sábado, 10 de diciembre de 2011

Capítulo 15.

Ya no podíamos más con esa Hollie. Era horrible tener que verla así con nuestros chicos. ¿Quién se creía que era?
El móvil de Harry sonó en medio del ensayo y tuvo que cogerlo. Bajó del escenario, y ahora estaba más cerca de nosotras, por lo que escuchamos la conversación.

---CONVERSACIÓN TELEFÓNICA---

- ¿Diga?
- ...
- ¡Hola, Caroline!
- ...
- Oh, pues estamos bien. Ahora mismo nos pillas ensayando.
- ...
- Tenemos un concierto dentro de nada, y queremos hacerlo bien.
- ...
- Vaya... Bueno, de todas maneras, nos veremos otro día.
- ...
- Gracias, Caroline.
- ...
- Hasta luego.

---FIN DE LA CONVERSACIÓN TELEFÓNICA---

- Oh, estupendo. Y ahora es Caroline Flack... - refunfuñó Taylor en voz muy baja.- ¿Qué quiere de él? ¡Le lleva 15 años!
- Taylor, no te preocupes, él la ve como a una madre, o algo así. - le respondí.
- Pero ella a él no lo ve como un hijo precisamente.
- En eso tiene razón Taylor, Cath. - dijo Audrey.
- Sí... bueno, eso es verdad.
Todas hablábamos en un tono muy bajo. Harry ya se había ido al escenario de nuevo.
- Ensayamos One Thing y nos tomamos un descanso - me gritó Niall desde el escenario.
- Por mí estupendo - le dije yo con una sonrisa.
Pero más le valía a esa Hollie que parara ya. Porque sino se las vería conmigo, y no le convenía.
Mientras cantaban One Thing casi me puse a llorar... ¡era tan bonita! Y Niall me había mirado en un par de ocasiones, lo que me hacía sentir muy especial.
Al fin terminaron y, después de unos merecidos tragos de agua, vinieron para irnos todos juntos. Menos los músicos, que se fueron rápidamente sin nosotros.
- Has estado genial - le dije a Niall en voz baja.
Me rodeó con sus brazos por la cintura y me besó con suavidad.
- No olvides que somos un grupo, amor...
- Sí, sí, lo sé. Pero para mí tú eres el mejor en todo.
Le revolví un poco el pelo y le besé la mejilla con dulzura. Puse una de mis manos en el bolsillo trasero de su pantalón y me giré hacia las chicas. Kelly estaba hablando con Liam; alagándole, por supuesto. Y Audrey, como no, ligándose a Zayn. Pero él tampoco se quedaba atrás.
- Lo habéis hecho perfecto, ¡vais a clavar el concierto! - le dijo Audrey.
- Muchas gracias, rubia. Pero si no te veo en primera fila no voy a poder darlo todo, eh - le respondió Zayn. Sabía cómo camelar a las chicas, de eso no había duda. Además, tenía mucha seguridad en sí mismo.
- No te preocupes, no faltaré - se acercó un poquito más a él, intentando acortar las distancias.
- Más te vale - le revolvió un poco la melena y luego puso una de sus manos en su hombro, manteniéndola cerca.
¿Pero cuándo iban a decirlo? ¡Se gustaban! No tenían por qué esconderlo, pero en fin... Era su vida, no la mía. Ya me encargaría yo de que Audrey se lanzara de una vez.
- Bueno, ¿os apetece cenar con nosotros? - propuso Louis.
- ¡Por mí perfecto! - respondió Chloe sin pensárselo dos veces.
- ¿Tú qué dices? - me preguntó Niall, dándome un empujoncito con su cadera, que aún tenía pegada a mí.
- ¿Yo? Yo siempre estoy dispuesta a pasar más tiempo con vosotros - reí ligeramente hacia todos ellos y sonrienron con simpatía. Los adoraba, eran como mis hermanos mayores. Aunque con dos había tenido algún desliz, pero eso ya era agua pasada.
Taylor miraba a Harry mientras él observaba a los demás. Estaba triste, se le veía mal. Así que decidí que antes de salir hablaría con ella.
- Os recogemos a las... ocho y media, ¿es una buena hora? - dijo Liam.
- Claro, no hay problema. Estaremos listas - respondió Kelly.
Subimos juntos hasta nuestra planta y fuimos a nuestras respectivas habitaciones.
Una vez allí, nos duchamos una a una, intentando ir rápido. Teníamos una hora para todas, así que habría que apurar. Taylor y yo decidimos ser las últimas en ducharse para poder hablar tranquilas.
- Taylor, te veo mal. ¿Es por Harry, verdad?
- Pues... sí.
- Mira, sé que te preocupa no gustarle, te preocupa que él no te quiera. Pero no tienes por qué. Yo sé que se acercó a Hollie para darte celos, sólo eso.
- ¿Tú crees? - no parecía muy convencida. Normal, yo no era buena con esas cosas.
- Sí. Estoy completamente segura. Así que ponte guapa... ¡y deslúmbrale! Déjale ciego - le guiñé un ojo y le dejé que fuera ella la primera en ducharse. Sólo quedaba media hora, así que más le valía apurar. La verdad, Kelly, Chloe y Audrey habían sido muy rápidas comparado con otras veces. Taylor salió a los diez minutos, con el pelo ya casi completamente seco. ¡Qué rapidez! Y ya estaba vestida, con sus zapatos puestos y todo. Yo no iba a ser tan rápida, me llevaría demasiado tiempo.
Me metí en el baño, llevando ya mi ropa y mis zapatos. Abrí el grifo y, cuando el agua estuvo caliente, me puse bajo él. Era un momento relajante. Tanto, que perdía la noción del tiempo. Cuando aún estaba envuelta en la toalla secándome el pelo, oí unas voces fuera. ¡Ya había llegado! Y yo aún así...
- Sí, es que aún está en el baño... - le oí decir a Kelly.
¡Pero... no! ¡No podía decirle eso!
Entonces, oí unos golpecitos en la puerta.
- Cathy... - dijo una voz cantarina.- Ya estamos aquí.
- ¡Lo sé, lo sé! Os he oído entrar, pero me lleva mucho tiempo hacer estas cosas.
- ¡Eh! - esta vez se refería a los demás - Id yendo. Ya os alcanzamos.
- Vale, hasta luego - era la voz de Audrey. No... no serían capaces de dejarme así con Niall a solas. ¡Qué vergüenza!
Y para mi desgracia, se me había olvidado echarle el pestillo a la puerta... Así que Niall se tomó la libertad de abrirla.
- Oh... - se quedó parado, mirándome con los ojos muy abiertos.- Vaya, sí que eres lenta... Anda, trae eso.
Cogió el secador y comenzó a secarme el pelo con suavidad, sin prisas.
- Niall, me da un poco de vergüenza estar así contigo delante... - le dije con un hilo de voz.
- No te preocupes, para mí estás preciosa así - me dijo al oído.
Me sonrojé con su comentario, cómo no hacerlo... Cuando terminó de secarme el pelo, guardó el secador y salió.
- Te dejo que te vistas en la intimidad. No tardes mucho.
Cerró la puerta y me quedé allí. Comencé a vestirme con un montón de pensamientos pasando por mi cabeza. Cualquier chico se habría aprovechado de la situación, pero él no lo hizo. Él no era un chico cualquiera, era especial. Muy especial. Era Niall Horan. Terminé en unos pocos minutos y salí ya preparada.
Niall se levantó del sillón donde se había sentado y vino a darme un pequeño beso.
- Estás preciosa, ¿lo sabías?
- Nunca llegaré a tu altura.
Él sonrió y nuestros labios se encontraron por enésima vez. Era algo encantador tenerle así.
- Será mejor que vayamos ya - dijo aún con los ojos cerrados y su frente contra la mía.
- Sí - me aparté con cuidado y le sonreí - Vamos.
Cogí un pequeño bolso con mi cartera, mi bolso y las llaves de la habitación. Seguramente aquella iba a ser una de las tantas inolvidables que habría a su lado de aquel día en adelante.

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