domingo, 2 de octubre de 2011

Capítulo 10.

[Sigue narrando Audrey.]
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Aún quedaba mucha noche por delante, y no la iba a malgastar durmiendo. La usaría para vengarme de lo que Cathy me había hecho. No controlaba mis actos, no sentía culpabilidad por nada, y eso me daba ventaja.
Cuando volví al salón, me senté cerca de Niall y comencé a charlar con él. La verdad, no estaba nada mal es chico. Era guapo de cara, con buen cuerpo y, ¿por qué no decirlo? , muy sexy. No me costaría nada hacer de las mías, no sería ningún sacrificio. Comenzamos a acercarnos más el uno al otro, él también se había emborrachado. Comenzaron los roces y las risillas, yo cada vez tenía más ganas de llevar a cabo mi venganza. Cathy y Zayn ya habían vuelto y se sentaron separados. Ya no lo podrían arreglar. Se les veía incómodos, no solo en un sentido psicológico, si no también físico. Zayn tenía los ojos mirando a ninguna parte, y Cathy estaba pálida, parecía que fuera a vomitar. Se levantó de su asiento y fue corriendo camino al baño. Ese era mi momento.
- Oye, Niall... - comencé.
- Dime, Aud - me dijo, colocando una mano sobre mi rodilla.
- ¿Me acompañas?
- ¿Adónde?
- A un sitio... - le miré y me mordí el labio, sonriendo.
- Oh... entiendo. ¡Claro que te acompaño! Vamos - se levantó y me cogió de la mano para llevarme con él.
Me adelanté y corrí hasta el trastero, un poco pequeño, pero valdría. Por suerte, Cathy no nos había visto. Ya tendría tiempo de enterarse después.
- Así que aquí me querías traer... - ni siquiera me dejó responder.
Sus labios chocaron contra los míos en un apasionado beso, pero se notaba que era falto de cariño, demasiado bruto. Yo llevaba vestido, y sus manos recorrían mis piernas por debajo de los volantes; hasta llegar a mi ropa interior, la cual bajó y, después de eso, comenzó a acariciarme con fuerza. No pude reprimir algún leve gemido, con mi boca aún contactando con la suya, lo cual le hizo sonreír. Mis manos se metieron dentro de sus pantalones, haciendo que estos fueran bajando poco a poco. Lo mismo hice con sus boxers, y, en ese momento, esa perfecta parte de su cuerpo entró dentro de mi rápido y fuerte como un huracán. Se movía arriba y abajo, y sentaba estupendamente. Era como... estar en el paraíso. Sus dorados cabellos apenas se apreciaban en la oscuridad del cuarto, pero los pequeños rayos de luz de luna que entraban por la ventana de la parte superior de la pared le daban al ambiente un toque íntimo y dejaban ver algunos reflejos de su pelo. Aquella era la mejor sensación que había experimentado en toda mi vida. Pena que no me fuera a acordar demasiado de ello. Nuestras lenguas seguían chocando y él mordía mis labios de vez en cuando. Todo era tan genial... Pero no podía olvidarme de que lo hacía por venganza hacia la amiga que me había traicionado.
Después de unos minutos, me sentía bastante cansada, por lo que le pedí parar.
- Niall, creo que sería mejor ir con ellos... - dije entrecortadamente.
- No no, aún no - seguía rozando sus partes íntimas contra las mías, lo que me hacía estar algo incómoda mientras hablaba.
- Sí, por favor, estoy cansada...
- Bueno, está bien... - subió mi ropa interior mientras me daba un último beso y él también se vistió.
Primero salí yo, con cuidado de que no me viera nadie. Pero en el pasillo me encontré con Cathy.
- Oh, Audrey... ¿dónde estabas?
- P-Pues... en el baño.
- ¿Tanto tiempo? No sé si creerte...
- ¡T-Te lo juro! - se notaba que no estaba segura.
- Bueno... pues vale.
No sé para qué, pero se dirigía hacia el trastero.
- ¡Eh! ¿Para qué vas ahí? - le pregunté, haciendo que se diera la vuelta. ¡Y menos mal! Porque en ese preciso instante, Niall salió por la puerta. Al ver a Cathy, se volvió a meter dentro, pero sin cerrar la puerta.
- ¿Te importa? No es nada interesante, quiero mirar a ver si hay una cosa que me pidió Louis.
- Pero si quieres ya voy yo, mujer - sonreí falsamente y me adelanté para pararle.
- ¡Que no! Oye... si has escondido algo o ALGUIEN--
- ¡NO! ... A ver, ¿cómo iba a esconder yo ahí algo, y menos a alguien? No no no, por dios. Es que... quiero compensarte el haberme puesto así contigo...
- En todo caso tendría que compensarte yo por lo que he hecho, ¿no te parece?
Sé que os extrañará que yo no quisiera que viera a Niall. ¿No era una venganza? Sí, lo era. Pero, como bien dicen, la venganza se sirve en plato frío. Quería ser dura con ella, por eso quería esperar, que viera lo excesivamente bien que nos llevábamos Niall y yo y que sacara conclusiones que yo después podría confirmar.
- Pero que no importa, en serio, ¡yo voy a por esa... ¿qué era lo que ibas a buscar?
- Un embudo.
- ¿Un embudo? - en ese momento me extrañé bastante - ¿Un embudo para qué?
- ¿No ibas a ir tú? ¡Tú sólo búscalo y tráenoslo! - ya se iba a ir cuando, de repente, se giró de nuevo - Oye, ¿has visto a Niall?
- P-P-Pues no... ¿por qué?
- Si lo ves dile que quiero hablar con él.
- Vale... s-sin problemas - asentí y me dirigí de nuevo hacia el trastero.
Cuando entré, Niall se asustó.
- ¡No estaba haciendo nad-- Oh. Eres tú. Ah, ya sé, ya no estás cansada - sonrió y se iba a acercar a mi, pero lo aparté con brusquedad.
- ¡Ay, que no! Sólo vengo a por una cosa. Da gracias a que conseguí que no viniera Cathy.
- Qué susto me llevé cuando la vi, ¡pensé que nos iba a pillar!
- Peor lo pasé yo...
Me puse a revolver en medio de todos los trastos que había allí, buscando el dichoso embudo.
- ¿Qué buscas, por cierto?
- Un embudo.
- ¿Un embudo? - se rió por lo bajo, conteniéndose - ¿Para qué quieres tú un embudo?
- Pregúntales a ellos.
Después de diez minutos, aproximadamente, lo encontré y, antes de salir por la puerta, le dije a Niall que Cathy quería hablar con él.
- Creo que es por lo de... bah, ya hablarás con ella.
- Vale, voy ahora entonces.
Se notaba que estaba borracho. El pobre ya ni pensaba con claridad.
- ¡No! Ve un poco después de mi, si no sería un poco raro.
- Uy, es cierto. Bueno, esperaré unos minutos más aquí, entonces.
Salí y les llevé el embudo.
- ¿Ahora puedo saber para qué es? - dije, sin dirigirme a nadie en particular.
- Es para retar a Zayn - respondió Liam.
- ¿Retar?
- Sí. Le colocamos el embudo y echamos una botella entera de vodka. A ver cómo queda después - Louis y Harry soltaron una gran carcajada y comenzó la "fiesta".

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