~~Narrador: Harry~~
Cuando volvimos al hotel, subimos hasta nuestras habitaciones. Allí, Liam abrió la puerta y vimos que Niall ya no estaba.
- Tíos, que Niall no está. - nos dijo.
- ¿Cómo que no está? - respondí alterado.
- Que no, ¿acaso tú lo ves?
- Esperad. Voy a llamarlo.
Cogí mi teléfono e intenté llamarlo. Nada. Probé de nuevo. Nada.
- ¡No me coge, joder! Lo tiene apagado.
- Prueba otra vez - dijo Audrey.
Acepté y probé de nuevo. Nada, apagado.
- Joder... me estoy imaginando lo peor. ¿No habéis visto lo mal que estaba?
- ¡Vamos a buscarlo! - dijo Chloe.
- ¿Y por dónde lo buscamos? - se quejó Louis.
- Pues no sé, pero algo habrá que hacer.
- Eso es cierto...
- Pues venga, vamos a buscarlo. A saber qué está haciendo. - Zayn se apresuró a salir.
Todos íbamos a bajar a la calle para buscarlo por todos los rincones de Londres, pero en el último momento, Zayn se giró hacia mí.
- Eh, Harry. Taylor y tú quedáos aquí por su vuelve.
- Pero...
- ¡Que os quedéis! Imagínate que vuelve...
- Bueno, vale. Pues nos quedamos.
- Venga. A ver si lo encontramos y que no haya hecho ninguna locura, por dios...
Zayn se llevó una mano a la cabeza. Audrey intentó tranquilizarle dándole un beso en la mejilla y él sonrió, cogiéndole de la mano.
Todos bajaron rápido mientras Taylor y yo íbamos a la habitación. Nos sentamos en silencio, mirando al suelo.
- Harry... espero que Niall esté bien.
- Sabiendo cómo es, sería capaz de todo... por eso quería ir a por él... dios mío, qué tonto es.
- ¿Crees que lo habrá hecho por Cathy?
- Seguro.
- A lo mejor se ha ido a por ella.
- ¿Tú crees? Hombre, pues eso no sería tan malo... El problema es que no sé de donde sacaría un medio de transporte...
- No te preocupes, seguro que está bien.
- Él lo haría todo por la chica de la que está enamorado... Todo. Cualquier cosa.
- ¿Y tú, Harry?
- ¿Yo qué?
- Tú... ¿harías eso por la chica de la que estuvieras enamorado?
No pude evitar que se me escapase una sonrisa. La miré a los ojos y le cogí la mano. Era preciosa tal y como era, no tenía nada que cambiar.
- Por ti, iría hasta el fin del mundo, haría todo lo que estuviera en mis manos para ser feliz contigo y que tú también lo fueras.
~~Narrador: Taylor~~
Se me escapó una risilla nerviosa y miré al suelo, pero él rápidamente alzó mi mirada cogiéndome por el mentón y posó sus labios en los míos. Esa bonita sensación de nuevo, que tanto había echado de menos desde aquella parada en el ascensor. Nuestros labios se movían acompasadamente, nuestras lenguas se enredaban y sus manos acariciaban mi cintura. Llevé mis manos hasta sus rizos y él terminó por tumbarnos a ambos en el sofá. Intentó deshacerse de mi camiseta, pero le paré.
- Espera, no te precipites - dije riendo.
Él sólo rió y se humedeció los labios.
- Mejor vamos al cuarto, ¿no? Más comodidad - me encogí de hombros y sonreí con picardía.
Yo no solía ser así, pero Harry me hacía sacar un lado un poco más... bueno, me entendéis. No sé cómo explicarme. Con él todo era mejor.
Me cogió en brazos, con una de mis piernas a cada lado de su cuerpo, y me seguía besando mientras avanzaba hacia la cama. La puerta ya estaba entreabierta, así que no hubo problemas ni incomodidades ridículas. Una vez allí, ya sí poco a poco se deshizo de mi camiseta. Yo, con mucho cuidado, casi excesivo, desabroché los botones de camisa. Estaba nerviosa. Muy nerviosa. Quizás esta fuera mi primera vez, pero yo no tenía preservativos. Aún así, esperé el momento oportuno para decírselo. Me tumbó en la cama con delicadeza y desabrochó mi pantalón, como hice yo con el suyo. Siempre con cuidado y delicadeza.
En un momento, se apartó para mirarme.
- Te quiero - me susurró.
- Y yo a ti.
- Quiero que hoy sea especial. No quiero perderte.
- No vas a hacerlo.
Bajé sus boxers y ésta vez yo comencé a besarle, enredando nuestras lenguas. Él desabrochó mi sujetador con cuidado y besó mi cuello mientras lo quitaba, descendiendo hasta mi estómago. Después de unos segundos, bajó el resto de mi ropa interior y pude notar sus labios allí, su labios suaves y húmedos. Cuando volvió a subir hasta mi cuello, se dio la vuelta para dejarme a mí encima.
- Harry... - susurré.
- Sí, sí. Me acuerdo.
Estiró su brazo hasta uno de los cajones al lado de las literas y sacó un preservativo. Mientras yo me mantenía sobre mis manos y rodillas, él se lo puso despacio, sin prisa.
- Ya no hay peligro - dijo riendo.
Me volvió a besar, poniendo sus manos en mi cuello, acercándome a él. Se dio la vuelta de nuevo, dejándome debajo, y entonces ocurrió; la de veces que me lo había imaginado, la de veces que lo había soñado... Y por fin ocurría.
~~Narrador: Harry~~
La había hecho mía. Nadie me la iba a poder quitar jamás. Había soñado muchas veces que tenía a mi lado a la chica perfecta. Guapa, inteligente, saludable, buena con los demás... Y ya no había falta soñar, porque la tenía a ella. Me había equivocado tantas veces... Por ejemplo, había estado intentando acostarme con Cathy... Eso había sido lo peor que había hecho en toda mi vida. Aquella vez le hice mucho daño a Niall, y era mi amigo. Me había comportado como un auténtico capullo. Pero había cambiado. Ahora solo necesitaba una persona en mi vida: Taylor. Se acabara ir por ahí buscando una chica cada noche, porque la chica de mi vida al fin había llegado. No quería perderla por nada del mundo. Cierto era que yo me dejaba llevar mucho por los impulsos, pero con ella me controlaría, sería diferente. Lo tenía claro. No la dejaría marcharse.
En ese momento, me acordé de Niall. El pobre debía estar destrozado. Pero yo ya no podía hacer nada. Además, con sus besos, pronto volví a la realidad y me olvidé de todo lo demás.
Los sueños pueden llegar a hacerse realidad cuando menos te lo esperas. Y aunque puedas llegar a sufrir por conseguirlos, habrá valido la pena.
sábado, 31 de diciembre de 2011
lunes, 26 de diciembre de 2011
Capítulo 28.
Estaba completamente destrozado. No pude evitar llorar escuchando aquella música y pensando en ella. En ese momento, paró la música y sonó mi tono de llamada. ¡Era ella!
Lo cogí sin dudar un sólo segundo y sólo pude gritar.
- ¡Cathy! - sonreí como un completo idiota.
- ¡Hola, mi amor! Ya he llegado.
- ¿Has llegado bien?
- Sí. Ahora me llevará mi madre al hospital...
- Espero que todo salga bien.
- Lo mismo te digo.
- No sabes cuánto desearía estar ahora contigo...
- Te echo mucho de menos.
- Yo también, princesa. Quiero abrazarte, no tienes ni idea de cómo me siento.
- Niall, te prometo que pronto estaremos juntos.
- Ojalá.
Su voz sonaba quebrada, no estaba bien.
- Ya verás como sí.
Por un momento, una locura pasó por mi cabeza. Era algo impensable, pero quizás podría hacerse realidad.
- Cath... y si... ¿fuese a por ti?
- ¿Qué? - una pequeña risa salió de su boca. Me hacía tan feliz escuchar ese sonido...
- Sí. Puedo ir a buscarte.
- ¿Pero y mis padres?
- No importan. Ven conmigo. Por favor...
- Niall, sabes que quiero ir, pero no puedo.
- Pues pienso ir a por ti. Puedo pedirle a Simon que me consiga un billete de avión para dentro de una hora.
El tío Simon, como nosotros le llamábamos, (Simon Cowell) siempre estaba dispuesto a ayudarnos a todo y tenía mucha influencia. No sería un problema si le llamaba y se lo pedía.
- ¿A Simon Cowell? ¿Al tío Simon? ¿De verdad puede hacer eso?
- ¡Claro que puede! Y más si se lo pido yo.
Ella rió durante unos segundos. Era un sonido angelical.
- Pero... no, Niall, no puedo irme así como así.
- Iré a por ti. Espérame.
- ¡Pero Niall!
Le colgué y busqué rápidamente en teléfono de Simon. Tardó unos cuantos tonos en cogerme, pero finalmente le oí.
- ¡Hey, Niall! ¿Qué pasa?
- ¡Hola, Simon! Necesito que me hagas un favor.
- Dime.
- ¿Podrías conseguirme un billete de avión para hoy?
- ¿Para hoy? Bueno... supongo que sí.
- Pero si puede ser, para dentro de una hora o menos.
- ¿Sigues en Londres?
- Claro.
- Ve al aeropuerto y reúnete conmigo en la puerta de entrada. Algo podré hacer.
- ¡Gracias, Simon!
- No me las tienes que dar. En quince minutos.
- Hasta luego.
- Adiós.
Bajé de la litera con rapidez y cogí dinero, mi móvil, la llave de la habitación y una chaqueta. Bajé las escaleras torpemente y, una vez fuera del edificio, pedí un taxi por teléfono. En cinco minutos, estuvo allí. Me monté y no tardamos más de diez minutos en llegar. Le pagué la pequeña cantidad de dinero que suponía aquello para mí y, en cuanto salí, vi allí a Simon.
- ¡Simon!
Le estreché la mano como solíamos hacerlo y me revolvió un poco el pelo. Era una costumbre.
- ¡Qué pasa, campeón! Oye, antes de nada, una preguntita: ¿para qué necesitas un billete de avión?
- Una chica...
- Oh, entiendo, no me expliques más. ¿A dónde tiene que ser?
- Manchester.
- Veré lo que puedo hacer. Tú quédate aquí.
- Muchas gracias, Simon. De verdad.
- Ahora nos vemos.
Llevaba sus elegantes gafas de sol, las cuales guardó en un bolsillo de su camisa. Estaba impaciente por saber el resultado de todo aquello. Llevó aproximadamente media hora. Ya no podía esperar más, necesitaba saber si Simon había podido armarlo todo para ir a buscar a Cathy. Cuando salió, me dio el billete.
- Nialler, vete a por ella.
- ¡Dios mío, Simon, gracias!
- ¡Corre! ¡Sale en cinco minutos!
No podía perder más tiempo. Corrí todo lo que pude hasta la terminal y llegué para el embarque. Todo el mundo sabía quién era y me dejaban pasar sin rechistar.
Una vez dentro del avión, tuve unos problemillas con un grupito de fans, pero nada que no se solucionara con un par de autógrafos y fotos. Las adoraba.
El viaje duró una hora escasa. Intenté relajarme mirando a través de la ventana las blancas nubes, que formaban formas extrañas e indescriptibles en el cielo.
El aterrizaje fue lento y suave. Estaba deseando salir de allí, pero no abrían las puertas. No podía esperar más para salir a Manchester y buscar a mi princesa.
Entonces, encendí el móvil y lo vi: 3 llamadas perdidas de Harry. No le iba a llamar. ¿Y si me llamaba Cathy? Que esperara. No le haría mal.
Bajé de la litera con rapidez y cogí dinero, mi móvil, la llave de la habitación y una chaqueta. Bajé las escaleras torpemente y, una vez fuera del edificio, pedí un taxi por teléfono. En cinco minutos, estuvo allí. Me monté y no tardamos más de diez minutos en llegar. Le pagué la pequeña cantidad de dinero que suponía aquello para mí y, en cuanto salí, vi allí a Simon.
- ¡Simon!
Le estreché la mano como solíamos hacerlo y me revolvió un poco el pelo. Era una costumbre.
- ¡Qué pasa, campeón! Oye, antes de nada, una preguntita: ¿para qué necesitas un billete de avión?
- Una chica...
- Oh, entiendo, no me expliques más. ¿A dónde tiene que ser?
- Manchester.
- Veré lo que puedo hacer. Tú quédate aquí.
- Muchas gracias, Simon. De verdad.
- Ahora nos vemos.
Llevaba sus elegantes gafas de sol, las cuales guardó en un bolsillo de su camisa. Estaba impaciente por saber el resultado de todo aquello. Llevó aproximadamente media hora. Ya no podía esperar más, necesitaba saber si Simon había podido armarlo todo para ir a buscar a Cathy. Cuando salió, me dio el billete.
- Nialler, vete a por ella.
- ¡Dios mío, Simon, gracias!
- ¡Corre! ¡Sale en cinco minutos!
No podía perder más tiempo. Corrí todo lo que pude hasta la terminal y llegué para el embarque. Todo el mundo sabía quién era y me dejaban pasar sin rechistar.
Una vez dentro del avión, tuve unos problemillas con un grupito de fans, pero nada que no se solucionara con un par de autógrafos y fotos. Las adoraba.
El viaje duró una hora escasa. Intenté relajarme mirando a través de la ventana las blancas nubes, que formaban formas extrañas e indescriptibles en el cielo.
El aterrizaje fue lento y suave. Estaba deseando salir de allí, pero no abrían las puertas. No podía esperar más para salir a Manchester y buscar a mi princesa.
Entonces, encendí el móvil y lo vi: 3 llamadas perdidas de Harry. No le iba a llamar. ¿Y si me llamaba Cathy? Que esperara. No le haría mal.
domingo, 25 de diciembre de 2011
Capítulo 27.
Las cinco horas que quedaban de felicidad decidimos ir a la cafetería para pasar un buen rato. Servían unos batidos parecidos a los del Starbucks, y estaban deliciosos. Cathy y yo pedimos uno para compartir con dos pajitas, de vainilla, que era su favorito.
- ¿Cuándo llega tu madre, Cath? - le preguntó Harry.
- Pues... - miró reloj de pulsera, con la otra mano sujetando la pajita.- dentro de una hora, si estaba en lo cierto.
- No quería saberlo aún - dije yo apenado. Aún no me podía creer que se fuera a ir.
- Yo si me preguntan respondo, mi amor. - me dijo con un tono sarcástico.
- Ts, eres demasiado educada.- bromeó Audrey.
Todos rieron y siguieron a lo suyo.
- Cath...
- ¿Sí, amor?
- Te quiero.
Ella sonrió y me dio un pequeño beso.
- Pronto nos volveremos a ver. - dijo mirándome a los ojos.
- ¿Y si no es así?
- Lo será.
- No puedes saberlo...
- Mi madre no es tan mala.
- No lo digo por tu madre. Teníamos todo el verano por delante, podían pasar muchas cosas; pero yo tengo giras que hacer, conciertos que dar... Y me iré lejos. No quiero perderte, Cathy.
- Nialler James Horan - me cogió la mandíbula, manteniendo mis ojos mirándola a ella.- No vas a perderme. Ni yo a ti. Porque si no nos volviéramos a ver... te juro que me moriría por dentro.
- Es que no me puedo creer que te vayas a ir... Aún no me cabe en la cabeza... ¡OH, CATHY! ¿Te has dado cuenta de que no me has dado tu teléfono ni yo el mío?
- ¡Es cierto! Toma - me dio su móvil, un bonito Android blanco y plateado.- Escríbelo y yo te lo escribo en el tuyo.
Lo cogí y le di mi iPhone. Se lo escribí con rapidez, poniendo simplemente "Niall" en el nombre de contacto. Se lo devolví y ella hizo lo mismo con el mío. En la pantalla, vi como cambiaba el nombre por un "Niall<3". Era tan mona... Acabamos el batido y fuimos a la recepción a esperar el momento.
- Ya no debería de tardar mucho más - dijo Cath mirando su reloj.
Entonces, una mujer apareció por la puerta. Tenía aspecto de estar un poco perdida y de ser bastante inocente.
- ¡Cathy! - gritó viniendo hacia nosotros.
Oh, sí, genial. Había llegado su madre.
- Hola, mamá - dijo ella mirando al suelo.
- Niall, ¿verdad? - dijo mirándome con rencor.
- Sí.
- Siento lo que os voy a hacer, pero Cathy, tienes que venir.
- Tengo las maletas en la habitación, ahora las cojo - respondió ella.
- ¡No, espera! - gritó Harry.- Eh... Cath, ¿cómo se llama tu madre?
- Isabella.
- Isabella, Harry Styles. Mire, me he echo muy amigo de su hija, le he cogido mucho cariño. No puede llevársela por culpa del apampado éste - dijo señalándome. Yo simplemente me reí.
- Harry, lo siento, pero si la dejo aquí, ¿quién me garantiza que no pasará lo mismo otra vez?
Cathy estaba yendo hacia las escaleras y yo la miraba, sin intentar detenerla. Total, no lograría nada.
- ¡Yo se lo garantizo!
- Hahaha, lo siento Harry, pero eso no me vale - al menos, tenía sentido del humor.
- Niall, eres idiota.
- Gracias, hombre.- le respondí rodando los ojos, irónico.
- No, tampoco le digas eso.- dijo Isabella.- Odio hacer ésto, de verdad. Porque, por la voz de Cathy, noté que te quiere mucho y le duele irse, pero es mi obligación llevármela.
- Lo entiendo - me apresuré a decir antes de que Harry interviniera otra vez.
- Me alegro, Niall.
- Yo la quiero, pero no puedo retenerla en contra de la voluntad de su madre.
- Eres un buen chico.
- Gracias .- se me escapó una pequeña sonrisa y miré al suelo, aún sentado en el sillón de la recepción.
Cathy ya había desaparecido en las escaleras. Pero antes de que se fuera, tenía que hacer algo.
- Isabella, ¿me deja que vaya a despedirme de Cathy arriba?
- ¡Por supuesto, Niall! Aún encima que me la voy a llevar... Ahora me siento mal.
- ¡Pues no se la lleve! - gritó Harry el bocazas.
- ¡Cállate, tío! - le reprimí.
Me levanté y, cuando ya estaba subiendo el primer escalón, la vi bajar. Le cogí la mano y le di un beso en la frente. Volvimos al lado de su madre y de los demás, que nos miraban sin apartar la vista un sólo instante.
- Oh, vamos, podéis despediros como dios manda.
Había que reconocer que Isabella era una madre de lo más comprensiva y considerada. Pena que la mía no fuese así.
Sonreí y me giré hacia Cath. La abracé con todas mis fuerzas. Me hubiera gustado parar el tiempo en ese mismo instante.
- Te amo - le susurré.
- Yo a ti más - me respondió al oído.
Cuando nos separamos, le besé intentando controlarme, pero me resultaba muy difícil. Mis lágrimas ya caían como dos ríos por mis mejillas.
- Adiós, Niall.- me dijo ella.
- No digas adiós. Es un hasta pronto - bromee.
Ella agachó la cabeza y sonrió. Se despidió de todos con un abrazo, y todos le dirigieron algunas palabras. Se volvió hacia mí y puso una cara de estar sufriendo de verdad. Y esa fue la última expresión en su cara que vi antes de que saliera por la puerta.
~~Narrador: Cathy~~
- Mamá...
- Dime - me respondió con un tono seco que no me gustaba nada.
- ¿Me dejarás volver a verle?
- Claro que sí.
Me abrazó durante unos segundos y me dio un beso en la mejilla.
- Es un buen chico, y te lo mereces. Pero entiende que... me resultaría difícil dejarte aquí con lo que ha pasado.
- Lo sé. ¿Y papá no sabe nada?
- No. Me ha llamado diciéndome que le habían avisado del trabajo, que tendría que ir hasta hoy por la noche. Nos da tiempo a llegar.
- ¿Te has inventado algo? - no pude evitar reírme.
- Sí - dijo ella también riendo.- Le he dicho que te habías puesto enferma. Así que hazte la malita.
- Lo haré, mamá.
Caminamos hasta el coche, que estaba en la acera de en frente, donde puse las maletas. Me senté en el asiento del copiloto y mi madre encendió el coche.
- Primero nos vamos a casa, y allí te llevo al hospital; he cambiado de idea.
- Vale, mamá.
El coche arrancó y me relajé echándome más hacia atrás. Entonces, sonó el móvil. Era un mensaje de Niall.
"Princesa, nunca te olvides de que te quiero, te adoro, te amo, y mucho más. Llámame siempre que quieras, estaré ahí para ti. Espero que estés bien el Manchester y que alguna vez pueda volver a sentir tus besos. Niall.xx"
Era imposible no amarle. Comencé a llorar en silencio mientras lo leí una y otra vez.
Decidí responderle, pero no tuve fuerzas para que fuera demasiado largo:
"Te amo. Lo eres absolutamente todo. Y te necesito conmigo. Te prometo que volveremos a tener una noche como aquella, igual de inolvidable. Cath.<3"
Acababa de montarme en el coche de camino a casa y ya lo echaba de menos. Y pensar en el tiempo que estaría sin él era peor todavía. Intenté dormir de camino a casa, y así lo hice, durante cinco largas horas.
~~Narrador: Niall~~
Se había ido. ¿Y ahora qué?
Recibí su sms y consiguió quitarme una sonrisa, pero por apenas un par de segundos. Todos se acercaron a mí, y Harry fue el primero en hablar.
- Eh, ¿estás bien?
- No, Hazza, no lo estoy.
- Venga, anímate. La vas a volver a ver, ya verás.
- Ya puedo rezar para ello.
- Va, abrazo de grupo.
Se puso de pie y los chicos abrieron los brazos. Me levanté con una sonrisa y me dirigí hacia ellos. Era reconfortante tener unos amigos como aquellos. ¿Y qué haría yo ahora sin ella? La realidad era que ya se había ido. Ya estaba, no había vuelta atrás.
- Vamos a intentar pasárnoslo bien, eh - me dijo Liam con una sonrisa.
- Lo intentaré.
- ¡Ese es nuestro Niall! - Louis me revolvió el pelo y me abrazó.
- Pero, hoy necesito estar solo. Me voy a la habitación.
- Está bien, estaremos por fuera dando una vuelta con las chicas. Si cambias de idea, llámanos al móvil.
- Lo haré.
Subí rápidamente las escaleras y entré a nuestra habitación. Estaba muy desordenada, pero no le di importancia y me subí a una de las literas. Allí, en mi teléfono, puse "One Thing" como música de fondo (puede sonar egocéntrico, pero me encanta esa canción). Era una canción que me recordaba a ella, pero no me ponía triste. Al contrario, me animaba debido al ritmo rápido que tenía. Eso me vendría bien. Lo puse en "repetir" para que no dejara de sonar mientras pensaba en mis cosas. Había sucedido todo demasiado rápido. Hacerla mía, cometer un error y que se fuera. Y ahora no me quedaba nada. Absolutamente nada.
- ¿Cuándo llega tu madre, Cath? - le preguntó Harry.
- Pues... - miró reloj de pulsera, con la otra mano sujetando la pajita.- dentro de una hora, si estaba en lo cierto.
- No quería saberlo aún - dije yo apenado. Aún no me podía creer que se fuera a ir.
- Yo si me preguntan respondo, mi amor. - me dijo con un tono sarcástico.
- Ts, eres demasiado educada.- bromeó Audrey.
Todos rieron y siguieron a lo suyo.
- Cath...
- ¿Sí, amor?
- Te quiero.
Ella sonrió y me dio un pequeño beso.
- Pronto nos volveremos a ver. - dijo mirándome a los ojos.
- ¿Y si no es así?
- Lo será.
- No puedes saberlo...
- Mi madre no es tan mala.
- No lo digo por tu madre. Teníamos todo el verano por delante, podían pasar muchas cosas; pero yo tengo giras que hacer, conciertos que dar... Y me iré lejos. No quiero perderte, Cathy.
- Nialler James Horan - me cogió la mandíbula, manteniendo mis ojos mirándola a ella.- No vas a perderme. Ni yo a ti. Porque si no nos volviéramos a ver... te juro que me moriría por dentro.
- Es que no me puedo creer que te vayas a ir... Aún no me cabe en la cabeza... ¡OH, CATHY! ¿Te has dado cuenta de que no me has dado tu teléfono ni yo el mío?
- ¡Es cierto! Toma - me dio su móvil, un bonito Android blanco y plateado.- Escríbelo y yo te lo escribo en el tuyo.
Lo cogí y le di mi iPhone. Se lo escribí con rapidez, poniendo simplemente "Niall" en el nombre de contacto. Se lo devolví y ella hizo lo mismo con el mío. En la pantalla, vi como cambiaba el nombre por un "Niall<3". Era tan mona... Acabamos el batido y fuimos a la recepción a esperar el momento.
- Ya no debería de tardar mucho más - dijo Cath mirando su reloj.
Entonces, una mujer apareció por la puerta. Tenía aspecto de estar un poco perdida y de ser bastante inocente.
- ¡Cathy! - gritó viniendo hacia nosotros.
Oh, sí, genial. Había llegado su madre.
- Hola, mamá - dijo ella mirando al suelo.
- Niall, ¿verdad? - dijo mirándome con rencor.
- Sí.
- Siento lo que os voy a hacer, pero Cathy, tienes que venir.
- Tengo las maletas en la habitación, ahora las cojo - respondió ella.
- ¡No, espera! - gritó Harry.- Eh... Cath, ¿cómo se llama tu madre?
- Isabella.
- Isabella, Harry Styles. Mire, me he echo muy amigo de su hija, le he cogido mucho cariño. No puede llevársela por culpa del apampado éste - dijo señalándome. Yo simplemente me reí.
- Harry, lo siento, pero si la dejo aquí, ¿quién me garantiza que no pasará lo mismo otra vez?
Cathy estaba yendo hacia las escaleras y yo la miraba, sin intentar detenerla. Total, no lograría nada.
- ¡Yo se lo garantizo!
- Hahaha, lo siento Harry, pero eso no me vale - al menos, tenía sentido del humor.
- Niall, eres idiota.
- Gracias, hombre.- le respondí rodando los ojos, irónico.
- No, tampoco le digas eso.- dijo Isabella.- Odio hacer ésto, de verdad. Porque, por la voz de Cathy, noté que te quiere mucho y le duele irse, pero es mi obligación llevármela.
- Lo entiendo - me apresuré a decir antes de que Harry interviniera otra vez.
- Me alegro, Niall.
- Yo la quiero, pero no puedo retenerla en contra de la voluntad de su madre.
- Eres un buen chico.
- Gracias .- se me escapó una pequeña sonrisa y miré al suelo, aún sentado en el sillón de la recepción.
Cathy ya había desaparecido en las escaleras. Pero antes de que se fuera, tenía que hacer algo.
- Isabella, ¿me deja que vaya a despedirme de Cathy arriba?
- ¡Por supuesto, Niall! Aún encima que me la voy a llevar... Ahora me siento mal.
- ¡Pues no se la lleve! - gritó Harry el bocazas.
- ¡Cállate, tío! - le reprimí.
Me levanté y, cuando ya estaba subiendo el primer escalón, la vi bajar. Le cogí la mano y le di un beso en la frente. Volvimos al lado de su madre y de los demás, que nos miraban sin apartar la vista un sólo instante.
- Oh, vamos, podéis despediros como dios manda.
Había que reconocer que Isabella era una madre de lo más comprensiva y considerada. Pena que la mía no fuese así.
Sonreí y me giré hacia Cath. La abracé con todas mis fuerzas. Me hubiera gustado parar el tiempo en ese mismo instante.
- Te amo - le susurré.
- Yo a ti más - me respondió al oído.
Cuando nos separamos, le besé intentando controlarme, pero me resultaba muy difícil. Mis lágrimas ya caían como dos ríos por mis mejillas.
- Adiós, Niall.- me dijo ella.
- No digas adiós. Es un hasta pronto - bromee.
Ella agachó la cabeza y sonrió. Se despidió de todos con un abrazo, y todos le dirigieron algunas palabras. Se volvió hacia mí y puso una cara de estar sufriendo de verdad. Y esa fue la última expresión en su cara que vi antes de que saliera por la puerta.
~~Narrador: Cathy~~
- Mamá...
- Dime - me respondió con un tono seco que no me gustaba nada.
- ¿Me dejarás volver a verle?
- Claro que sí.
Me abrazó durante unos segundos y me dio un beso en la mejilla.
- Es un buen chico, y te lo mereces. Pero entiende que... me resultaría difícil dejarte aquí con lo que ha pasado.
- Lo sé. ¿Y papá no sabe nada?
- No. Me ha llamado diciéndome que le habían avisado del trabajo, que tendría que ir hasta hoy por la noche. Nos da tiempo a llegar.
- ¿Te has inventado algo? - no pude evitar reírme.
- Sí - dijo ella también riendo.- Le he dicho que te habías puesto enferma. Así que hazte la malita.
- Lo haré, mamá.
Caminamos hasta el coche, que estaba en la acera de en frente, donde puse las maletas. Me senté en el asiento del copiloto y mi madre encendió el coche.
- Primero nos vamos a casa, y allí te llevo al hospital; he cambiado de idea.
- Vale, mamá.
El coche arrancó y me relajé echándome más hacia atrás. Entonces, sonó el móvil. Era un mensaje de Niall.
"Princesa, nunca te olvides de que te quiero, te adoro, te amo, y mucho más. Llámame siempre que quieras, estaré ahí para ti. Espero que estés bien el Manchester y que alguna vez pueda volver a sentir tus besos. Niall.xx"
Era imposible no amarle. Comencé a llorar en silencio mientras lo leí una y otra vez.
Decidí responderle, pero no tuve fuerzas para que fuera demasiado largo:
"Te amo. Lo eres absolutamente todo. Y te necesito conmigo. Te prometo que volveremos a tener una noche como aquella, igual de inolvidable. Cath.<3"
Acababa de montarme en el coche de camino a casa y ya lo echaba de menos. Y pensar en el tiempo que estaría sin él era peor todavía. Intenté dormir de camino a casa, y así lo hice, durante cinco largas horas.
~~Narrador: Niall~~
Se había ido. ¿Y ahora qué?
Recibí su sms y consiguió quitarme una sonrisa, pero por apenas un par de segundos. Todos se acercaron a mí, y Harry fue el primero en hablar.
- Eh, ¿estás bien?
- No, Hazza, no lo estoy.
- Venga, anímate. La vas a volver a ver, ya verás.
- Ya puedo rezar para ello.
- Va, abrazo de grupo.
Se puso de pie y los chicos abrieron los brazos. Me levanté con una sonrisa y me dirigí hacia ellos. Era reconfortante tener unos amigos como aquellos. ¿Y qué haría yo ahora sin ella? La realidad era que ya se había ido. Ya estaba, no había vuelta atrás.
- Vamos a intentar pasárnoslo bien, eh - me dijo Liam con una sonrisa.
- Lo intentaré.
- ¡Ese es nuestro Niall! - Louis me revolvió el pelo y me abrazó.
- Pero, hoy necesito estar solo. Me voy a la habitación.
- Está bien, estaremos por fuera dando una vuelta con las chicas. Si cambias de idea, llámanos al móvil.
- Lo haré.
Subí rápidamente las escaleras y entré a nuestra habitación. Estaba muy desordenada, pero no le di importancia y me subí a una de las literas. Allí, en mi teléfono, puse "One Thing" como música de fondo (puede sonar egocéntrico, pero me encanta esa canción). Era una canción que me recordaba a ella, pero no me ponía triste. Al contrario, me animaba debido al ritmo rápido que tenía. Eso me vendría bien. Lo puse en "repetir" para que no dejara de sonar mientras pensaba en mis cosas. Había sucedido todo demasiado rápido. Hacerla mía, cometer un error y que se fuera. Y ahora no me quedaba nada. Absolutamente nada.
sábado, 24 de diciembre de 2011
Capítulo 26.
A la mañana siguiente, me desperté con el sonido de mi móvil. Debían ser aproximadamente las once de la mañana. Niall seguía dormido a mi lado. Pero en cuanto vi quién era, le desperté.
- ¡Niall! ¡Niall, despierta! - le zarandee el hombro y abrió los ojos despacio.
- ¿Qué, qué pasa? - dijo refregándose los ojos.
- ¡Es mi madre!
- ¿Qué? - se sentó rápidamente y me abrazó cuando yo ya tenía el móvil en la mano.
Me armé de valor y al fin respondí.
- ¿Diga? - dije con la voz entrecortada.
- ¡Cathy! Hola mi amor.
- Hola, mamá. Pensé que llamarías más tarde. ¿Cómo estáis?
- Nosotros perfectamente cielo. Tu padre ha salido, pero quería hablar contigo yo sola. - una pequeña risita se oyó a través del teléfono.- ¿Y tú qué tal?
- Bueno, tengo algo muy importante que contarte.
- ¿Ah, sí? ¡Oh, pues cuéntame, cariño!
Niall me abrazó fuertemente y me besó la parte alta de la cabeza.
- Pues... verás. ¿Te acuerdas de One Direction, el grupo que me gustaba?
- ¡Sí! Claro que me acuerdo. Eran esos cinco chicos tan guapos, ¿no?
- Sí - se me escapó una pequeña risa.- Pues, los hemos conocido.
- ¡Anda! ¡Qué bien!
- Sí. Resulta que estaban en el mismo hotel que nosotras, hasta en el mismo piso.
- ¡Qué suerte! ¿Y cómo ha sido?
- Nos los encontramos en la piscina. Bueno, ya te lo contaré. El caso, es que nos hicimos amigos todos, y...
- ¿Y...? - su voz sonaba emocionada. A ella también le gustaba mucho escucharles.
- Y... nos encariñamos mucho y, bueno... estoy... saliendo con uno de ellos.
En ese momento, Niall sonrió y me acarició el brazo para tranquilizarme.
- ¡Ay, mi amor! ¿Qué dices? ¿En serio? Estas cosas se me cuentan antes. ¿Y con cuál de ellos? Es curiosidad de madre, ya sabes.
Mi madre era muy impulsiva, dulce e inocente.
- Con Niall. Niall Horan.
- ¡Ahhh! El rubito. El que te gustaba. ¿Es ese?
- Sí, mamá - dije con un tono de cansancio.
- Oy, con lo mono que era. Hacéis buena pareja.
- Gracias, mami. Pero aún no te he contado lo más importante.
- Oh, ¿cómo que no? ¿Qué has hecho, Catherine? - oh, oh. Mi madre me había llamado por mi nombre completo. Empezaba complicarse.
- Supongo que ya te lo imaginas...
- No no, nada de imaginar. Quiero oírlo de tu boca.
- Vale. Lo suelto de un tirón. Me he acostado con él.
Me arrepentía de haberlo dicho así y no a lo "he mantenido relaciones sexuales". Esa era una expresión que mi madre usaba mucho que intentar explicarme "cosas de la adolescencia", según ella.
- Ay, Cath... Ya sabes que antes de hacer eso tienes que consultarme.
- Sí, sí, lo sé. Pero es que aún hay más.
- ¡¿Aún más?! Catherine, ¿quieres que me de un ataque? ¿Qué puede ser más que eso? ... ¡AY DIOS MÍO!
- ¿Qué? - me quedé confusa por unos instantes.
- ¡¡¿Estás embarazada?!! ¡¡Dime que no, Cathy, por dios!!
- Puuuueees...
- Ay, por favor... A tu madre le va a dar un soponcio.
Mi madre era muy rara a veces. Hasta me daba miedo. Pero no miedo como las películas de terror, no. Un miedo patético.
- ¡Lo siento, mamá, de verdad!
- Pero mi amor, ¿no tomasteis precauciones? Si ha sido un accidente, te juro que no me enfado.
- Se nos... olvidó... - Niall se acercó aún más a mí, si era posible. Le miré, y su cara tenía una expresión entre pánico y pena.
- ¡¡¿Cómo que se os olvidó?!! ¿Te crees que eso es un juego, Catherine?
- ¡No, mamá! ¡De verdad que no! ¡Lo siento mucho!
- Vas a tener que volver a Manchester.
- ¡Pero mamá, espera!
- ¿Qué? - dijo con tono seco y frío.
- Yo quiero abortar.
- ¡Oh, claro que vas a abortar! ¡Y hoy mismo!
- Pero necesito permiso paterno...
- ¡Y lo vas a tener! En cinco horas me tienes allí.
- ¡MAMÁ!
- Ni mamá ni nada, ¿vale? ¡¡Es muy grave!! Despídete de tu noviecito y de ver a tus amigas en mucho tiempo.
- ¡Mamá, por favor! ¡Escúchame! - comencé a llorar. No pude evitarlo.
- ¡Ya he oído bastante, Cath! Me voy para allá. Y da gracias de que no le voy a decir nada a tu padre de momento!
- Pero mamá, no quiero volver a Manchester. ¡Quiero quedarme aquí!
- Yo también quería muchas cosas en mi vida, y mira. Me ha salido una hija como tú, mala suerte.
Se había pasado. Abrí la boca mientras las lágrimas seguían resbalando por mis mejillas. Niall me las secó con un beso y me abrazó más fuerte. Él también lloraba.
- Mamá... por favor. Deja que me quede. Ven y me das permiso para abortar. Te juro que estoy muy arrepentida. Por favor... Por favor, mamá...
- No, Cath. No puedo. Tienes que volver a Manchester.
- No... no... ¡¡No puedo irme de aquí!!
- Cathy, mira. Lo siento, sé que me he pasado con lo que te he dicho antes, me he dado cuenta nada más decirlo. Pero tienes que venir. No puedo fiarme de que no te vuelva a pasar lo mismo.
- ¡¿Me vas a alejar de Niall?! No puedes mamá, ¡no puedes!
- ¡¡Sí que puedo!! Al menos por un tiempo.
- Mamá, no me hagas esto...
- ¡No me lo hagas tú a mí! Cathy, en cinco horas estoy allí, y no hay más que hablar.
Suspiré y me resigné. No había más que decir.
- Está bien...
- Adiós, Cathy.
- Adiós.
En cuanto colgué, tuve que llorar. Tuve que estallar, no podía reprimirme más. Me dejé caer en los brazos de Niall. Él también lloraba y sollozaba, acariciando mi espalda con su abrazo.
~~Narrador: Niall~~
- No me puedo creer que haya pasado ésto... - dije mirando al techo.- Y es todo culpa mía.
- No, mi amor. - me secó las lágrimas con sus finos dedos y me sonrió.- No ha sido tu culpa. No digas eso.
- Es la verdad, Cath. De no ser por mí, seguirías con tus amigas, feliz pasando unas vacaciones normales en Londres. Pero tuviste que toparte conmigo, y por eso te pasó ésto.
- Escúchame, Nialler - me miró seria a los ojos.- Eres lo mejor que me ha pasado en toda mi vida. No podría desear tener a alguien mejor que tú.
- Eso no es cierto.
- ¡Sí lo es! Te amo, Niall. Te amo, y nunca dejaré de hacerlo, por muy lejos que esté de ti.
- Siempre podrás encontrar alguien mejor que yo.
- Nunca. Jamás. Si te pierdo no sé qué voy a hacer...
Me acerqué a ella y la besé con ternura, creía que sería una de las últimas veces.
- ¿Ahora ya crees que deberíamos aprovechar el tiempo? - me preguntó.
- Sí. Pero no como tú piensas, Cath. Nos quedan ya menos de cinco horas para estar juntos, eso es cierto, pero precisamente por eso deberíamos aprovecharlas para otras cosas.
- ¿Como por ejemplo?
- Por ejemplo, yo quiero poder verte, a ti, a tu sonrisa, tus ojos... Todo, antes de que te vayas.
Ella sonrió y me besó la mejilla. ¿Cómo no iba a estar así? Quería derramar lágrimas, pero también mantenerme fuerte delante de ella. Pero era demasiado difícil. Pensar que en pocas horas la perdería por mucho tiempo era duro. Muy duro. Sin que ella se lo esperara, le giré la cara y me quedé mirando a sus ojos durante unos segundos. Sonreímos a la vez y la besé de nuevo, pasando mi mano por su costado hasta llegar a su cintura. Noté su mano en mi espalda, y eso me hizo estremecerme. Iba a echar eso demasiado de menos.
- Te quiero. - le dije.
- Y yo a ti.
Después de esto, Cathy se levantó y me tendió una mano.
- Tenemos que decírselo a los demás.
- Está bien.
Le cogí de la mano y me levanté de allí. Nos vestimos rápidamente y salimos, habiendo dejado la otra ropa en la habitación. Ya la recogería yo después.
Llegamos a las habitaciones y los reunimos a todos en una.
- Chicos, ya he hablado con mi madre - anunció ella.
- ¿Y? ¿Te quedas? - dijo Audrey esperanzada.
- No. Me obliga a irme a Manchester otra vez.
- ¡No! ¡No puedes irte! - exclamó Taylor con una expresión triste.
- Eso mismo le dije yo... Pero en pocas horas estará aquí para llevarme a Manchester.
- Joder, Cath. No no no, este verano iba a ser para nosotras... - Audrey estaba verdaderamente decepcionada. Pero no tanto como yo.
- Y tú Niall... ¿qué opinas de todo esto? - me preguntó Harry.
- ¿Que qué opino? Hm... - solté una risilla irónica.- Opino que a partir de ahora ya no seré el mismo Niall de siempre... No puedo estar sin ella.
Harry se levantó decidido de su sitio y vino a darme un abrazo.
- Tío, quiero que estés bien. ¡Eh! ¿Y si entre todos ayudamos a que Cathy se quede cuando vengan a por ella? - sugirió Harry girándose hacia los demás.
- Harry...
- Sht. No digas nada, esto es cosa nuestra. Cathy de aquí no se va. Es mi hermanita pequeña.
Cathy le sonrió y Harry revolvió su pelo con cariño.
Cuando quería, Styles era un tipo genial. En realidad, siempre lo era, pero unas veces más que otras. Ojalá diera resultado, porque necesitaba a mi princesa conmigo.
- ¡Niall! ¡Niall, despierta! - le zarandee el hombro y abrió los ojos despacio.
- ¿Qué, qué pasa? - dijo refregándose los ojos.
- ¡Es mi madre!
- ¿Qué? - se sentó rápidamente y me abrazó cuando yo ya tenía el móvil en la mano.
Me armé de valor y al fin respondí.
- ¿Diga? - dije con la voz entrecortada.
- ¡Cathy! Hola mi amor.
- Hola, mamá. Pensé que llamarías más tarde. ¿Cómo estáis?
- Nosotros perfectamente cielo. Tu padre ha salido, pero quería hablar contigo yo sola. - una pequeña risita se oyó a través del teléfono.- ¿Y tú qué tal?
- Bueno, tengo algo muy importante que contarte.
- ¿Ah, sí? ¡Oh, pues cuéntame, cariño!
Niall me abrazó fuertemente y me besó la parte alta de la cabeza.
- Pues... verás. ¿Te acuerdas de One Direction, el grupo que me gustaba?
- ¡Sí! Claro que me acuerdo. Eran esos cinco chicos tan guapos, ¿no?
- Sí - se me escapó una pequeña risa.- Pues, los hemos conocido.
- ¡Anda! ¡Qué bien!
- Sí. Resulta que estaban en el mismo hotel que nosotras, hasta en el mismo piso.
- ¡Qué suerte! ¿Y cómo ha sido?
- Nos los encontramos en la piscina. Bueno, ya te lo contaré. El caso, es que nos hicimos amigos todos, y...
- ¿Y...? - su voz sonaba emocionada. A ella también le gustaba mucho escucharles.
- Y... nos encariñamos mucho y, bueno... estoy... saliendo con uno de ellos.
En ese momento, Niall sonrió y me acarició el brazo para tranquilizarme.
- ¡Ay, mi amor! ¿Qué dices? ¿En serio? Estas cosas se me cuentan antes. ¿Y con cuál de ellos? Es curiosidad de madre, ya sabes.
Mi madre era muy impulsiva, dulce e inocente.
- Con Niall. Niall Horan.
- ¡Ahhh! El rubito. El que te gustaba. ¿Es ese?
- Sí, mamá - dije con un tono de cansancio.
- Oy, con lo mono que era. Hacéis buena pareja.
- Gracias, mami. Pero aún no te he contado lo más importante.
- Oh, ¿cómo que no? ¿Qué has hecho, Catherine? - oh, oh. Mi madre me había llamado por mi nombre completo. Empezaba complicarse.
- Supongo que ya te lo imaginas...
- No no, nada de imaginar. Quiero oírlo de tu boca.
- Vale. Lo suelto de un tirón. Me he acostado con él.
Me arrepentía de haberlo dicho así y no a lo "he mantenido relaciones sexuales". Esa era una expresión que mi madre usaba mucho que intentar explicarme "cosas de la adolescencia", según ella.
- Ay, Cath... Ya sabes que antes de hacer eso tienes que consultarme.
- Sí, sí, lo sé. Pero es que aún hay más.
- ¡¿Aún más?! Catherine, ¿quieres que me de un ataque? ¿Qué puede ser más que eso? ... ¡AY DIOS MÍO!
- ¿Qué? - me quedé confusa por unos instantes.
- ¡¡¿Estás embarazada?!! ¡¡Dime que no, Cathy, por dios!!
- Puuuueees...
- Ay, por favor... A tu madre le va a dar un soponcio.
Mi madre era muy rara a veces. Hasta me daba miedo. Pero no miedo como las películas de terror, no. Un miedo patético.
- ¡Lo siento, mamá, de verdad!
- Pero mi amor, ¿no tomasteis precauciones? Si ha sido un accidente, te juro que no me enfado.
- Se nos... olvidó... - Niall se acercó aún más a mí, si era posible. Le miré, y su cara tenía una expresión entre pánico y pena.
- ¡¡¿Cómo que se os olvidó?!! ¿Te crees que eso es un juego, Catherine?
- ¡No, mamá! ¡De verdad que no! ¡Lo siento mucho!
- Vas a tener que volver a Manchester.
- ¡Pero mamá, espera!
- ¿Qué? - dijo con tono seco y frío.
- Yo quiero abortar.
- ¡Oh, claro que vas a abortar! ¡Y hoy mismo!
- Pero necesito permiso paterno...
- ¡Y lo vas a tener! En cinco horas me tienes allí.
- ¡MAMÁ!
- Ni mamá ni nada, ¿vale? ¡¡Es muy grave!! Despídete de tu noviecito y de ver a tus amigas en mucho tiempo.
- ¡Mamá, por favor! ¡Escúchame! - comencé a llorar. No pude evitarlo.
- ¡Ya he oído bastante, Cath! Me voy para allá. Y da gracias de que no le voy a decir nada a tu padre de momento!
- Pero mamá, no quiero volver a Manchester. ¡Quiero quedarme aquí!
- Yo también quería muchas cosas en mi vida, y mira. Me ha salido una hija como tú, mala suerte.
Se había pasado. Abrí la boca mientras las lágrimas seguían resbalando por mis mejillas. Niall me las secó con un beso y me abrazó más fuerte. Él también lloraba.
- Mamá... por favor. Deja que me quede. Ven y me das permiso para abortar. Te juro que estoy muy arrepentida. Por favor... Por favor, mamá...
- No, Cath. No puedo. Tienes que volver a Manchester.
- No... no... ¡¡No puedo irme de aquí!!
- Cathy, mira. Lo siento, sé que me he pasado con lo que te he dicho antes, me he dado cuenta nada más decirlo. Pero tienes que venir. No puedo fiarme de que no te vuelva a pasar lo mismo.
- ¡¿Me vas a alejar de Niall?! No puedes mamá, ¡no puedes!
- ¡¡Sí que puedo!! Al menos por un tiempo.
- Mamá, no me hagas esto...
- ¡No me lo hagas tú a mí! Cathy, en cinco horas estoy allí, y no hay más que hablar.
Suspiré y me resigné. No había más que decir.
- Está bien...
- Adiós, Cathy.
- Adiós.
En cuanto colgué, tuve que llorar. Tuve que estallar, no podía reprimirme más. Me dejé caer en los brazos de Niall. Él también lloraba y sollozaba, acariciando mi espalda con su abrazo.
~~Narrador: Niall~~
- No me puedo creer que haya pasado ésto... - dije mirando al techo.- Y es todo culpa mía.
- No, mi amor. - me secó las lágrimas con sus finos dedos y me sonrió.- No ha sido tu culpa. No digas eso.
- Es la verdad, Cath. De no ser por mí, seguirías con tus amigas, feliz pasando unas vacaciones normales en Londres. Pero tuviste que toparte conmigo, y por eso te pasó ésto.
- Escúchame, Nialler - me miró seria a los ojos.- Eres lo mejor que me ha pasado en toda mi vida. No podría desear tener a alguien mejor que tú.
- Eso no es cierto.
- ¡Sí lo es! Te amo, Niall. Te amo, y nunca dejaré de hacerlo, por muy lejos que esté de ti.
- Siempre podrás encontrar alguien mejor que yo.
- Nunca. Jamás. Si te pierdo no sé qué voy a hacer...
Me acerqué a ella y la besé con ternura, creía que sería una de las últimas veces.
- ¿Ahora ya crees que deberíamos aprovechar el tiempo? - me preguntó.
- Sí. Pero no como tú piensas, Cath. Nos quedan ya menos de cinco horas para estar juntos, eso es cierto, pero precisamente por eso deberíamos aprovecharlas para otras cosas.
- ¿Como por ejemplo?
- Por ejemplo, yo quiero poder verte, a ti, a tu sonrisa, tus ojos... Todo, antes de que te vayas.
Ella sonrió y me besó la mejilla. ¿Cómo no iba a estar así? Quería derramar lágrimas, pero también mantenerme fuerte delante de ella. Pero era demasiado difícil. Pensar que en pocas horas la perdería por mucho tiempo era duro. Muy duro. Sin que ella se lo esperara, le giré la cara y me quedé mirando a sus ojos durante unos segundos. Sonreímos a la vez y la besé de nuevo, pasando mi mano por su costado hasta llegar a su cintura. Noté su mano en mi espalda, y eso me hizo estremecerme. Iba a echar eso demasiado de menos.
- Te quiero. - le dije.
- Y yo a ti.
Después de esto, Cathy se levantó y me tendió una mano.
- Tenemos que decírselo a los demás.
- Está bien.
Le cogí de la mano y me levanté de allí. Nos vestimos rápidamente y salimos, habiendo dejado la otra ropa en la habitación. Ya la recogería yo después.
Llegamos a las habitaciones y los reunimos a todos en una.
- Chicos, ya he hablado con mi madre - anunció ella.
- ¿Y? ¿Te quedas? - dijo Audrey esperanzada.
- No. Me obliga a irme a Manchester otra vez.
- ¡No! ¡No puedes irte! - exclamó Taylor con una expresión triste.
- Eso mismo le dije yo... Pero en pocas horas estará aquí para llevarme a Manchester.
- Joder, Cath. No no no, este verano iba a ser para nosotras... - Audrey estaba verdaderamente decepcionada. Pero no tanto como yo.
- Y tú Niall... ¿qué opinas de todo esto? - me preguntó Harry.
- ¿Que qué opino? Hm... - solté una risilla irónica.- Opino que a partir de ahora ya no seré el mismo Niall de siempre... No puedo estar sin ella.
Harry se levantó decidido de su sitio y vino a darme un abrazo.
- Tío, quiero que estés bien. ¡Eh! ¿Y si entre todos ayudamos a que Cathy se quede cuando vengan a por ella? - sugirió Harry girándose hacia los demás.
- Harry...
- Sht. No digas nada, esto es cosa nuestra. Cathy de aquí no se va. Es mi hermanita pequeña.
Cathy le sonrió y Harry revolvió su pelo con cariño.
Cuando quería, Styles era un tipo genial. En realidad, siempre lo era, pero unas veces más que otras. Ojalá diera resultado, porque necesitaba a mi princesa conmigo.
Capítulo 25.
A la noche, insistí en que Cathy durmiera conmigo en la habitación donde habíamos dormido la anterior noche. Sólo tenía que volver a pagar por una noche más. Para cenar, simplemente pedimos una ligera comida al servicio de habitaciones y lo dejamos en la mesa del salón.
- Niall, estoy nerviosa.
- Lo sé, pero no te preocupes. Todo va a salir bien.
- Cada vez que me dicen eso, es porque no va a salir bien.
- No seas tonta. - reí ligeramente y le besé la frente.
Se cambió delante de mi, poniéndose un pijama corto que había cogido de su anterior habitación. Era preciosa. Ya no le daba vergüenza. Yo también me cambié delante de ella, dándole la espalda. Simplemente me cambié los boxers, ya que era como dormía normalmente. Me acosté a su lado y la besé con dulzura. Quise tocar su estómago, sus caderas, sus piernas... Pero tenía miedo. Ya no la veía de la misma manera. La veía demasiado frágil. Y ella lo notó.
- Te pasa algo, ¿verdad?
- Es que... Cathy, no puedo verte igual que antes. Te quiero igual, te deseo igual, pero para mí eres demasiado frágil.
- No seas tonto - puso sus manos en mi nuca y me arrimó a ella para que la volviera a besar.
¿Por qué me hacía eso? Sabía que era difícil resistirme, lo estaba haciendo a propósito. Empecé a subir mis manos por dentro de su camiseta, pero pronto me reprimí y las volví a bajar. Me acosté mirando hacia arriba, cogiéndole una mano.
- No me hagas esto.
- ¿El qué? ¿Qué he hecho? - me preguntó riendo, posando sus labios en mi mejilla.
- Ser tan irresistible. No quiero hacer nada contigo, simplemente estar a tu lado.
- No te estoy obligando, pero compréndeme, amor. Mañana, cuando llamen mis padres, quizás me...
- No lo digas. No quiero ni pensarlo - dije negando con los ojos cerrados.
- Quizás me vaya.
- ¡¡Te he dicho que no lo digas!! ¡¡No puedo perderte, Cathy!! - cogí su cara entre mis manos y la besé con fuerza. Temía no tenerla al día siguiente conmigo.
- Yo tampoco quiero irme.
Comenzó a llorar, sin dejar de besarme. Podía notar las lágrimas en las comisuras de sus labios. Me estaba muriendo por dentro.
- Eh, mi amor, ya basta. Ya has llorado bastante por hoy. Vamos a dormir.
- No quiero dormir, Niall. ¡No quiero dormir!
~~Narrador: Cathy~~
Acerqué mis labios a los suyos y comencé a besarlo apasionadamente, con más intensidad que otras veces. Me puse encima de él y bajé hasta su cuello, y después hasta su pecho y sus abdominales. Se le escapó algún pequeño gemido, con sus manos en mi pelo.
- Amor... - susurró. Pero no le escuché y seguí descendiendo.- Cathy, para.
Me negué rotundamente.
- No. Quiero disfrutar de los momentos que me quedan contigo - dije levantando la cabeza, pero sin subir todavía.
- Cielo, no. - se incorporó y se sentó en la cama, dejándome sentada a sus pies.
Me acerqué a él "a gatas", para darle un pequeño beso.
- ¿Por qué no?
- Pues porque me sentiría mal.
- Boh... - me senté de espaldas a él, apoyándome en su pecho.
- No, "boh" no. Te he dicho que hoy no iba a hacer nada contigo. Sólo quiero estar a tu lado. Nada más.
- Admite que te gustaría.
- Lo admito. Pero también me sentiría fatal después.
Resoplé, apartando un mechón de mi cara. Me abrazó y se tumbó poco a poco, cubriendo nuestros cuerpos con las sábanas.
- Debes entenderme, mi amor. Estás embarazada.
- Lo sé, lo sé. No me lo recuerdes.
- Lo siento. Bueno, ahora duerme bien. Y mañana ya será otro día.
- Vale.
Noté sus labios en mi cuello y me acurruqué contra la almohada.
La mañana siguiente sería difícil hablar con mi madre de ésto. No sabía cómo iba a reaccionar. En fin, apechugaría con lo que viniera, y si tuviera que alejarme de Niall... No sabía lo que iba hacer.
- Niall, estoy nerviosa.
- Lo sé, pero no te preocupes. Todo va a salir bien.
- Cada vez que me dicen eso, es porque no va a salir bien.
- No seas tonta. - reí ligeramente y le besé la frente.
Se cambió delante de mi, poniéndose un pijama corto que había cogido de su anterior habitación. Era preciosa. Ya no le daba vergüenza. Yo también me cambié delante de ella, dándole la espalda. Simplemente me cambié los boxers, ya que era como dormía normalmente. Me acosté a su lado y la besé con dulzura. Quise tocar su estómago, sus caderas, sus piernas... Pero tenía miedo. Ya no la veía de la misma manera. La veía demasiado frágil. Y ella lo notó.
- Te pasa algo, ¿verdad?
- Es que... Cathy, no puedo verte igual que antes. Te quiero igual, te deseo igual, pero para mí eres demasiado frágil.
- No seas tonto - puso sus manos en mi nuca y me arrimó a ella para que la volviera a besar.
¿Por qué me hacía eso? Sabía que era difícil resistirme, lo estaba haciendo a propósito. Empecé a subir mis manos por dentro de su camiseta, pero pronto me reprimí y las volví a bajar. Me acosté mirando hacia arriba, cogiéndole una mano.
- No me hagas esto.
- ¿El qué? ¿Qué he hecho? - me preguntó riendo, posando sus labios en mi mejilla.
- Ser tan irresistible. No quiero hacer nada contigo, simplemente estar a tu lado.
- No te estoy obligando, pero compréndeme, amor. Mañana, cuando llamen mis padres, quizás me...
- No lo digas. No quiero ni pensarlo - dije negando con los ojos cerrados.
- Quizás me vaya.
- ¡¡Te he dicho que no lo digas!! ¡¡No puedo perderte, Cathy!! - cogí su cara entre mis manos y la besé con fuerza. Temía no tenerla al día siguiente conmigo.
- Yo tampoco quiero irme.
Comenzó a llorar, sin dejar de besarme. Podía notar las lágrimas en las comisuras de sus labios. Me estaba muriendo por dentro.
- Eh, mi amor, ya basta. Ya has llorado bastante por hoy. Vamos a dormir.
- No quiero dormir, Niall. ¡No quiero dormir!
~~Narrador: Cathy~~
Acerqué mis labios a los suyos y comencé a besarlo apasionadamente, con más intensidad que otras veces. Me puse encima de él y bajé hasta su cuello, y después hasta su pecho y sus abdominales. Se le escapó algún pequeño gemido, con sus manos en mi pelo.
- Amor... - susurró. Pero no le escuché y seguí descendiendo.- Cathy, para.
Me negué rotundamente.
- No. Quiero disfrutar de los momentos que me quedan contigo - dije levantando la cabeza, pero sin subir todavía.
- Cielo, no. - se incorporó y se sentó en la cama, dejándome sentada a sus pies.
Me acerqué a él "a gatas", para darle un pequeño beso.
- ¿Por qué no?
- Pues porque me sentiría mal.
- Boh... - me senté de espaldas a él, apoyándome en su pecho.
- No, "boh" no. Te he dicho que hoy no iba a hacer nada contigo. Sólo quiero estar a tu lado. Nada más.
- Admite que te gustaría.
- Lo admito. Pero también me sentiría fatal después.
Resoplé, apartando un mechón de mi cara. Me abrazó y se tumbó poco a poco, cubriendo nuestros cuerpos con las sábanas.
- Debes entenderme, mi amor. Estás embarazada.
- Lo sé, lo sé. No me lo recuerdes.
- Lo siento. Bueno, ahora duerme bien. Y mañana ya será otro día.
- Vale.
Noté sus labios en mi cuello y me acurruqué contra la almohada.
La mañana siguiente sería difícil hablar con mi madre de ésto. No sabía cómo iba a reaccionar. En fin, apechugaría con lo que viniera, y si tuviera que alejarme de Niall... No sabía lo que iba hacer.
Capítulo 24.
- Mi amor, necesito que me contestes, por dios - le dije angustiado.
- Compruébalo tú mismo.
Me acercó el test y yo no dudé en cogerlo y mirarlo en seguida. Mis ojos se abrieron como platos y dejé caer aquel aparato. No podía creer lo que veían mis ojos. Cathy me miraba incrédula, muy seria, y con un par de lágrimas a cada lado de su cara. Su preciosa cara. La abracé contra mi pecho, amortiguando sus lágrimas. El resto nos miraban intrigados, también tenían ganas de saber si había un pequeño más en el grupo.
Audrey fue la primera en adelantarse recoger el test del suelo. Lo miró y se llevó una mano a la boca, abriendo mucho los ojos.
- ¡Dios mío! - exclamó.
Cathy soltó un pequeño sollozo y se acurrucó contra mí.
- Bueno, Cath, no te preocupes. Quizás aún no han hecho efecto las píldoras...
- ¿Tú crees? - le preguntó ella con expresión triste. Ahora mismo, se aferraría a cualquier hilo de esperanza.
- Es posible. Aunque en la farmacia nos hayan dicho dos horas, a veces varía según la persona, o su estado de ánimo.
Cathy respiró un poco más tranquila, pero aún no me soltaba. A veces me agarraba tan fuerte que me hacía daño.
- Aún así - continuó Audrey, y suspiró- es raro que haya margen de error.
Cogió a Cath de una mano y la arrimó a ella para abrazarla. Así que, mi Cathy tenía un pequeño en su interior... Pero no, no podía tenerlo. Tenía que abortar.
- Cath... - la llamé. Se giró y vino a mi lado, dándome un beso corto.- Mi amor, sabes lo que tienes que hacer, ¿no?
- Sí, pero... tengo que decírselo a mis padres. Sino no voy a poder hacerlo.
- Lo sé. Y no será fácil.
- Me apartarán de ti.
Volvió a echarse a llorar, y por encima de su hombro vi cómo Audrey también dejaba resbalar una lágrima por su mejilla derecha. Y todas las chicas igual, unas más que otras. Mientras, los chicos las abrazaban para tranquilizarlas.
- No. - dije de repente.
- ¿Qué?
- Pues que no te van a apartar de mí.
- Pero tú no vas a poder a hacer nada.
- ¿Eso es lo que tú crees? Por ti sería capaz de todo.
- Aún así - se le escapó una pequeña sonrisa.- no podrías ir contra mis padres. Ellos están sobre mí, me mandan.
- Pero no me mandan a mí.
Conseguí sacarle una pequeña risa. Eso me hacía el chico más feliz del mundo.
- Pero Niall...
- Dime, princesa.
- No puedo llamarlos así como así para decirles: "Oye, mamá, papá, estoy embarazada y necesito vuestro permiso para abortar". - lo dijo con un tono irónico, lo cual me hizo soltar una pequeña carcajada.
- Sí, sería un poco raro.
- ¿Un poco? - intervino Kelly.- La verdad, creo que si se lo dijeras así no te creerían.
- ¿Entonces qué hacemos? - le pregunté.
- Pues no tengo ni idea...
En ese instante, sonó un móvil. Era el de Audrey.
- ¿Sí? ... ¡Ah, hola mamá! ... Nos lo estamos pasando genial. ¿Sabes qué? ¡Nos encontramos a...
- ¡Shhh! - exclamó Cath.
- A... a una amiga. ... Sí, se había ido del colegio hace unos años ... Vale. ... Okey, ya te llamaré ... Adiós. - colgó el teléfono y se dirigió a Cathy.- Que tu madre te llamará mañana por la mañana.
- ¡Ay, dios mío! ¿Y qué hago? ¿Se lo digo ya? ¿O todavía no?
- Yo creo que deberías decírselo con mucha calma - opinó Chloe.
- Sí, sería lo mejor.- Taylor estuvo de acuerdo.
- Cuando más te demores, peor será - dijo Harry.
- Si, puede que tengáis razón. Pues se lo diré.
- Esa es mi chica - revolví su pelo y la abracé con fuerza por el costado.- Yo estaré a tu lado en ese momento, no te preocupes. Tú cuéntaselo despacio. Seguro que te entiende.
- Sí, podría entender que tuviera relaciones sexuales con mi novio si se lo explico, pero no que me haya quedado embarazada y necesite que viaje hasta aquí para darme un permiso de aborto.
- Bueno, visto así... - me llevé una mano a la nuca.
- Así y de cualquier manera, me costará mucho. Nunca volverán a confiar en mí. Y lo peor, será cuando se entere mi padre. Hasta piensa que soy pequeña para tener novio... Es idiota.
- No digas eso de tu padre. Simplemente quiere protegerte... Yo le entiendo.
- ¿Perdona? ¿Que entiendes a mi padre? Sí, eso lo dices ahora. No dirás lo mismo cuando te quiera partirte la cara por haberte acostado con su niña.
Todos estallaron en carcajadas. Era difícil aguantar la risa, a decir verdad.
- Puede que tengas razón - yo también reí ligeramente.
Cathy estaba llevándolo bastante bien después de los primeros instantes de angustia.
- Eh, ahora que me doy cuenta, hoy no hemos comido, y son las cuatro de la tarde... - dijo Louis.
- Anda, pues es verdad - dijo Liam mirando su reloj de muñeca.
- Ha sido por culpa de todo este revuelo. Siempre podemos comer algún tentempié a media tarde. - sugirió Audrey.
El día pasó rápido. Yo no me pude separar de Cathy un sólo momento. Tenía un hijo mío con ella, no era capaz de alejarme. Era como un imán.
- Compruébalo tú mismo.
Me acercó el test y yo no dudé en cogerlo y mirarlo en seguida. Mis ojos se abrieron como platos y dejé caer aquel aparato. No podía creer lo que veían mis ojos. Cathy me miraba incrédula, muy seria, y con un par de lágrimas a cada lado de su cara. Su preciosa cara. La abracé contra mi pecho, amortiguando sus lágrimas. El resto nos miraban intrigados, también tenían ganas de saber si había un pequeño más en el grupo.
Audrey fue la primera en adelantarse recoger el test del suelo. Lo miró y se llevó una mano a la boca, abriendo mucho los ojos.
- ¡Dios mío! - exclamó.
Cathy soltó un pequeño sollozo y se acurrucó contra mí.
- Bueno, Cath, no te preocupes. Quizás aún no han hecho efecto las píldoras...
- ¿Tú crees? - le preguntó ella con expresión triste. Ahora mismo, se aferraría a cualquier hilo de esperanza.
- Es posible. Aunque en la farmacia nos hayan dicho dos horas, a veces varía según la persona, o su estado de ánimo.
Cathy respiró un poco más tranquila, pero aún no me soltaba. A veces me agarraba tan fuerte que me hacía daño.
- Aún así - continuó Audrey, y suspiró- es raro que haya margen de error.
Cogió a Cath de una mano y la arrimó a ella para abrazarla. Así que, mi Cathy tenía un pequeño en su interior... Pero no, no podía tenerlo. Tenía que abortar.
- Cath... - la llamé. Se giró y vino a mi lado, dándome un beso corto.- Mi amor, sabes lo que tienes que hacer, ¿no?
- Sí, pero... tengo que decírselo a mis padres. Sino no voy a poder hacerlo.
- Lo sé. Y no será fácil.
- Me apartarán de ti.
Volvió a echarse a llorar, y por encima de su hombro vi cómo Audrey también dejaba resbalar una lágrima por su mejilla derecha. Y todas las chicas igual, unas más que otras. Mientras, los chicos las abrazaban para tranquilizarlas.
- No. - dije de repente.
- ¿Qué?
- Pues que no te van a apartar de mí.
- Pero tú no vas a poder a hacer nada.
- ¿Eso es lo que tú crees? Por ti sería capaz de todo.
- Aún así - se le escapó una pequeña sonrisa.- no podrías ir contra mis padres. Ellos están sobre mí, me mandan.
- Pero no me mandan a mí.
Conseguí sacarle una pequeña risa. Eso me hacía el chico más feliz del mundo.
- Pero Niall...
- Dime, princesa.
- No puedo llamarlos así como así para decirles: "Oye, mamá, papá, estoy embarazada y necesito vuestro permiso para abortar". - lo dijo con un tono irónico, lo cual me hizo soltar una pequeña carcajada.
- Sí, sería un poco raro.
- ¿Un poco? - intervino Kelly.- La verdad, creo que si se lo dijeras así no te creerían.
- ¿Entonces qué hacemos? - le pregunté.
- Pues no tengo ni idea...
En ese instante, sonó un móvil. Era el de Audrey.
- ¿Sí? ... ¡Ah, hola mamá! ... Nos lo estamos pasando genial. ¿Sabes qué? ¡Nos encontramos a...
- ¡Shhh! - exclamó Cath.
- A... a una amiga. ... Sí, se había ido del colegio hace unos años ... Vale. ... Okey, ya te llamaré ... Adiós. - colgó el teléfono y se dirigió a Cathy.- Que tu madre te llamará mañana por la mañana.
- ¡Ay, dios mío! ¿Y qué hago? ¿Se lo digo ya? ¿O todavía no?
- Yo creo que deberías decírselo con mucha calma - opinó Chloe.
- Sí, sería lo mejor.- Taylor estuvo de acuerdo.
- Cuando más te demores, peor será - dijo Harry.
- Si, puede que tengáis razón. Pues se lo diré.
- Esa es mi chica - revolví su pelo y la abracé con fuerza por el costado.- Yo estaré a tu lado en ese momento, no te preocupes. Tú cuéntaselo despacio. Seguro que te entiende.
- Sí, podría entender que tuviera relaciones sexuales con mi novio si se lo explico, pero no que me haya quedado embarazada y necesite que viaje hasta aquí para darme un permiso de aborto.
- Bueno, visto así... - me llevé una mano a la nuca.
- Así y de cualquier manera, me costará mucho. Nunca volverán a confiar en mí. Y lo peor, será cuando se entere mi padre. Hasta piensa que soy pequeña para tener novio... Es idiota.
- No digas eso de tu padre. Simplemente quiere protegerte... Yo le entiendo.
- ¿Perdona? ¿Que entiendes a mi padre? Sí, eso lo dices ahora. No dirás lo mismo cuando te quiera partirte la cara por haberte acostado con su niña.
Todos estallaron en carcajadas. Era difícil aguantar la risa, a decir verdad.
- Puede que tengas razón - yo también reí ligeramente.
Cathy estaba llevándolo bastante bien después de los primeros instantes de angustia.
- Eh, ahora que me doy cuenta, hoy no hemos comido, y son las cuatro de la tarde... - dijo Louis.
- Anda, pues es verdad - dijo Liam mirando su reloj de muñeca.
- Ha sido por culpa de todo este revuelo. Siempre podemos comer algún tentempié a media tarde. - sugirió Audrey.
El día pasó rápido. Yo no me pude separar de Cathy un sólo momento. Tenía un hijo mío con ella, no era capaz de alejarme. Era como un imán.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Capítulo 23.
~~Narrador: Cathy~~
Me quedé allí, en el regazo de Niall, con las lágrimas resbalando por mis mejillas. Sólo tenía 16 años, no podría hacerme cargo de un pequeño. Y... ¿qué haría siendo así? Siendo menor de edad, necesitaba el permiso de mis padres para abortar, y no podía contarles nada. Era mi fin. Mientras pensaba todo esto, lloraba más y más, y un pequeño ruido salió de mi garganta.
- Eh eh - Niall me abrazó más fuerte y besó mi mejilla, secando algunas lágrimas.- No llores más, mi amor.
- Es que no puedo evitarlo... ¿Y si de verdad estoy embarazada?
- No te preocupes, cielo - dijo Kelly, cogida de la mano de Liam.- Ya verás como sólo es un susto.
- Eso espero. Aunque la idea de un pequeño Horan me haga ilusión, soy muy joven todavía. ¡No puedo hacerme cargo de él! Y si quisiera abortar, tendría que hablarle de todo esto a mis padres. ¡No puedo! - estallé en un llanto fuerte, y vi que a Niall también le brotaba alguna que otra lágrima.
- Amor, te prometo que todo va a salir bien. No puedo verte así, por favor. Deja de llorar, me estás matando. - acaricio mi pelo y me besó la frente.
Liam y Louis miraban serios al suelo, y Kelly y Chloe nos miraban apenadas, casi se echan a llorar ellas también.
- Me resulta difícil, Niall. Estoy muy preocupada.
- En nada llegarán Audrey y Taylor con las cosas y...
Entonces, llamaron a la puerta. Louis se levantó a abrir y yo me levanté de repente, justo antes de que Niall lo hiciera también, sin dejar de abrazarme.
- Aquí tienes, cariño - me dijo Audrey, dándome las píldoras y el test.- Tómate las píldoras primero, y después de dos horas hazte el test de embarazo. Es lo que nos dijeron en la farmarcia.
- Está bien.
Me dirigí al baño con Niall. Parecía no querer dejarme sola.
- Niall, voy a estar bien - le dije sin ánimo.
- Lo sé, pero no quiero separarme de ti. Estamos juntos en esto. Además, me siento culpable - una lágrima volvió a resbalar por su mejilla.
- Cielo, no es tu culpa. No es culpa de nadie, simplemente nos olvidamos. - le acaricié las mejillas y le besé la nariz. Dejé esbozar una pequeña sonrisa y cogí una de las píldoras. La posé en mi lengua y cogí agua entre mis manos del grifo, y luego me la bebí para dejar pasar la píldora por mi garganta.
- Bueno, pues ya está - dije mirándome al espejo.- Ahora hay que esperar.
Me quedé unos segundos mirando el reflejo de mi estómago, y se me escapó una sonrisa.
- ¿Cath? - Niall intentó "despertarme" de mi sueño.
- Es que, estaba pensando en cómo estaría mi barriga después. Y que quizás sería un pequeño Niall.
Él también dejó salir una ligera sonrisa y acarició mi estómago.
- Sigues siendo demasiado jóven, y sigues siendo una menor de edad en manos de un chico de 18 años como yo. Me siento una basura.
- ¡Eh! ¡Jamás digas eso! ¡No te lo permito, Horan! - reí ligeramente y le abracé con fuerza. Era tan tierno y tan bueno... Lo amaba con todo mi corazón, no dejaría que dijera eso de si mismo.
- No tengo por qué hacerte caso, princesa - rió.
- Claro, es porque soy pequeña, ¿verdad? ¿VERDAD?
- Anda, calla y dame un beso.
Sus labios se pegaron a los míos con tal fuerza que hizo que me flojearan las rodillas y que todos mis músculos se volvieran débiles. Sus manos acariciaban mi espalda de arriba a abajo con suavidad. ¿Se podía ser más perfecto?
- Volvamos con los demás. - me dijo dándome una palmada en el trasero.
- Eh, tampoco te aproveches.
Soltó una carcajada y fue hasta fuera detrás de mí.
- ¿Tanto tardaste en tomarte una pastilla? - dijo Audrey de brazos cruzados y con una ceja alzada.
- Mm... puede.
Todos rieron, incluídos Niall y yo. Ya estaba más relajada. Pero seguía pensando en el problema que se me venía encima.
- Chicos, sé que igual no es buen momento, pero hay que pensar en el concierto. Es dentro de sólo dos días.- dijo Zayn.
- Pues yo no pienso dejar a Cathy para dar un concierto.- respondió Niall.
- Amor, no seas tonto. Tus directioners te admiran por darlo todo por ellas. Yo estaré rodeada de mis amigas y estaré bien - dije mirándolas a las cuatro con una gran sonrisa.
- ¡Por supuesto! ¡Puedes contar con nosotras! - dijo Taylor alzando el pulgar.
- ¿Seguro? - preguntó mirándome a mí.
- Seguro. Eres demasiado protector, Nialler.
- Me importas demasiado, sólo eso.
- Awwwww - exclamaron las cuatro chicas a la vez.
Las miré, fruncí el ceño y solté una carcajada.
- Qué monos sois, jo - dijo Chloe.
Niall se sentó en el mismo sillón de antes y yo me coloqué en sus piernas, con sus manos sobre mis piernas.
~~Narrador: Niall~~
Cathy parecía estar más tranquila, lo cual hacía que yo me sientiera mucho más aliviado. Cuando sonreía era preciosa, no podía evitar mirarla.
Estuvimos hablando todos durante esas dos horas que Cath debía esperar para hacerse el test. Ella no paraba de mirar el reloj comprobando que no se le pasaba la hora. Cuando ya pudo, se levantó rápidamente sin decir nada y yo la seguí.
- Niall, esta vez déjame sóla.
- Bueno, pero te espero en la puerta.
- Vale.
Antes de entrar, me dio un pequeño beso.
Durante diez minutos estuve esperando de pie, impaciente. No podía más. Se me hizo eterno, no paraba de mirar las agujas de aquel reloj de pared. Por fin, Cathy salió de allí, pálida, y mirándome con expresión asustada.
- Cathy, ¿qué ocurre? ¿Qué ha dado? ¿Positivo, negativo? ¿Qué?
No me respondió. Simplemente bajó la mirada para mirar aquel estúpido aparato. Me estaba muriendo, tenía que saberlo. ¡Era necesario! ¡No podía más!
Me quedé allí, en el regazo de Niall, con las lágrimas resbalando por mis mejillas. Sólo tenía 16 años, no podría hacerme cargo de un pequeño. Y... ¿qué haría siendo así? Siendo menor de edad, necesitaba el permiso de mis padres para abortar, y no podía contarles nada. Era mi fin. Mientras pensaba todo esto, lloraba más y más, y un pequeño ruido salió de mi garganta.
- Eh eh - Niall me abrazó más fuerte y besó mi mejilla, secando algunas lágrimas.- No llores más, mi amor.
- Es que no puedo evitarlo... ¿Y si de verdad estoy embarazada?
- No te preocupes, cielo - dijo Kelly, cogida de la mano de Liam.- Ya verás como sólo es un susto.
- Eso espero. Aunque la idea de un pequeño Horan me haga ilusión, soy muy joven todavía. ¡No puedo hacerme cargo de él! Y si quisiera abortar, tendría que hablarle de todo esto a mis padres. ¡No puedo! - estallé en un llanto fuerte, y vi que a Niall también le brotaba alguna que otra lágrima.
- Amor, te prometo que todo va a salir bien. No puedo verte así, por favor. Deja de llorar, me estás matando. - acaricio mi pelo y me besó la frente.
Liam y Louis miraban serios al suelo, y Kelly y Chloe nos miraban apenadas, casi se echan a llorar ellas también.
- Me resulta difícil, Niall. Estoy muy preocupada.
- En nada llegarán Audrey y Taylor con las cosas y...
Entonces, llamaron a la puerta. Louis se levantó a abrir y yo me levanté de repente, justo antes de que Niall lo hiciera también, sin dejar de abrazarme.
- Aquí tienes, cariño - me dijo Audrey, dándome las píldoras y el test.- Tómate las píldoras primero, y después de dos horas hazte el test de embarazo. Es lo que nos dijeron en la farmarcia.
- Está bien.
Me dirigí al baño con Niall. Parecía no querer dejarme sola.
- Niall, voy a estar bien - le dije sin ánimo.
- Lo sé, pero no quiero separarme de ti. Estamos juntos en esto. Además, me siento culpable - una lágrima volvió a resbalar por su mejilla.
- Cielo, no es tu culpa. No es culpa de nadie, simplemente nos olvidamos. - le acaricié las mejillas y le besé la nariz. Dejé esbozar una pequeña sonrisa y cogí una de las píldoras. La posé en mi lengua y cogí agua entre mis manos del grifo, y luego me la bebí para dejar pasar la píldora por mi garganta.
- Bueno, pues ya está - dije mirándome al espejo.- Ahora hay que esperar.
Me quedé unos segundos mirando el reflejo de mi estómago, y se me escapó una sonrisa.
- ¿Cath? - Niall intentó "despertarme" de mi sueño.
- Es que, estaba pensando en cómo estaría mi barriga después. Y que quizás sería un pequeño Niall.
Él también dejó salir una ligera sonrisa y acarició mi estómago.
- Sigues siendo demasiado jóven, y sigues siendo una menor de edad en manos de un chico de 18 años como yo. Me siento una basura.
- ¡Eh! ¡Jamás digas eso! ¡No te lo permito, Horan! - reí ligeramente y le abracé con fuerza. Era tan tierno y tan bueno... Lo amaba con todo mi corazón, no dejaría que dijera eso de si mismo.
- No tengo por qué hacerte caso, princesa - rió.
- Claro, es porque soy pequeña, ¿verdad? ¿VERDAD?
- Anda, calla y dame un beso.
Sus labios se pegaron a los míos con tal fuerza que hizo que me flojearan las rodillas y que todos mis músculos se volvieran débiles. Sus manos acariciaban mi espalda de arriba a abajo con suavidad. ¿Se podía ser más perfecto?
- Volvamos con los demás. - me dijo dándome una palmada en el trasero.
- Eh, tampoco te aproveches.
Soltó una carcajada y fue hasta fuera detrás de mí.
- ¿Tanto tardaste en tomarte una pastilla? - dijo Audrey de brazos cruzados y con una ceja alzada.
- Mm... puede.
Todos rieron, incluídos Niall y yo. Ya estaba más relajada. Pero seguía pensando en el problema que se me venía encima.
- Chicos, sé que igual no es buen momento, pero hay que pensar en el concierto. Es dentro de sólo dos días.- dijo Zayn.
- Pues yo no pienso dejar a Cathy para dar un concierto.- respondió Niall.
- Amor, no seas tonto. Tus directioners te admiran por darlo todo por ellas. Yo estaré rodeada de mis amigas y estaré bien - dije mirándolas a las cuatro con una gran sonrisa.
- ¡Por supuesto! ¡Puedes contar con nosotras! - dijo Taylor alzando el pulgar.
- ¿Seguro? - preguntó mirándome a mí.
- Seguro. Eres demasiado protector, Nialler.
- Me importas demasiado, sólo eso.
- Awwwww - exclamaron las cuatro chicas a la vez.
Las miré, fruncí el ceño y solté una carcajada.
- Qué monos sois, jo - dijo Chloe.
Niall se sentó en el mismo sillón de antes y yo me coloqué en sus piernas, con sus manos sobre mis piernas.
~~Narrador: Niall~~
Cathy parecía estar más tranquila, lo cual hacía que yo me sientiera mucho más aliviado. Cuando sonreía era preciosa, no podía evitar mirarla.
Estuvimos hablando todos durante esas dos horas que Cath debía esperar para hacerse el test. Ella no paraba de mirar el reloj comprobando que no se le pasaba la hora. Cuando ya pudo, se levantó rápidamente sin decir nada y yo la seguí.
- Niall, esta vez déjame sóla.
- Bueno, pero te espero en la puerta.
- Vale.
Antes de entrar, me dio un pequeño beso.
Durante diez minutos estuve esperando de pie, impaciente. No podía más. Se me hizo eterno, no paraba de mirar las agujas de aquel reloj de pared. Por fin, Cathy salió de allí, pálida, y mirándome con expresión asustada.
- Cathy, ¿qué ocurre? ¿Qué ha dado? ¿Positivo, negativo? ¿Qué?
No me respondió. Simplemente bajó la mirada para mirar aquel estúpido aparato. Me estaba muriendo, tenía que saberlo. ¡Era necesario! ¡No podía más!
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