejemplo, estuve hablando con Niall y Harry. Eran capaces de mantener una conversación normal, increíblemente. Cuando nos atendieron, Harry y Louis pidieron lo mismo. La parejita Stylinson siempre tan conectada... Niall, Zayn, Audrey y yo pedimos algo grande para los cuatro y el resto pidió cada uno algo diferente.
Cuando estábamos esperando por la comida, adivinad quién había venido... Caroline, Hollie y Charlotte. Charlotte parecía una buena chica. Pero Caroline y Hollie no me daban buena espina.
- ¡Caroline! - gritó Harry sonriente - ¿Qué haces tú aquí?
Caroline se apresuró a ir a su lado, coger una silla de otra mesa y ponerla entre él y Taylor.
- Como me habías dicho que dentro de poco teníais un concierto he pensado pasarme por aquí a ver cómo lo lleváis. - era cierto que tenía cara de falsa. Y no cuadraba en ese momento para nada.
- Niall - le susurré - ¿Les habéis invitado o algo parecido?
- Yo no sabía nada... - parecía que le gustaba tan poco como a mí.
Hollie también se acercó a Harry por el otro lado.
- Harry, hemos pensado venir a cenar y nos hemos encontrado a Caroline en la recepción. ¡No sabíamos que íbais a estar aquí!
Qué falsa era... Esto olía a conspiración.
- Por mí podéis quedaros las tres - respondió Harry - ¿Qué decís, chicos?
Todos se miraron entre sí, serios.
- Ehm.. claro, que se queden. - dijo Liam.
Tan educado como siempre. Habría preferido que vinieran Danielle y Eleanor, a decir verdad. Eran las ex de Liam y Louis, sí, pero eran muy simpáticas y agradables. O al menos daban esa imagen. En cambio Caroline y Hollie... no, no me gustaba nada.
Charlotte se sentó en una esquina, haciéndose un pequeño huequecito. No me importaba que ella estuviera, parecía agradable.
- Oh, Charlotte, lo has hecho muy bien en el ensayo de hoy - le dije - Antes no tuve oportunidad de decírtelo.
- ¡Muchas gracias, Cathy! Siempre intento hacerlo lo mejor que puedo. - se había sonrojado. Era muy humilde.
- ¡Lo has clavado! - soltó Audrey de repente.
Le miré raro, y luego reí.
- ¿Qué? - protestó - ¡Es la verdad!
- Gracias, chicas. Sois muy amables.
- ¿Vas a comer algo? - le preguntó Niall.
- No, no. He picado ya algo antes de venir.
- Aún así, si quieres puedes comer algo de lo nuestro, no hay problema - comentó Zayn.
- Bueno, quizás coja algo...
Reímos ante el comentario y estuvimos charlando con ella un buen rato.
Taylor estaba roja. Pero roja de rabia.
- Caroline - dijo.- Permíteme que te diga que ese vestido te queda muy bien.
- Oh, ¿en serio? - respondió Caroline.
- ¡Sí! Te hace muy adulta y seria.
Oh, ahora lo entendía. La estaba puteando.
- A-Ah... ¿S-Sí? Gracias... supongo... - se quedó un poco confusa y la sonrisa se le borró de la cara.
Eso fue un ¡ZAS, EN TODA LA BOCA! en toda regla. ¡Muy bien hecho, Tay!
- Ah, y Hollie - comenzó de nuevo.
- ¿Sí? - respondió ella con voz cantarina y chillona.
- Esos zapatos son muy bonitos.
- Gracias - respondió ella con una sonrisa. ¿Acaso tenía alguna neurona? Taylor acababa de ofender a Caroline y ahora iba a por ella y no se enteraba... Pobre criatura.
- Para haberlos comprado en la feria, claro... - Taylor puso una sonrisa falsa.
¡Wow! Se había lucido... ¿O quizás había sido demasiado? No... qué va, había hecho bien. Hollie se quedó callada y la ignoró. No, en realidad Taylor le había dejado sin palabras.
No pude contener la risa, y exploté como un globo pinchado por un alfiler.
- ¿De qué te ríes? - me preguntó Hollie con cara amenzanate.
- No no, de nada... - una pequeña sonrisa aún se dejaba ver en mi cara.
- Más te vale.
- Eh, tranquila, que ella no te ha hecho nada - le dijo Niall.
Había tensión. Y yo que pensaba que iba a ser una cena tranquila...
Zayn y Audrey se mantenían fuera de los malos rollos. Ellos simplemente hablaban el uno con el otro, y se les veía de lo más entretenidos.

~~Narrador: Audrey~~

Me perdía entre aquellos ojos marrones. Hablar con él era lo mejor de este mundo, siempre tenía algo interesante y divertido que contarte.
- Y así fue mi primera caída de la bicicleta... - rodó los ojos, divertido.
- Hahaha, pobrecillo. Me gustaría haberlo visto - reí una vez más, bromeando.
- ¿Te gustaría ver cómo lloraba? - se hizo el ofendido, mirándome con los ojos como platos.
- ¡No! A ver, quiero decir... bah, dejémoslo.
Los dos comenzamos a reír, intentando hacer caso omiso a las palabras que volaban por la mesa. Parecía que el ambiente se iba cargando más y más de odio y rabia.
En un momento, vi que Zayn se quedaba pensativo.
- ¿Pasa algo? - le pregunté.
- Oh.. eh... - sacudió la cabeza, con los ojos cerrados, y me miró fijamente - Ven conmigo. ¡Chicos! - dijo refiriéndose al resto de la mesa - ahora venimos. Disculpadnos un segundito.
Sin esperar a una respuesta de nadie, me cogió de la mano y me condujo entre el resto de la gente hasta el baño de los chicos.
- Zayn... ¿y ésto, a qué viene?
- No quiero hacerte nada, te lo juro. Es que quiero decirte algo importante...
- Te escucho.
- Me va a costar decirte ésto, porque llevo ya algunos días pensándolo seriamente pero... te... gustaría... ¿salir conmigo? - dijo estas últimas dos palabras muy rápido y sin pensarlo demasiado. Quería acabar con aquello pronto.
- ¿Yo? ¿En serio? No... estás de broma.
- ¡Que no! De verdad, Audrey, te quiero. Nunca me había pasado con ninguna chica... Quiero decir, no sólo me atraes físicamente, sino que siento algo por ti.
- Wow... - no sabía que decir. Estaba en "shock".- Pues... yo estaría encantada de salir contigo. Llevas siendo mi ídolo muchísimo tiempo, no sabes lo de cosas que se me pasaron por la cabeza pensando en ti... me llamarías psicópata.
- Nunca te llamaría eso. - se acercó más a mí, con una sonrisa en su preciosa cara.
Yo me quedé paralizada. ¿Pero qué hacía que no me lanzaba ya a sus brazos? ¡Estaba tonta!
Entonces, volví en mí en el momento perfecto: sus labios ya estaban rozando los míos, con suavidad, pero a la vez con fuerza, asegurándose de que no me alejaba de él. Llevé mis manos desde su cadera hasta su cuello, acariciando toda su espalda. Las suyas estaban en los dos bolsillos traseros de mis pantalones vaqueros (ya que aquella noche había decidido ir cómoda y no llevar esas molestas faldas de tubo casi hasta las rodillas que prácticamente no te dejaban andar con naturalidad). Aquello era maravilloso. ¡Yo, con Zayn Malik, en el baño de un hotel! Madre mía, cuántas veces habría soñado yo con hacer eso... Pero llevado a otro extremo que no pensaba alcanzar ahora, claro. Simplemente me encontraba en las nubes, no había mejor descripción para cómo me sentía en ese momento.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Capítulo 15.

Ya no podíamos más con esa Hollie. Era horrible tener que verla así con nuestros chicos. ¿Quién se creía que era?
El móvil de Harry sonó en medio del ensayo y tuvo que cogerlo. Bajó del escenario, y ahora estaba más cerca de nosotras, por lo que escuchamos la conversación.

---CONVERSACIÓN TELEFÓNICA---

- ¿Diga?
- ...
- ¡Hola, Caroline!
- ...
- Oh, pues estamos bien. Ahora mismo nos pillas ensayando.
- ...
- Tenemos un concierto dentro de nada, y queremos hacerlo bien.
- ...
- Vaya... Bueno, de todas maneras, nos veremos otro día.
- ...
- Gracias, Caroline.
- ...
- Hasta luego.

---FIN DE LA CONVERSACIÓN TELEFÓNICA---

- Oh, estupendo. Y ahora es Caroline Flack... - refunfuñó Taylor en voz muy baja.- ¿Qué quiere de él? ¡Le lleva 15 años!
- Taylor, no te preocupes, él la ve como a una madre, o algo así. - le respondí.
- Pero ella a él no lo ve como un hijo precisamente.
- En eso tiene razón Taylor, Cath. - dijo Audrey.
- Sí... bueno, eso es verdad.
Todas hablábamos en un tono muy bajo. Harry ya se había ido al escenario de nuevo.
- Ensayamos One Thing y nos tomamos un descanso - me gritó Niall desde el escenario.
- Por mí estupendo - le dije yo con una sonrisa.
Pero más le valía a esa Hollie que parara ya. Porque sino se las vería conmigo, y no le convenía.
Mientras cantaban One Thing casi me puse a llorar... ¡era tan bonita! Y Niall me había mirado en un par de ocasiones, lo que me hacía sentir muy especial.
Al fin terminaron y, después de unos merecidos tragos de agua, vinieron para irnos todos juntos. Menos los músicos, que se fueron rápidamente sin nosotros.
- Has estado genial - le dije a Niall en voz baja.
Me rodeó con sus brazos por la cintura y me besó con suavidad.
- No olvides que somos un grupo, amor...
- Sí, sí, lo sé. Pero para mí tú eres el mejor en todo.
Le revolví un poco el pelo y le besé la mejilla con dulzura. Puse una de mis manos en el bolsillo trasero de su pantalón y me giré hacia las chicas. Kelly estaba hablando con Liam; alagándole, por supuesto. Y Audrey, como no, ligándose a Zayn. Pero él tampoco se quedaba atrás.
- Lo habéis hecho perfecto, ¡vais a clavar el concierto! - le dijo Audrey.
- Muchas gracias, rubia. Pero si no te veo en primera fila no voy a poder darlo todo, eh - le respondió Zayn. Sabía cómo camelar a las chicas, de eso no había duda. Además, tenía mucha seguridad en sí mismo.
- No te preocupes, no faltaré - se acercó un poquito más a él, intentando acortar las distancias.
- Más te vale - le revolvió un poco la melena y luego puso una de sus manos en su hombro, manteniéndola cerca.
¿Pero cuándo iban a decirlo? ¡Se gustaban! No tenían por qué esconderlo, pero en fin... Era su vida, no la mía. Ya me encargaría yo de que Audrey se lanzara de una vez.
- Bueno, ¿os apetece cenar con nosotros? - propuso Louis.
- ¡Por mí perfecto! - respondió Chloe sin pensárselo dos veces.
- ¿Tú qué dices? - me preguntó Niall, dándome un empujoncito con su cadera, que aún tenía pegada a mí.
- ¿Yo? Yo siempre estoy dispuesta a pasar más tiempo con vosotros - reí ligeramente hacia todos ellos y sonrienron con simpatía. Los adoraba, eran como mis hermanos mayores. Aunque con dos había tenido algún desliz, pero eso ya era agua pasada.
Taylor miraba a Harry mientras él observaba a los demás. Estaba triste, se le veía mal. Así que decidí que antes de salir hablaría con ella.
- Os recogemos a las... ocho y media, ¿es una buena hora? - dijo Liam.
- Claro, no hay problema. Estaremos listas - respondió Kelly.
Subimos juntos hasta nuestra planta y fuimos a nuestras respectivas habitaciones.
Una vez allí, nos duchamos una a una, intentando ir rápido. Teníamos una hora para todas, así que habría que apurar. Taylor y yo decidimos ser las últimas en ducharse para poder hablar tranquilas.
- Taylor, te veo mal. ¿Es por Harry, verdad?
- Pues... sí.
- Mira, sé que te preocupa no gustarle, te preocupa que él no te quiera. Pero no tienes por qué. Yo sé que se acercó a Hollie para darte celos, sólo eso.
- ¿Tú crees? - no parecía muy convencida. Normal, yo no era buena con esas cosas.
- Sí. Estoy completamente segura. Así que ponte guapa... ¡y deslúmbrale! Déjale ciego - le guiñé un ojo y le dejé que fuera ella la primera en ducharse. Sólo quedaba media hora, así que más le valía apurar. La verdad, Kelly, Chloe y Audrey habían sido muy rápidas comparado con otras veces. Taylor salió a los diez minutos, con el pelo ya casi completamente seco. ¡Qué rapidez! Y ya estaba vestida, con sus zapatos puestos y todo. Yo no iba a ser tan rápida, me llevaría demasiado tiempo.
Me metí en el baño, llevando ya mi ropa y mis zapatos. Abrí el grifo y, cuando el agua estuvo caliente, me puse bajo él. Era un momento relajante. Tanto, que perdía la noción del tiempo. Cuando aún estaba envuelta en la toalla secándome el pelo, oí unas voces fuera. ¡Ya había llegado! Y yo aún así...
- Sí, es que aún está en el baño... - le oí decir a Kelly.
¡Pero... no! ¡No podía decirle eso!
Entonces, oí unos golpecitos en la puerta.
- Cathy... - dijo una voz cantarina.- Ya estamos aquí.
- ¡Lo sé, lo sé! Os he oído entrar, pero me lleva mucho tiempo hacer estas cosas.
- ¡Eh! - esta vez se refería a los demás - Id yendo. Ya os alcanzamos.
- Vale, hasta luego - era la voz de Audrey. No... no serían capaces de dejarme así con Niall a solas. ¡Qué vergüenza!
Y para mi desgracia, se me había olvidado echarle el pestillo a la puerta... Así que Niall se tomó la libertad de abrirla.
- Oh... - se quedó parado, mirándome con los ojos muy abiertos.- Vaya, sí que eres lenta... Anda, trae eso.
Cogió el secador y comenzó a secarme el pelo con suavidad, sin prisas.
- Niall, me da un poco de vergüenza estar así contigo delante... - le dije con un hilo de voz.
- No te preocupes, para mí estás preciosa así - me dijo al oído.
Me sonrojé con su comentario, cómo no hacerlo... Cuando terminó de secarme el pelo, guardó el secador y salió.
- Te dejo que te vistas en la intimidad. No tardes mucho.
Cerró la puerta y me quedé allí. Comencé a vestirme con un montón de pensamientos pasando por mi cabeza. Cualquier chico se habría aprovechado de la situación, pero él no lo hizo. Él no era un chico cualquiera, era especial. Muy especial. Era Niall Horan. Terminé en unos pocos minutos y salí ya preparada.
Niall se levantó del sillón donde se había sentado y vino a darme un pequeño beso.
- Estás preciosa, ¿lo sabías?
- Nunca llegaré a tu altura.
Él sonrió y nuestros labios se encontraron por enésima vez. Era algo encantador tenerle así.
- Será mejor que vayamos ya - dijo aún con los ojos cerrados y su frente contra la mía.
- Sí - me aparté con cuidado y le sonreí - Vamos.
Cogí un pequeño bolso con mi cartera, mi bolso y las llaves de la habitación. Seguramente aquella iba a ser una de las tantas inolvidables que habría a su lado de aquel día en adelante.