lunes, 20 de febrero de 2012

Capítulo 43.

~~Narrador: Harry~~

- ¡No voy a...!
Antes de poder terminar, noté una mano sobre mi hombro. Dejé de gritar y me giré. Era Cathy. Menos mal, ya pensé que iba a tener que echar a alguien a patadas de allí, pero a ella no le haría eso.
- Harry, tranquilízate, por favor.
- Cathy, ha hecho que mi mejor amigo me odie. No puedo tranquilizarme.
Ella miró a Taylor, o eso creo, durante unos segundos, y luego volvió a dirigir la vista hacia mí.
- Harry, te entiendo perfectamente, pero por favor no la trates así. Porque yo también me siento mal.
Suspiré y miré al suelo. La verdad, me sabía mal gritarle a Taylor, pero estaba enfadado, realmente enfadado, y no podía hacer nada.
- Anda, ven conmigo. - dijo Cathy cogiendo mi mano.
Me llevó escaleras arriba, y yo no protesté. Es más, me sentía relajado al irme de allí. No sabía por qué, pero con Cathy me sentí mucho mejor. Y el contacto de su mano me hizo tranquilizarme. Era una chica genial, realmente estupenda. Pero yo no sentía nada por ella... ¿verdad? No no no, de ninguna manera. Era ella como mi hermanita pequeña, no podía ser...
Llegamos al segundo piso y nos paramos en el pasillo.
- Harry, no aguanto más esta situación...
- No, si yo estoy igual... Odio estar enfadado con Taylor.
- Ahora más que nunca necesito tu apoyo, en serio.
Me abrazó con fuerza, y oí un pequeño sollozo.
- Eh, pequeña - dije acariciando su cabeza.- Pero no llores. ¿Quieres que hablemos en la habitación?
- Vale - asintió y se separó de mí. - Mierda, Niall tiene mis llaves...
- No pasa nada, ven a la nuestra.
Abrí con un poco dificultad la puerta, debido a que las manos me temblaban, y le dejé pasar a ella primero.
Una vez dentro, los dos nos sentamos en el sofá, muy juntos. No sabía lo que me estaba pasando. Quizás... no, no y no. Era mi amiga. Harry, joder, saca ese pensamiento de tu mente. Sequé las lágrimas que aún humedecían sus mejillas.
- Es que... no... no puedo. No puedo con todo esto. Es como si ya no pudiera confiar en él.
- Me pasa exactamente lo mismo con Taylor. ¡Louis me odia por su culpa! Y él es mi mejor amigo... no sé qué voy a hacer.
- Si quieres, puedo hablar con Louis...
- No, déjalo. Si todo esto ha sido por mi culpa, tú no tienes que hacer nada.
Ella asintió y miró al suelo. Coloqué mis dedos en su mentón para que nuestras miradas se encontraran.
- Oye, Cathy, anímate por favor. Odio verte así.
- Es que no puedo...
- Habla con Niall. Será lo mejor.
- No, todavía no...
- ¿Por qué no?
- Porque sigo enfadada, y sé que con cualquier argumento que intente defenderse yo ya no podré razonar y me pondré a gritar...
- Vale. Entonces... ¿mañana?
- Quizás. Pero si tú hablas con Taylor.
Resoplé. Eso era chantaje. Me reí por un momento, y ella me miró sonriendo de medio lado. ¡Al fin, le había sacado una sonrisa!
- ¿De qué te ríes?
- ¡De que eres una chantajista!
- ¡Mentira! - se le escapó una pequeña risa.
- ¡Verdad!
- Que no.
Me dio un pequeño golpe en el hombro y yo le agarré las muñecas, manteniéndolas sobre sus piernas con una sola mano, mientras con la otra le apuntaba.
- No me pegues o sufrirás las consecuencias.
Ella reía y se revolvía para deshacerse de mí, pero no lo conseguía. Acabé encima de ella, tumbados en el sofá y riendo fuerte. Aún no se había deshecho de mí. Pobre inocente.
- ¡Harry, suéltame!
- No, por pegarme. Ahora te aguantas.
Levantó su cabeza para acercarla a la mía.
- Cuando me levante de aquí ya verás tú...
No pude evitar soltar una sonora carcajada. ¿Qué me iba a hacer esa enana a mí? Pero hay que ver cómo la quería. Quizás demasiado.
Seguimos así un rato. En un momento en concreto, sin saber cómo, nuestras caras quedaron a escasos centímetros. Los dos sonriendo y respirando fuerte debido al esfuerzo de ambos.
- Eres un completo imbécil, Styles.
- Aprendí de la mejor - dije sacando la lengua.
- Serás tonto.
- ¿Yo? Quieres volver a sufrir mis cosquillas, ¿verdad?
- ¡No no no no no! ¡No lo hagas!
Seguía sonriendo, sin dejar de mirarle a los ojos y sin apartarme un sólo milímetro. Para qué mentir, estaba deseando hacerlo. Besarla. Con todas mis fuerzas. Pero no podía hacerle eso ni ella, ni a Niall... ni a Taylor.
- Voy a hacerlo como no te calles.
- ¡Vale, vale! ¡Ya me callo! Pero por favor, no me hagas cosquillas otra vez.
- Mira, no lo hago, por la carita que me estás poniendo tan mona, que sino... ibas a ver tú lo que eran cosquillas de verdad.
- Es que soy irresistible.
Reí por fuera, pero por dentro pensaba "y no sabes hasta qué punto". Ella rió conmigo, apartando su mirada de mí.
Cuando volvió a fijar sus ojos en los míos, un escalofrío me recorrió el cuerpo. Pensé en el daño que le había hecho aquella vez, en el restaurante, cuando intenté acostarme con ella. Pero ahora era diferente. Ahora la quería de verdad, y mi corazón sentía un impulso enorme. Me creía capaz de controlarlo al principio, mi mente me decía que no, que estaba mal... Pero a veces los impulsos físicos te pueden.

domingo, 12 de febrero de 2012

Capítulo 42.

~~Narrador: Harry~~

- ¿Qué pasa? - pregunté un poco preocupado. Louis parecía enfadado.
- ¿No te habrás ido de la lengua verdad?
- ¿Qué?
- Sabes perfectamente de lo que te hablo, no intentes escaquearte.
- Pero... - me resigné y solté el aire de golpe en un gran suspiro. - Bueno, se lo he contado a Taylor, ¡pero sólo a ella! ¡Lo siento, de veras! Es que ella es mi novia, y su amiga... no sé, me parecía bien contárselo.
- Claro, incluso después de que un amigo te hubiera dicho que por favor no dijeras nada... y después de haberlo prometido.
- Louis, lo siento, joder. No quería...
- No no, ya sé lo que vas a decir. Y mejor cállate. Mira da igual, me voy al hotel. Pasadlo bien.
Louis se levantó bruscamente, quitó los zapatos que no eran suyos de su mochila y se fue con ésta al hombro.
- ¡Louis! ¡Venga, tío! ¡Que no es para tanto!
Pero no volvió. En realidad sí lo era. Pero... Taylor. Ella se acercó a mí por la espalda y me rodeó con sus brazos.
- ¿Qué ha pasado? - preguntó con voz cantarina.- He visto que se ha ido Louis.
- Nada.
Hice que me soltara y me alejé un poco de ella.
- Harry, no me mientas...
Kelly y Liam también se acercaron al ver el panorama.
- No, no me mientas tú. ¿A quién se lo has contado? - me estaba empezando a enfadar de verdad. Mi mejor amigo se había ido por su culpa, por romper la promesa que me hizo.
- ¿El qué?
- Tú lo sabes muy bien. Lo de Louis, lo que me prometiste que no contarías a nadie. Absolutamente a nadie, Taylor.
- Yo... es que... - suspiró y miró al suelo.- Se lo he contado a Cathy, ¡pero entiéndeme Harry! - dijo levantando la vista de nuevo.- ¡Es mi mejor amiga!
- ¡Pero me lo habías prometido!
- Lo sé... Y lo siento. ¡Cathy! Te había dicho que...
- ¡No! No cambies de tema, Cathy sólo quiso contárselo a su novio, como yo quise hacer contigo, pero se ve la confianza se fue hace mucho tiempo. Desde que apareció Hollie, no ha vuelto a ser lo mismo...
Yo también tenía ganas de irme, y lo hice. Cogí mis zapatos en una mano, los que Louis había dejado allí hacía unos minutos, y me fui patinando. Quería desaparecer lo antes posible. Oí las llamadas de Taylor, y sus pasos hacia mí, pero éstos pararon mientras yo seguí andando. La confianza se había desvanecido, estaba más que claro.

~~Narrador: Cathy~~

- ¿Cómo me has podido hacer ésto?
- ¡No sólo ha sido culpa mía!
- ¡Me lo prometiste! ¡Sabías que Harry no me lo perdonaría! - unas débiles lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.
- Vamos, Taylor. Perdóname... - me levanté para ir a su lado.
- ¡No! ¡No voy a perdonarte! Déjame tranquila.
- No te voy a dejar... Vamos... - puse una mano sobre su hombro.
Pero antes de darme cuenta de nada, me empujó y me caí al suelo.
- ¡Que me dejes tranquila!
Se alejó de allí sin ni siquiera coger sus zapatos, lo único que le importaba era Harry y se iba a buscarlo, dejándome con la palabra en la boca. No podía ni levantarme. Me sentía horriblemente mal.
Niall me tendió una mano para ayudar a levantarme, pero negué y me saqué los patines para poder levantarme por mi cuenta. Decidí ponerme ya mis zapatillas y me quedé sentada en el banco, sin decir nada.
Taylor me odiaba, y Niall... bueno, con Niall no quería hablar. La verdad, me había molestado mucho lo que me había dicho. Cuando vino a sentarse a mi lado, yo me alejé, mientras Kelly, Liam, Audrey y Zayn se mantenían a una distancia prudente. Parecían no enterarse muy bien de lo que pasaba.
- Ey, Cath, ¿qué pasa? - me dijo en voz baja. Parecía preocupado.
- ¿Que qué pasa? No sé... ¿que me gritaste sin motivo, quizás?
- ¿Te grité?
- ¡Sí, me gritaste! - estaba a punto de llorar.
- Pero, amor, si lo he hecho lo siento. Se me fue la cabeza, a todo el mundo le puede pasar.
- No es sólo que me hayas levantado la voz, Niall. Es que me has dicho "cállate", así por las buenas.
- Lo siento, Cathy, en serio. No quería que... bueno, que estuvieses así. Perdóname.
- No, Niall. Ahora no puedo perdonarte.
- ¡Pero tampoco ha sido para tanto!
- ¡Te dije que no le dijeras nada y no me hiciste caso! ¡Cómo si no te importara lo que yo tuviera que decir!
- Era algo importante, Cath. Por dios, también tienes que entenderme tú a mí.
- A ver, Niall. Mira, entiendo que fuera algo importante para ti, Louis es tu amigo, y eso lo comprendo. Pero no tenías que gritarme como lo hiciste y pasar de mí olímpicamente. Es que me ha sentado fatal, ¿entiendes? No... - casi no me salían las palabras.- No me podía creer que me hubieses dicho eso.
- Pero ya está, ya pasó. Lo siento, joder.
- No, ni lo siento ni nada.

Los demás debieron oírnos, ya que se acercaron y Audrey se puso en frente nuestra.
- Eh, chicos. Será mejor que nos vayamos todos ya, ¿no? Dentro de poco oscurecerá.
- Sí, vale. - dije con mala cara.
Guardamos todos los patines en la bolsa que quedaba con un poco de esfuerzo, ya que Louis se había llevado la otra. Una de las ruedas salí por fuera de la cremallera y era bastante gracioso. Pero mejor que llevarlo en una mano...
- Cathy, ven aquí.
Fui hasta ella, delante de todo, mientras Niall iba al final de todo.
- ¿Qué pasa?
- No, qué pasa con vosotros dos.
- Bah, nada. No importa.
- ¡Joder, Cathy! ¡Ya está bien de ocultarme las cosas, ¿no?!
- Aud, ha sido una estupidez, pero esa estupidez me ha dolido, punto. Se me pasará.
- Más te vale. Ahora, cuéntame qué estupidez ha sido.
- Que no, de verdad. Sé cómo te vas a poner y no quiero.
- Boh... pues vale.
Audrey aceleró el paso y Zayn fue detrás de ella. No los oí muy bien, pero creí escuchar mi nombre en algunas partes de la conversación y ver gestos exagerados en las manos de Audrey.
Caminé entre ellos y Kelly y Liam, mirando a las pequeñas nubes blancas del cielo y los edificios que se levantaban a nuestro lado. La verdad, odiaba estar enfadada con Niall, pero es que se había pasado.

Una vez llegamos al hotel, vimos a Taylor y a Harry hablando en uno de los sofás de la recepción. La cosa parecía no ir muy bien. Taylor estaba sentada, pero Harry se había levantado para poder mirarla desde más arriba. Le estaba casi gritando, y muchas miradas se desviaban hacia ellos de vez en cuando. En un acto de imbecilidad, fui a que Harry se calmara.

sábado, 4 de febrero de 2012

Capítulo 41.

~~Narrador: Cathy~~

- ¿En serio? ¡Ay, me alegro muchísimo por Chloe! ¡Qué ilusión! Con lo que a ella le gustaba... ay - suspiré una y otra vez.
- Pero, por favor te lo pido, no te vayas de la lengua, por dios. Que Harry me mata.
- Vale, intentaré controlarme.
- No lo intentes, ¡hazlo! Cathy, en serio.
- Ya, ya. Vale.
- ¿Me lo prometes?
- Sí, mujer. Vete tranquila.
Taylor me sonrió y cogió su ropa para ir al salón, pero yo aún tuve que quedarme un tiempo para decidir qué ponerme. Finalmente, después de mucho pensar, me decidí por unos leggins, una camiseta de manga corta que dejaba un hombro al descubierto y unos playeros blancos y plateados. Muy informal.
Salí al pequeño salón, donde Kelly y Audrey ya se estaban peinando.
- Caray, Kelly. Qué rápida has sido.
- Oye, que desde que entrasteis Taylor y tú en la habitación pasó ya media hora eh.
- ¿Tanto?
- Sí, tardasteis mucho en elegir ropa.
- Oh, vaya... pierdo la noción del tiempo.
Cuando Taylor salió, también bastante rápida,. fue mi turno al fin. Me lavé el pelo bien a fondo, unas tres veces. Después de estar ya bien seca y empezar a vestirme, escuché cómo llamaban a la puerta del baño.
- ¿Qué pasa? - respondí casi gritando.
- Hola.
Reconocí su voz al instante. ¿Otra vez? ¡Dios mío, no! Las chicas pensaban dejarme allí con él otra vez, lo veía venir. Pero no, no iba a ser lo mismo.
- Cathy... - dijo su voz cantarina.
- Sí sí - se me escapó una pequeña risa.- Sigo viva.
- Me alegra - soltó una carcajada.- Bueno, era para que supieras que ya estamos aquí, date prisa.
- Voy, voy. Ya casi estoy.
- Vale.
Oí cómo se alejaba. Comencé a secarme el pelo a toda velocidad y, cuando estaba algo húmedo, decidí dejarlo que secara solo. Total, me iba a quedar despeinado de todas formas...
Salí rápidamente, y fui a junto Niall.
- Hola, otra vez. - me dijo besándome la frente.
- Hola - sonreí y le cogí de la mano.
- ¿Todas listas, entonces? - preguntó Liam, muy cerca de Kelly.
- Sí, siento haber tardado - me llevé una mano a la nuca.
- No pasa nada. Oh, por cierto, tus patines - Louis me los acercó.- Ya os los hemos alquilado nosotros.
- ¿Os ha dado tiempo? - pregunté abriendo mucho los ojos.
- Sí - rió Louis.- Bueno, hemos ido sólo Liam y yo. Estos tres son muy presumidos.
Niall rodó los ojos y soltó una carcajada.
- Bueno... lo admito - dijo finalmente.- Pero Zayn es el peor.
- Doy fe - añadió Harry.
Todos reímos, sin poder evitarlo, mientras salíamos por la puerta. Yo fui la última, así que me encargué de cerrar la puerta al salir.
- Niall, ¿te importa guardar mi llave? Es que no tengo tengo bolsillos.
- Para nada - la cogió de mi mano y la guardó en el bolsillo trasero de su pantalón.- Por cierto, me encanta cómo vas hoy.
- ¿Sí? Ha sido lo primero que he encontrado.
- Pues que sepas que estás muy sexy - me guiñó un ojo y subió mi cabeza, poniendo una mano en mi mentón, para poder besarme con más facilidad.
Una vez abajo, ya en la calle, os sacasteis los zapatos y os pusisteis los patines.
- Me voy a matar - dijo Taylor, ya que nunca había patinado.
- No te preocupes, yo te ayudo - respondió Harry, cogiéndole de la mano.
Con ésto, ella se levantó más segura de si misma.
Guardamos los zapatos en las pequeñas mochilas que llevaban Louis y Liam, ya que no era calzado muy pesado.
Niall  me cogió de la mano, y todos juntos comenzamos a deslizarnos lentamente.
- Chicos - dijo él, dirigiéndose al resto de la banda.- Vamos a la plaza, ¿no?
- ¡Claro! - respondió Zayn.
- ¿Qué plaza? - pregunté con curiosidad.
- Ya lo verás, no seas impaciente - me miró con esos ojos azules que me mataban, y así agaché la cabeza sonriente. Podía hacerme callar muy fácilmente.
Patinamos a ritmo lento durante aproximadamente media hora, que pasó muy rápido a su lado, y al fin llegamos a un gran espacio abierto y solitario, rodeado de árboles bien colocados y bonitas flores.
- ¡Qué bonito! - exclamó Audrey llevándose las manos a la boca.
- Es precioso - dije yo apretando un poco más la mano de Niall.
- Vamos, Taylor - dijo Harry, tirando un poco de ella.
- Pero tengo mucho miedo de caerme...
- Has venido media hora patinando, ¿no tienes ya confianza en ti misma?
- En mí desde luego que no.
Harry rió ligeramente, y a mí también se me dibujó una pequeña sonrisa en la cara.
- ¿Y en mí? - preguntó él.
- Más o menos...
- Que sepas que eso me ofende.
Harry soltó la mano de Taylor y se alejó, deslizándose rápidamente, seguido de Louis y Liam.
- ¡¡Harry!! ¡¡No te vayas!!
Taylor era muy graciosa cuando se ponía así. En realidad, ella no tenía tanto miedo. Seguramente no quería que Harry se despegara de ella.
Yo patiné al lado de Niall, y después de coger un poco más de confianza, me solté de su mano y me adelanté.
- ¿A que no me pillas?
- ¿Que no?
- Soy mucho más rápida que tú - giré la cabeza y la eché la lengua.
- ¡Mira adelante! - dijo patinando más rápido.
Y debería de haberle hecho caso, porque, en pocos segundos, me vi en el suelo; las rodillas raspadas, igual que las palmas de las manos. Una de las rodillas había empezado a sangrar débilmente, pero no me dolía demasiado. Niall se acercó a mí y se sentó a mi lado en el suelo, con cuidado. Poco a poco, fueron llegando los demás.
- ¿Estás bien? - me preguntó.
- Sí, sí. No ha pasado nada, no me duele - dije sonriéndole. Era la verdad, aunque sentía algo de molestia en la herida que seguía sangrando.
- Pero mira tu rodilla... ¿de verdad no te duele? - dijo posando su mano sobre la herida.
- De verdad. Ni siquiera me había enterado de que estaba sangrando hasta que la vi.
Niall se sacó los patines, quedándose en calcetines en el suelo caliente. Se levantó y me dio la mano para ayudar a levantarme.
Con dificultad pude ponerme en pie, aunque con uno que otro resbalón. Me daba la sensación de que mi imagen era un poco patética en esos momentos. Debido a las ruedas, me veía mucho más alta que Niall, ya que él seguía descalzo.
- Wow, pareces una modelo de metro ochenta. - dijo riendo.
- Sí, modelo sobre todo...
- Bueno, tienes razón. Eres mucho mejor que cualquier modelo.
Me sonrojé mi miré al suelo, y entonces me di cuenta de algo.
- Creo que debería quitarme los patines...
- ¿Te has asustado, eh?
- No es eso, es que sino quedas mal. Mira que bajito pareces...
No pude evitar reír y él, de repente, cogió mi mano y, sin previo aviso, me acercó a él rápidamente; quedando así nuestros cuerpos pegados. Sus ojos estaban a la altura de mi boca, pero miraba hacia arriba, mordiéndose el labio.
- No me hagas decir cosas que no quiero.
Los demás ya se habían ido dispersando. Kelly era una gran patinadora, e intentaba impresionar a Liam con su velocidad y sus trucos. Parecía que poco a poco lo iba consiguiendo.
- Oh, hablando de decir cosas... Tengo que preguntarte algo.
Anduve con él hasta un pequeño banco y me senté. Comencé a hablar mientras me quitaba los patines.
- ¿Tú sabías algo de... -bajé el tono de voz- lo de Louis y Chloe?
- Sabía que a Louis le gustaba Chloe, sí.
- Pues cuando los dejamos solos, parece ser que Lou se le declaró.
- ¿Que hizo qué? - dijo riendo, con cara de sorpresa.
- Se lo dijo por fin - dije mientras terminaba de quitarme uno de los patines.
- ¡Qué bien!
- Pero no digas nada.
- ¿Cómo no voy a decir nada? ¡Es una gran noticia! ¡Eh, Louis! - gritó mirándole.
- ¡Niall, no!
- No te preocupes.
- ¡Por favor, hazlo por mí! ¡No le digas nada!
Pero él no me escuchaba. Estaba a punto de estropearlo todo. Taylor me odiaría a mí y Harry odiaría a Taylor.
- ¡Louis!
Éste corrió patinando hasta él, dando una vuelta sobre sí mismo al final.
- ¿Qué pasa, querido Horan? - dijo con una sonrisa.
- ¿De verdad le has dicho eso a ...
- ¡Niall, no!
- ¡Cállate! ¿Se lo has dicho a Chloe?
Esa palabra me atravesó como un cuchillo. ¿"Cállate"? ¿De verdad me había dicho eso? Vale que estuviera emocionado, yo también lo estuve al principio. ¿Pero mandarme callar así? Y aún encima no hacerme caso... Ese no era mi Niall...
De repente, la sonrisa de Louis se desvaneció.
- ¿Qué?
- Eso. Que si le has dicho a Chloe que te gustaba.
Él abrió la boca como para ir a decir algo, pero no lo hizo. En lugar de eso, se llevó una mano a la boca y se sentó en el banco a mi lado. Me miró con ira, y no me gustaba nada.
- Cathy, ¿se lo has dicho tú?
- Sí... - admití con la cabeza agachada.
Se quitó los patines bruscamente, con rapidez, y se levantó, aún sin los zapatos puestos.
- ¡¡Harry!!
Harry lo oyó al instante y se acercó hacia nosotros. Al parecer, Harry se había enterado directamente porque Louis había confiado en él. Eso iba a ponerse feo.



sábado, 21 de enero de 2012

Capítulo 40.

Durante unos cinco minutos, Louis no dijo absolutamente nada y bajó la mirada. Yo tampoco sabía qué decirle, todo había ocurrido muy rápido.
- Louis...
Él levantó la mirada y me sonrió.
- Dime.
- Gracias.
- ¿Gracias por qué? - estaba algo extrañado, pero seguía sonriendo sin parar.
- Por haberte sincerado conmigo y... por ser tú.
- En ese caso, soy yo el que debería darte las gracias a tí o... al destino, por hacerme tropezar contigo. De verdad, que eres la mejor chica con la que me he encontrado. Te quiero, Chloe.
Unas lágrimas de alegría recorrieron mis mejillas, las cuales no pude secar por todos los cables que me rodeaban. Pero Louis se levantó y me besó la frente y secó mis mejillas con sus dedos.
Le miré directamente a los ojos, nuestras miradas de cruzaron y nos acercamos cada vez más, su cara estaba cada vez más cercana a la mía. Podía sentir su aliento sobre mis labios y tenía la necesidad de terminar con esos centímetros, pero no podía. Había algo que me lo impedía. Y él tampoco se adelantó, simplemente se quedó allí mirándome, con sus perfectos ojos verdes. Era una sensación increíble, aunque reducida por estar en un hospital. Volvió a besarme en la frente y miró su reloj.
- Creo que tengo que irme ya. Vendré a verte todos los días hasta que salgas de aquí, te lo prometo.
- Más te vale - le dije bromeando.
- Adiós, Chloe.
- Adiós.
Me guiñó un ojo antes de salir por la puerta y yo sonreí. Era el chico más tierno sobre la faz de la Tierra.

~~Narrador: Louis~~

Al dirigirme por los pasillos hacia la salida, me invadió una sensación increíble. Se lo había dicho. No me lo podía creer. Una sonrisa se dibujó en mi cara tontamente. La quería, sí, la adoraba.
Una canción cruzó mi cabeza. Quería vivir muchos momentos con ella, tener solamente un segundo más de lo que nunca tendré para decirle lo que siento por ella.
Cuando llegué junto a los demás, salimos rápidamente de aquel lugar y decidimos ir andando, ya que no quedaba muy lejos el hotel. Veía a Niall con Cathy, a Harry con Taylor, a Zayn con Audrey... desearía tener a Chloe a mi lado en ese momento, que eso que ellos estaban viviendo, esa felicidad, también estuviera conmigo. Si pudiera volver atrás en el tiempo y evitar aquel accidente... quizás ella ahora no sabría lo que siento por ella, pero estaría bien y conmigo. Estaría a salvo. Y por mucho que los médicos digan que se pondrá bien, yo la vi rodeada de agujas... Quería poder volver atrás y apartarla para que no la atropellaran, quisiera ser yo el que ahora estuviera en aquel hospital en su lugar.
Una vez en el hotel, Taylor se fue a cambiar. La pobre estaba en pijama desde la pasada noche. La esperamos en la recepción y, más tarde, fuimos a comer todos juntos. Zoey se había apuntado, pero había dicho que en cuanto terminara se iría a casa, ya que ella no vivía lejos de allí.
Pedimos cosas ligeras, no queríamos empacharnos mucho. En realidad, ninguno tenía mucho apetito debido a lo que había pasado.
- Eh, Louis - comenzó Niall.- ¿Ha pasado algo con Chloe?
- Si anda, cuéntanoslo - siguió su chica.
Genial. No quería decir nada, absolutamente nada. Pero me iban a obligar.
- No os voy a decir nada, no tengo por qué.
- Oh, venga tío - insistió Harry, que estaba a mi lado, dándome un golpecito en el hombro.
- Que no.
- Al menos cuéntamelo a mí. ¿No confías en mí o qué? - me dijo más bajito para que no lo escucharan los demás, los cuales estaban atentos a los camareros que pasaban, a ver cuál era nuestra comida.
- Bueno... está bien. - comencé a hablar todo lo bajito que pude, muy cerca del oído de Harry.- Le he dicho que... que... me gustaba.
- ¿Que te gustaba? - él también hablaba muy bajo para ser él, la verdad, se estaba controlando de maravilla.- No nos habías dicho nada. Aunque bueno, se veía venir.
- Pues he comenzado un estúpido monólogo, pensando que ella no se enteraría porque estaba inconsciente, pero resulta que ya se había despertado.- escuché su pequeña risa, mientras apartaba su cara de la mía.- ¿Qué te hace tanta gracia?
- Te la ha jugado pero bien.
- Lo sé, lo sé. Pero, eh, prométeme que no se lo dirás a nadie - dije señalándole con el dedo.
- Tranquilo, soy una tumba.
- Gracias, y más te vale.
Le dediqué una sonrisa, la cual me devolvió al instante. Y entonces, nos trajeron los platos de comida y comenzamos a comer como si nada. Noté cómo Harry le decía algo a Taylor de lo que no me enteré, pero no le di importancia. Era un buen amigo, no creo que fuera a soltar nada. Me lo había prometido. Y si lo hacía... no sabía si le podría perdonar.

~~Narrador: Harry~~

- ¿Qué dices? ¿De verdad? - dijo Taylor, con cara de alegría.- ¡Qué ilusión!
- Sí, de verdad - respondí con una pequeña risa.- Pero no puedes decirle nada a nadie. Por favor. Louis quiere mantenerlo en secreto, le ha costado mucho decírselo a Chloe.
- Vale, te juro que no diré nada.
- ¿Me lo prometes?
- Por supuesto, te lo prometo.
Sonreí y le di un pequeño beso. Podía confiar en mi chica.
- Es que de verdad que si Louis se entera me mata - dije con mis labios muy pegados a sus oídos y con una mano cubriéndolos.
- Quédate tranquilo, amor. Que no voy a decir nada, de verdad. Siempre cumplo mis promesas.
- Más te vale, fea.
Volví a darle un beso corto y volví a mi comida. Me sentía un poco mal, pero Taylor era mi novia y la amiga de Chloe, debía saberlo. Era lo mejor. Además, sabía que no diría nada.

~~Narrador: Zoey~~

Me sentía un poco fuera de lugar. Las chicas ya tenían buena relación con ellos, pero yo era sólo una pieza de un puzzle equivocado que se había perdido.
- Zoey, ¿no comes más? - Louis estaba sentado a mi lado, y me miró sonriente.
- No, ya estoy llena.
- Pero si casi no has comido...
- Yo como muy poco - me salió una pequeña risa tonta. Dios, la odiaba.- Por cierto, ¿qué tal con Chloe? ¿Estaba ya bien, no?
- Ah,  sí sí. - se le veía un poco nervioso - Está ya mucho mejor. Le han dicho que en pocos días le daban el alta.
- Genial. Bueno, si necesitas cualquier cosa... avísame. Además de ser una fan, puedo ser una buena amiga. - le dediqué una de las mejores sonrisas y me la devolvió, agachando la cabeza después.
- Gracias. Pareces una chica estupenda.
Me sonrojé y miré al plato. La verdad, sí que había dejado mucha comida. Levanté la muñeca para ver la hora en el reloj. Debía irme, mi madre estaría histérica.
- Oh, vaya. Tengo que irme ya, sino mi madre se pondrá como loca.
Me levanté rápidamente de la silla y ya iba a irme cuando oí la voz de Louis detrás.
- Eh. Encantado de haberte conocido, Zoey.
Asentí y sonreí algo nerviosa. Debía parecer patética.
- Adiós, chicos - dije para todos.
Recibí un adiós colectivo y salí de allí contenta de haber intercambiado aquellas estúpidas palabras con mi ídolo. Ya era absolutamente feliz.

~~Narrador: Taylor~~

No me lo podía creer. Tenía que contárselo a alguien. ¡Chloe y Louis juntos! Pero le había prometido a Harry no decir nada, se lo había jurado, y... dios, me sentiría fatal. Pero Cathy era mi mejor amiga, y también amiga de Chloe... Definitivamente, debía saberlo.
- Bueno, ¿nos vamos ya? - dijo Liam.
- ¿Y si hoy vamos a patinar? - propuso Niall.
- Pero nosotras no tenemos patines... - protestó Cathy, con una media sonrisa.
- No pasa nada, aquí cerca en una tienda los podéis alquilar o comprar.
- ¡Entonces estupendo!
- ¡Yo me apunto! - dije emocionada. Me encantaba patinar, y además hacía un día espléndido y nos ayudaría a superar el mal trago de aquella fatal noche.
Las chicas querían irse a cambiar, ya que, quitándome a mí, todas llevaban la misma ropa desde el día anterior. Y también querían ducharse, así que fuimos arriba. Los chicos decidieron hacer lo mismo, ya que aquello del concierto les había dejado muy cansados. Pero no querían parar, querían pasar más y más tiempo con nosotras. Eran simplemente adorables, y nosotras no nos íbamos a negar.
Una vez arriba, decidí que era un buen momento para contárselo a Cathy. Ya sabéis, lo de Louis. Allí Harry no me oiría y tampoco había posibilidades de que lo hiciera, así que, con la excusa de que me ayudara a elegir una camiseta (que al final no me pondría, claro), entré con ella en la habitación mientras Audrey se duchaba y Kelly esperaba en el salón.
- A ver, hija. Tú y la ropa. Yo te ayudo.
- No, no. Era una excusa.
- ¿Cómo que una excusa? - estaba muy confusa. Pobrecita.
- Que sí. Es que te quiero contar algo que me ha dicho Harry, pero no se lo puedes contar a nadie, a absolutamente nadie. ¡Y menos a Niall! ¿Estamos?
- Vale, vale. ¿Qué es?
Tomé aire muy lentamente y lo solté muy rápidamente. Me sabía muy mal hacerle eso a Harry, porque como Cathy se fuese de la lengua él podía enterarse, y sabía que jamás me perdonaría. Así que comencé a hablar antes de comerme más la cabeza.



domingo, 15 de enero de 2012

Capítulo 39.

~~Narrador: Cathy~~

El tiempo se me estaba haciendo eterno, pero no pensaba moverme de allí hasta que me dejaran ver a mi amiga. A saber lo que podría pasarle... ¿y si entraba en coma? No podía ni pensarlo.
En las sillas de la incómoda sala de espera me sentía mucho más cansada de lo que realmente estaba. Dejé caer mi cabeza suavemente sobre el hombro de Niall y cerré los ojos mientras notaba cómo él me besaba la parte alta de la cabeza. No llegué a dormirme en ningún momento, pero así me sentía más relajada. Harry y Taylor llegaron a dormirse apoyados el uno contra el otro, igual que Zayn y Audrey, pero el resto no pudimos dormir en toda la noche. Todo estaba en silencio. Decidí escuchar un poco de música con mis cascos puestos. La primera canción que salió, ya que estaban en reproducción aleatoria, fue More Than This. Un poco deprimente para estar en un hospital, pero me limité a escuchar. No tenía el volumen muy alto, así que, de repente, oí cantar muy bajito a Niall al mismo tiempo que se reproducía la música. Le miré un tanto extrañada pero sonriendo, y a él se le escapó una ligera risa.
- ¿Lo estás escuchando? - le pregunté.
- Sí, pero muy bajito. Eso es porque estás muy cerca de mí, no creo que los demás lo oigan.
- Ahora que lo has cantado creo que ya se han enterado.
Ambos reímos intentando no hacer mucho ruido. Él me rodeó con los brazos y me hizo sentirme más reconfortada. Volví a mirarle a los ojos y le besé sin previo aviso, en un beso largo pero lento y dulce, el cual pareció seguirme sin rechistar.
- Te quiero - le susurré.
- Y yo a ti, pequeña.
Besó mi frente y me acurrucó contra mi pecho. Aún así, por mucha paz que hubiese, los nervios no ayudaban a hacer que me durmiese.

Sobre las diez de la mañana, una enfermera vino a avisar.
- Ya pueden hacer visitas a los pacientes hasta la hora de comer.
Con un poco más de ánimo, nos dirigimos a la habitación donde la habían ingresado e intentamos pasar todos, pero un doctor que estaba dentro nos lo impidió.
- Lo siento, hay un máximo de cinco personas por cada visita.
Así que sólo podíamos entrar de cinco en cinco... pues qué suerte, sí, genial vamos. Quisimos hacer entrar antes a Louis, pero dijo que él prefería entrar sólo al final.

~~Narrador: Louis~~

Quería decirle todo lo que me pasaba sin que nadie más me oyera. Ninguno de los chicos lo sabía ni nunca me habían insinuado mucho sobre Chloe. La verdad, intentaba disimular bastante que me gustaba. Incluso a veces quería engañarme a mí mismo, pero no podía. Esperé paciente mientras que entraban los demás, y me dejaron casi una hora entera para mí sólo con Chloe. Tuve suerte, ya que no había ningún otro paciente en la habitación, por lo que podía hablar sin problema.
Me senté en un pequeño sillón al lado de su cama y la observé durante uno o dos minutos antes de comenzar mi monólogo casi encharcado en lágrimas.
- Chloe. Sé que no me estás escuchando, pero necesito decirte algo. Y soy tan cobarde que no me atreví a decírtelo mientras estabas bien, y no sé si podré hacerlo algún día si te pones bien... He estado mucho tiempo guardándomelo dentro, y eso no es nada bueno, así que necesito soltarlo ya... Chloe, te quiero. De verdad, eres una chica estupenda, divertida y... muy guapa. Y soy idiota por no habértelo dicho nunca y estar aquí hablando solo... Nunca... - mis palabras se veían cortadas por los sollozos.- nunca me olvidaré de ti. Lo juro. Y, te pase lo que te pase, te pongas bien o no, tú siempre serás la primera chica que de verdad llegó a mi corazón. Y te quiero, te quiero muchísimo. Sé que no me estás escuchando pero...
Entonces una ligera risa se oyó en la habitación mientras yo mantenía mi cabeza hundida en mis manos.
- ¿Chloe? - pregunté esperanzado. Pero su cara parecía no haberse movido.
Me pareció muy extraño, por lo que miré a todos lados, y entonces, la volví a escuchar.
- Chloe, si eres tú no tiene gracia...
Y entonces, la vi abrir un poco los ojos con dificultad.
- No eres muy listo, Tomlinson.
- ¡Chloe! Pero... ¡ah! ¿Cuánto llevas despierta?
- Lo suficiente para saber que eres demasiado tierno.
No me lo podía creer. Me había escuchado decir aquellas cosas mientras yo creía que ella nunca llegaría a saberlo.
- Pero... si tú estabas... y... dios, qué lío.
Me eché hacia atrás, reclinándome en el sillón y mirando al techo.
Ella rió de nuevo y una fuerte tos lo siguió.
- Louis, de verdad, no tienes que sentirte confuso ni avergonzado ni nada por el estilo. Me ha parecido muy bonito lo que has dicho aunque pensaras que yo no te escuchaba. Es más, eso lo hace aún más tierno.
Me sonrió mientras me miraba a los ojos y yo no pude evitar sonreír también.
- Necesitaba soltarlo de una vez, no podía seguir ocultándolo por más tiempo, y menos a mí mismo. Oye, ¿ellos sabían que estabas despierta? - dije señalando a la puerta.
- No. Cuando ellos entraron pude oírles perfectamente pero por alguna extraña razón no podía abrir los ojos ni decirles nada... Fue una sensación extraña.
Ella intentó moverse, pero hizo una mueca de dolor y decidió quedarse quieta.

~~Narrador: Chloe~~

Me dolía absolutamente todo, como si me hubiera pasado un camión por encima unas cincuenta veces seguidas. No podía mover un sólo músculo, porque sino el dolor era el triple de intenso.
- No, no. No hagas esfuerzos. A ver, entonces, ¿me quieres decir que te has despertado cuando he entrado yo?
- Bueno, en realidad en mitad de tu monólogo... - reí ligeramente, mirando al techo.- O eso creo. Al menos, ya habías empezado.
- Me da miedo lo que hayas podido oír...
- No seas tonto. No sabías las ganas que tenía de levantarme y abrazarte, pero, como puedes suponer, me duelen hasta las uñas de los pies.
- Me lo supongo, sí...
Después de unos segundos de incómodo silencio, decidí hablar yo.
- Louis, lo que te quería decir es que... me voy a poner bien, y fuera de este hospital, quiero que me repitas eso que me has dicho para poder responderte en condiciones.
- No sé si voy a poder...
- Louis Tomlinson, te ordeno que me lo digas nada más salga de este sitio. Que por cierto, es horrible. Me siento como en una de esas series trágicas...
Él soltó una pequeña carcajada, intentando no hacer mucho ruido.
- Oye, ¿quieres que avise a los demás de que estás despierta? En poco tiempo ya nos tenemos que ir y quizás quieran verte.
- Vale. Pero no tardes.
- Tranquila.
Me sonrió por última vez y salió por aquella puerta blanca como la nieve.
Aquel lugar era frío y no me gustaba. Un montón de cables me rodeaban y  vi cómo había una aguja clavada en cada uno de mi antebrazos. Al principio me asusté un poco, pero luego me relajé. Supuse que aquella maquinaria haría el trabajo duro.
Unos escasos minutos después, todos estaban dispuestos a entrar, pero el doctor les había dicho que no podían entrar todos a la vez, así que, para no hacer una diferencia, me saludaron desde la puerta.
- ¡Chloe! - gritaron las chicas.
- Nos alegramos mucho de que hayas despertado - me dijo Niall guiñándome un ojo.
- Ponte bien pronto, eh. - dijo Harry con una estupenda sonrisa.
- Gracias, chicos - les respondí a todos.
- Bueno, te dejamos con Lou. Cuídala bien - le dijo Kelly dándole un golpecito en el hombro.- Nosotros nos vamos a fuera. Cuando termines, Louis, nos vamos para el hotel.
- Vale - respondió él sonriendo hacia mí.
Entró y cerró la puerta detrás de él.
- También tendría que avisar a un médico, ¿no te parece?
- Puede... - reí y miré hacia la puerta, la cual se abrió de repente.
- ¡Anda! - exclamó la enfermera que había entrado.- ¡Pero si te has despierto! Venía a avisar de que quedan quince minutos de visita. En nada tendrás que irte. - dijo mirando hacia Louis.
- Oh, sí sí, sin problema. Estaré atento.
- Chloe, ¿te duele algo?
- Estoy echa polvo...
- Tendrás que quedarte ingresada unos días más, pero vas a estar bien.
- Me alegra oírlo - respondí con una pequeña sonrisa, muy aliviada.
- Bueno, os dejo hasta que se acabe la visita y luego vuelvo para hacerte unos análisis.
- Vale.
Aquella enfermera parecía muy simpática. Y además, parece ser que fue la que me atendió cuando llegué inconsciente al hospital.
Al principio, con el impacto del coche, no me había desmayado, me acordaba perfectamente de los segundos siguientes.
Gritos de gente, los brazos de Louis elevándome en el aire, las chicas intentando que les oyera. Yo tenía los ojos ya medio cerrados completamente y, en pocos segundos, me desmayé.

domingo, 8 de enero de 2012

Capítulo 38.

~~Narrador: Harry~~

Eso ya era desesperante. Necesitaba volver a besarla, pero no como había pasado hacía unas horas, no. Sino sabiendo que ella también quería, sabiendo que ella me correspondería.
- Taylor, no puedo más. Lo dejo a tu elección... ¿De verdad no quieres volver a verme? Porque si es así me voy...
Ella se pasó una mano por la frente y la cabeza, apartando su pelo de delante de la cara. También le estaba costando. ¡Vamos, no engañaba a nadie! Yo sabía que aún me quería.
- No sé qué hacer, Harry. - dijo mientras se levantaba de la cama.- Yo... te sigo queriendo, eso no puedo negarlo. ¿Pero quién me garantiza que no va a pasar nada con Hollie?
- Taylor, que no-- Espera. ¿Has dicho que aún me quieres? - dije poniéndome una mano en el pecho.
- Sí.
No pude evitar que se me dibujara una pequeña sonrisa en la cara. Al fin lo había dicho.
- ¿Entonces cuál es el problema?
- El problema es esa guitarrista, ¡me pone de los nervios!
- Lo que te pone es celosa.
- ¡Pues claro! ¿A ti te haría gracia que de repente apareciera mi ex y yo me pusiera en plan cariñoso con él?
- Visto así...
- Así y de cualquier forma, Harry.
- Te entiendo. Pero tienes que confiar en mí, por favor.
- ¿Cómo quieres que--
Cuando la cogí por la cintura para acercarla a mí, paró de hablar de repente, por lo que aproveché para decirle todo lo que tenía dentro.
- Taylor, cierra la maldita boca y bésame ya.
Ella me miró durante unos segundos aguantando la risa, pero finalmente la dejó salir. ¡Lo había conseguido! Posó sus manos en mis hombros y clavó su mirada en mis ojos.
- No sé cómo lo haces, pero es imposible resistirse a tus encantos.
Por fin pude posar mis labios en los suyos sabiendo que ella también quería. Por fin podía enredar nuestras lenguas sabiendo que no se resistiría. Noté cómo un calor agradable y estupendo se apoderaba de mi cuerpo, sentía la necesidad de volver a hacerla mía y asegurarme de que no la perdería. Sentía ese impulso que intentaba apoderarse de mis actos de desnudarla de nuevo, pero no lo iba a hacer. Al menos, no esa noche.

~~Narrador: Taylor~~

Por fin me había decidido. La verdad, no había sido para tanto. Había hecho un drama de nada. Pero es que le quería demasiado como para que no me afectara... Era como una necesidad. Cuando me aparté de él, no pude evitar perderme en sus ojos.
- Te amo, recuérdalo.- me susurró.
- Lo recordaré siempre.
- ¿Lo prometes?
- Por supuesto.
- ¿Y vas a confiar en mí?
- Supongo...
- ¿Supones?
- Supongo que puedo. ¿Puedo?
- Tenlo por seguro.
- Entonces lo haré. De quién no me fiaré nunca es de Hollie...
- Pero es nuestra guitarrista, yo no puedo hacer nada.
- Puedes echarla del grupo...
- Tenemos que estar todos los chicos de acuerdo.
- ¿Y tú crees que estarán de acuerdo?
- No lo sé... Además, la única razón que tengo para echarla es que estés celosa.
- ¿Y te parece poco? - dije riendo.
- Sí, porque no tienes razón para estarlo. - dijo él apartando un mechón de mi pelo.
- Harry, Hollie es una chica muy guapa. Podrias caer en cualquier momento... - bajé la mirada, pero él subió mi cara al instante.
- Nunca nadie me gustará más que tú.
Volvió a besarme, esta vez con más intensidad. Ya hacía mucho que tenía sed de sus labios, de sus caricias, de todo él. Era perfecto tal cual. No había que cambiar nada. Bueno sí, una sola cosa. Esa ex que me revolvía la conciencia. La odiaba de tal forma... La rabia se apoderó de mí por un momento y aparté a Harry bruscamente.
- ¿Qué pasa, amor?
- Es que... Pienso en Hollie y me pongo enferma...
- Pues no pienses. Por favor. No quiero estropear esto...
Entonces, sonó el móvil. Era el de Harry.

~~Narrador: Harry~~

Refunfuñé y no tuve más remedio que coger el móvil. Era Louis.
- ¿Diga?
- Harry, ¡tenéis que venir al hospital ya!
- ¿Hospital? ¡¿Pero no hemos tenido ya suficientes desgracias por hoy?!
- ¡Es Chloe! Cruzábamos la carretera, ella se paró porque se había torcido un tobillo y... - sollozó levemente.- La han atropellado.
- ¿Cómo? ¿Pero qué dices?
- Estamos en el hospital, ya la están atendiendo. Pero está inconsciente... Joder, Harry, por favor. Tenéis que venir...
- Vamos para allá.
- ¿Que vamos a dónde? ¿Qué ha pasado? - preguntó Taylor.
Le hice un gesto para que no hablara y se puso una mano en la boca como acto reflejo.
- Gracias.
- Hasta ahora.
- Adiós.
Guardé el móvil y suspiré, subiendo ambas manos a mi cabeza.
- ¿Qué ocurre?
- Un accidente.
- ¿Cómo que un accidente?
- Han atropellado a Chloe y está inconsciente. Vístete, vamos al hospital.
- No no, ¡yo voy así!
Se puso una chaqueta de punto encima y unas converse a la velocidad del rayo.
- ¿Pero cómo vas a ir así en pijama?
- ¡Es mi amiga, Harry! No voy a parar a vestirme. ¡¡Tengo que ir a verla!!
Unas lágrimas se escaparon de sus ojos. La abracé con fuerza y besé su frente.
- No te preocupes, no pasará nada. Vámonos.
Ella cogió su llave y salimos rápidamente. El hospital estaba a quince minutos andando, así que no nos molestamos en esperar a un taxi. Todo el camino llevé a Taylor cogida de la mano, intentando tranquilizarla, convencerla de que no sería nada muy grave. Pero me costaba creerlo hasta a mí mismo.
Cuando llegamos, vimos a todos (Zoey incluída) en la sala de espera.
- ¡Chicos! ¿Dónde está Chloe?
- La han llevado ya a una habitación... pero no nos dejan estar con ella. - me respondió Louis.
El pobre tenía los ojos llorosos, igual que sus amigas.
- Nos quedaremos aquí el tiempo que haga falta - se apresuró a decir Taylor.
- Por supuesto, no lo dudes - respondió Louis.
- No me lo puedo creer... ¿por qué estamos siempre llenos de desgracias? ¿Qué hemos hecho? - dije para todos.
- Culpa mía - dijo Cathy para relajar el ambiente.- Soy gafe.
- Tú lo que eres es tonta - respondió Niall acariciándole el pelo.
Habría que esperar a que nos dejaran visitarla, y las chicas se negarían a volver al hotel. Genial, una noche más pensando en hospitales. Ya no lo soportaba más...


sábado, 7 de enero de 2012

Capítulo 37.

~~Narrador: Harry~~

No me explicaba por qué había pasado eso. Ahora estaba delante de toda aquella masa de gente, todos igual de confusos que yo. Cathy y las demás chicas se quedaron expectantes, mirándome a mi y a la puerta una y otra vez, pero no fueron a buscarla. Audrey me hizo un gesto con la cabeza para que la fuese a buscar, ¡pero estaba en medio de un concierto! ¡No podía!
- Harry... - Niall se acercó a mí y me habló al oído.- Vete a buscarla.
- Pero... ¿y el concierto? No podemos dejar a todas estas chicas tiradas...
- Nosotros seguiremos, no te preocupes.
- ¿En serio? ¡Gracias, Niall! De verdad.
Dejé el micrófono y bajé a la velocidad de un rayo para ir a buscarla. Cuando estuve fuera, no la veía por ninguna parte.
- ¡Taylor! - grité alto y fuerte, pero no aparecía.- ¡Taylor, por favor!
Anduve unos cuantos metros, gritando su nombre y viendo cómo la gente me miraba para que me callara. Pero no lo iba a hacer. Comencé a llorar sin hacer ruido, simplemente dejé caer las lágrimas y miré hacia todos lados. No estaba allí, y yo me estaba muriendo por dentro. ¡Cómo había podido ser tan estúpido! Acercarme a Hollie no había sido una buena idea... Aquella representación había resultado un desastre, y seguramente ahora Hollie estaría frotándose las manos por su "gran trabajo".
De repente, en un callejón oscuro y un poco maloliente debido a los cubos de basura, distinguí una figura femenina apoyada contra la pared, con las manos sobre su rostro. Después de mirarla unos segundos la reconocí; era ella, Taylor. Mi Taylor. Casi no me atrevía a acercarme a ella de lo avergonzado que estaba. La verdad, había estado mal. Me había pasado con ella.
- Taylor... - dije casi sin aliento.
Ella levantó la cabeza para saber quién era, pero en cuanto me reconoció, giró su cabeza hacia el otro lado.
- Taylor, por favor... Mírame al menos.
Me acerqué un poco más a ella, pero seguía sin hacerme caso.
- En serio, siento lo que ha pasado... Es por Hollie, ¿verdad?
- Déjame en paz, Harry.
- No me digas eso, cielo.
- ¡No me llames así! - gritó entre sollozos.
Ya no sabía qué hacer. Era un capullo, un cabrón, un gilipollas, un idiota, un imbécil y un completo inútil. Una chica como ella no se merecía a alguien como yo. Era ella demasiado buena.
- Taylor, de verdad que lo siento.
- Sientes haberme conocido, ¿verdad? - oí cómo se reía con ironía, pero aún estaba llorando.
- ¡¡No!! - necesité gritar todo lo que pude, sentía que debería hacerlo.- ¡Nunca más vuelvas a decir eso!
Entonces sí necesité acercarme más a ella hasta estar en frente suya.
- Harry... vete. No intentes arreglarlo.
- No pienso irme de aquí sin antes besarte, aunque sea por última vez.
- Vete, Harry. Lo digo en serio.
- Yo también hablo en serio.
Sus ojos color café se clavaron en los míos. Me atravesaron como espadas. Se notaba lo enfadada y a la vez lo triste que estaba.
- Harry, si pretendes que te perdone no...
No la dejé terminar. Posé mis labios sobre los suyos, agarrándola por sus delicados brazos. Al principio pareció resistirse, pero luego se dejó hacer. Aunque algo parecía no ir bien. Ella no me correspondía. Me separé y la miré durante unos segundos sin decir nada.
- Por mucho que me beses, ya no va a significar lo mismo.
- Taylor, de verdad que no tengo nada con Hollie. ¡Te lo juro!
- ¡Pues no lo parecía encima del escenario!
Volvió a llorar. Posó de nuevo sus manos sobre su cara para tapar las lágrimas, pero yo las separé con cuidado y la miré a los ojos.
- No tengo nada, absolutamente nada que ocultarte. Y no voy a volver con Hollie. Pero si piensas que es lo mejor, entonces me voy, hay chicas esperando a que siga un concierto.
Me di la vuelta y caminé por donde había venido. Quizás no era lo mejor ni para ella ni para mí, pero si ella no me quería a su lado, no me tendría.
Cuando volví dentro, por suerte las fans me dejaron pasar sin mucha dificultad. Será que ellas también tienen su corazoncito.
- ¿Estás mejor? - me preguntó Louis.
- Sí, no te preocupes. No he conseguido traerla, pero ya me he calmado.
- Bien. - me dio un golpe en la espalda suave a modo de tranquilizante y volví a coger el micrófono.
- ¡¿Preparados para la vuelta de Harry?!
Oí los gritos y me hicieron sonreír, así que empezamos con la siguiente canción.

~~Narrador: Taylor~~

No pensaba volver. ¿Para qué? ¿Para suplicarle? Estaríamos mejor así por un tiempo.
Pero me dolía, porque yo en realidad le seguía amando igual que antes. El beso, aquel magnífico beso que me había dado hacía sólo unos escasos minutos... Me había costado mucho no corresponderle, pero debía mantenerme firme y segura.
Cogí el móvil y le conecté los cascos para oír "Same Mistakes". Era masoquista por escuchar aquella canción en ese momento. Antes de guardar el teléfono, le mandé un sms a Cathy, que se lo estaría pasando genial en el concierto, claro.
"Cojo un taxi para el hotel. No pienso volver al concierto... lo siento. Os espero alli."
Vi pasar a un taxi sin gente, por lo que hice gestos para que parara. Y por suerte para mí, lo hizo.
Le indiqué el lugar al conductor. El viaje no tardó más de veinte minutos y le pagué aquella poca cantidad antes de bajar.
Me dolía mucho pensar en lo que había pasado, pero no se me iba de la cabeza. Subí a la habitación ya en el ascensor que habían arreglado después de aquel día. Aquel perfecto día... En cuanto vi el lugar donde Harry me había acorralado, donde sentí su primer beso, me abarcaron un montón de sentimientos juntos y sonreí mientras las lágrimas inundaban mis ojos. Aquellos recuerdos eran tan bonitos... Y los perdería todos por ser estúpida y por una guitarrista entrometida. Ah sí, y un novio imbécil. Una vez en la habitación, me cambié para ponerme el pijama y me metí en cama aún con el móvil en la mano. Era temprano y no tenía sueño. Me conecté al wi-fi del hotel y me metí en twitter. Muchas directioners tuiteaban desde sus Blackberrys o iPhones sobre el concierto, lo que me hacía deprimirme más. "Van a empezar Stole my heart! <3", decía una. "Amo a Harry en sus solos xx", decía otra. Yo ya no podía más. Apagué el móvil e intenté dormir, pero era casi imposible. Cuando por fin lo conseguí, tuve una terrible pesadilla.

Harry me había llevado a una fiesta. Yo miraba a todos lados buscando a chicas conocidas, especialmente a Cathy, Audrey, Chloe y Kelly. Y finalmente las encontré. Pero todas estaban demasiado "ocupadas". Chloe por fin había conseguido algo con Louis, y Zoey estaba mirándoles desde lejos. Y Kelly también estaba con Liam. La fiesta era en la playa, un bonito día casi a la puesta de sol. Harry me había invitado a un baño y yo me quitaba el vestido playero para quedarme tapada simplemente por un bikini. De repente, Harry ya estaba esperándome en la orilla con un bañador que le llegaba hasta las rodillas. Una vez dentro del agua, Harry salía. "Ahora vuelvo", me decía al oído. Mientras esperaba, notaba una fuerte presión hacia abajo, algo tiraba de mí. Entonces, Hollie aparecía de la nada e iba al lado de Harry. Mientras yo gritaba. "¡Harry, Harry!" pidiendo ayuda. Pero él no me escuchaba. Veía cómo la besaba y se reía con ella. Las chicas sí me miraron desde la orilla, pero no venían a por mí. Le gritaban a Harry, pero él hacía caso omiso a sus palabras. Finalmente, aquella fuerza acabó por arrastrarme al fondo.


Me desperté empapada en sudor en medio de la noche. Eran las tres de la madrugada y las chicas aún no habían llegado. Mi corazón palpitaba a un ritmo sorprendente, jamás había estado así. Entonces, un sonido de llaves. Y cuando cruzaron la puerta de la habitación, me llevé una no grata sorpresa.
- ¡Harry! ¿Que estás haciendo aquí? - lo miré durante unos segundos, expectante, aún con la respiración agitada.- ¡Vete!
- No.
- ¿Cómo tienes esa llave?
- Me la ha dejado Cathy - dijo poniéndola encima de la mesilla.- Se ve que ella quiere que lo arreglemos.
- Cathy... - murmuré con ira.- Pues me da igual lo que piense ella, vete de aquí.
Me levanté de la cama, con cuidado de no golpearme la cabeza con la litera de arriba.
- ¿Te ha pasado algo? Estás nerviosa...
- No. Nada.
- Taylor... en serio. Mírate. Estás... estás muy sudada. ¿Qué ha pasado?
- Ha sido una pesadilla. ¿Ahora puedes irte, por favor?
- ¿Qué pesadilla?
- Harry, ¡¡que te vayas!!
- No me vas a echar de aquí tan fácilmente - dijo sentándose en la cama de Cathy.
Parecía que tenía ganas de jugar.
- Harold Edward Styles - dije en tono enfadado, muy enfadado - Vete. Ya. No quiero verte. ¿Es que no lo entiendes?
- No.
Suspiré y le miré con el ceño fruncido.
- ¿No te vas a cansar nunca?
- Jamás. - se levantó de la cama y se acercó a mí.- Taylor, tú eres mía. Y de nadie más. Y no voy a dejar que te vayas.
- ¿Dónde están los demás? - dije echando un pie hacia atrás para alejarme de él, lo que casi me hace caer de nuevo en la cama.
- Por ahí. Tranquila que no se pierden.
Volvió a acercarse a mí, esta vez demasiado. Puse las dos manos en su pecho para apartarlo, pero fui yo la que terminó tropezando y cayendo hacia atrás. Por acto reflejo, agarré su camisa para no caerme, pero él terminó encima de mí.
Le miré con ojos abiertos como platos. El sudor aún empapaba mi cara y mi cuello, y algunos de los mechones de mi cara, que se pegaban y eran muy molestos. Respiraba agitadamente, al igual que él, demasiado cerca de su boca. Humedecí mis labios y me mordí el inferior, mirándole a los ojos. Por un momento quise besarle, hasta él se inclinó hacia mí como leyéndome la mente, pero eché mi cabeza hacia atrás y lo aparté unos centímetros empujándolo con poca fuerza.
- No. - dije con un hilo de voz.
Pero él parecía no hacerme caso. Se inclinó hacia mí y yo giré la cara. Se paró unos instantes, pero terminó besándome la mejilla. Eso hizo estremecerme. Aunque intentara aparentar que no me importaba, no era cierto. Sí me importaba. Lo quería más que a mi vida. Pero seguía muy enfadada por lo que había pasado en el concierto.
Se levantó y me dejó espacio para incorporarme y sentarme como era debido en la cama. No sabíamos qué decir, todo era tan confuso... Quería levantarme, abrazarle con todas mis fuerzas y volver a sentir sus labios. Pero no podía.